Ana Tijoux: un concierto de resistencia y música antipatrialcal

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 5 de septiembre de 2014. Ana Tijoux vino. Vino por nosotr@s. Vino por hora y media para sacar la voz, para sacarnos la voz. El antro se convirtió en un hermoso coro, en una hermosa voz que cantaba fuerte, recio: “liberarse de todo el pudor/tomar de las riendas/no rendirse al opresor/caminar erguido sin temor/respirar y sacar la voz”.

Ana agradece. No viene a pelear. Mucho menos con sus compañeras mujeres: “Hay gente que le encanta que la mujer pelee entre ellas, (pero) hay tremenda solidaridad y unión entre muchas mujeres creadoras” e inicia ‘Los peces gordos no pueden volar’, rola funk que muestra su preocupación de ser madre en resistencia: “Soy otra madre que duerme poco pero sueña mucho/Que aprende más de sus hijos que del mundo adulto/Cuando grande quiero ser un niño/Reírme contigo de un modo sencillo”.

Ana suena. Y suena bien. Menos electrónica y más acústica. Dejó los ‘samples’ por una batería de verdad, por una guitarra eléctrica, por un bajo eléctrico, por un ‘scratchero’, un tecladista y les agradece: “yo quisiera un fuerte aplauso para la banda que me acompaña esta noche. Les van a gustar eso” y toda la gente los reconoce silbando, aplaudiendo, gritando.

Pequeña desde el escenario, Ana canta “no tengo mucho/pero con lo que tengo me conformo”. Y esa cantidad es suficiente para llenar a cerca de 900 personas que la escuchan, que le gritan ‘¡te amo Ana!’, que bailan apretujados sin querer moverse porque ahí la miran mejor.

Ana se asombra por “la cantidad de gente que vino hoy” y aprovecha un momento para tomar aire y decir “el sistema te quiere ignorante, te quiere tonto y que no pienses”; revindica el papel de la mujer en las revoluciones latinoamericanas; reprocha que las imágenes revolucionarias sean solamente de hombres; y para ella es importante ‘aplicar una educación antipatrialcal’ no sólo a su hijo varón, sino a tod@s.

Ana vino. Nos lo anunció en su más reciente disco ‘Vengo’. Ana vino y se fue. Nos brindó una buena noche de funk, hip hop, reggae y rock. Ana vino y nos invitó a resistir. Ana vino, junto a otras voces femeninas, a no reproducir el machismo, a revindicar el papel de la mujer, a no invisibilizarla. Ana cantó ‘Vengo’ y nos ofreció una buena noche de poder femenino porque “¡está bien chingona la onda, cabrón!”.

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