A pesar del sonido…

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 23 de enero de 2015. Al Bar Caradura me dejan entrar cuando muestro mi identificación personal, mientras, Alonso Arreola se queda discutiendo en la puerta de entrada justamente por no tenerla. Se le ve molesto. Finalmente, unos minutos después, está adentro listo para escuchar a Susana San José. Por ahí también se mira a Mauricio Díaz “El Hueso”, uno de los cantautores de la nueva generación con influencias de Bob Dylan y rupestre.

La escena de esta noche de jueves inicia con una peculiaridad: las tres bandas se sostienen por la presencia, interpretación y creación de mujeres. La primera en comenzar es Susana San José y Arraigo Domiciliario que ofrecen un set acústico después de dos años de no presentarse en público.  Esta vez se presentan con violonchello y voz a cargo de la propia Susana; cajón, percusiones y dos guitarras acústicas a cargo de Arraigo Domiciliario.

La ecualización del sonido que ofreció el Bar Caradura es bastante inadecuado no sólo para Susana San José y Arraigo Domiciliario, sino para todas la bandas. La sonorización suena aguda y no da cuerpo al sonido acústico. Aún así, Susana muestra un buen set con canciones de Francisco Barrios “El Mastuerzo”, de Mauricio Díaz “El Hueso” y varias propias. “Un año y medio sin tocar. ¡Dos año sin tocar! Es que se oye muy feo dos años. Pronto volveremos con nuestra aliniación eléctrica también, pero ahorita nos la estamos pasando a gusto palomeando” dice Susana antes de anunciar su requiem “dedicado a todas las mascotas que fallecen y que nos dejan profundamente heridos. A veces nos duele más su ausencia que la de muchas otras personas”, remata San José.

Valsian es un dueto que llegó de Cuernava, Morelos, con un estilo un tanto oscuro y con set acústico que no se logró apreciar por las infinitas charlas que el público intercambiaba y la mala ecualización del lugar. Con voz, guitarra acústica, cajón y una sonaja (estos últimos tocados con los pies por el guitarrista), Valsian interpretan material original interesante con ritmos lentos y letras instrospectivas.

Por último, la noche cerró con La Era Vulgar, banda de trip-hop que en estos momentos está en una transción hacia lo acústico además de integrar su nueva rola llamada ‘Solo (como es arriba y abajo)’. Alenka tiene una voz de mezzosoprano que invade el lugar, que se extiende como la línea negra que hay bajo sus ojos. Siempre sensual, sabe que su cuerpo no se limita a ello y es por eso que su brazo derecho contiene una serie de números que corren del 1 hasta el 43 que remata su palma derecha. No necesita decirlo pero Ayotzinapa, los feminicidios y todos aquellos desaparecidos, los hace presente y patente con sus números desordenadamente escritos es su extremidad derecha.

La noche danza como gacela mientras La Era Vulgar interpreta su material, adquiere lentitud con Tavo en el bajo, desesperación con Abel en el teclado, seriedad con Eduardo en la batería, conciencia con Alenka y en su voz que comenta al público: “Esta rola se llama ‘El Becerro de Oro’ y lo pueden seguir adorando si quieren” y a ritmo de música disco, se burlan del éxito banal que ofrece la televisión: Sigan adorando al becerro de oro/pídanle salud/pídanle todo/sus falsos ídolos melancólicos./(…) Tú quisieras ser reina de oropel/por eso buscas la fama/¡Y está bien!/desde un pedestal/ tú dios ve por tí/solo tienes que cambiarle de canal.

Hay menos gente en el Bar Caradura. Quedan pocos. Hace frío. Salgo rápidamente para internarme en las entrañas del parque México pensando en las tres chicas que acabo de escuchar. Me alegran. Hay tanto que escuchar de sus propias voces. Y esto es mejor que prender la televisión: ya no quiero adorar a los falsos ídolos como cantara Alenka. Y ustedes ¿seguirán adorando al becerro de oro?.

A %d blogueros les gusta esto: