Armando Rosas presentó “El Oficio Mío”

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 25 de marzo de 2017. Armando Rosas sabe su oficio: la de ser músico y compositor. Y buen anfitrión. Lo demostró esta noche de lluvia. El “rupestre” tocó más de dos horas seguidas; quiso fugarse al final pero lo apañaron sus más fieles seguidores dos veces para que regresara al escenario a seguir tocando en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”.

“Buenas noches. Muchas gracias por acompañarnos. Esperemos que sea una gran noche y que la disfruten”, dijo Rosas después de entrar por el lado derecho del escenario con sombrero y guitarra en mano. “Festejamos la publicación de ‘El Oficio Mío’ y treinta años de ‘Tocata, Fuga y Apañón’”, comentó entusiasmado.

Desde un principio, Armando Rosas nos dio un encontronazo con su primer tema “Murió soñando”; fue como si rascara nuestro pasado al “sacar” sus viejas canciones de “Tocata, Fuga y Apañón” para tomar el control del concierto y hacer soñar a su público con una versión que sonó a jazz y blues en los solos de piano y en la magistral intervención del saxofón que parecía enloquecer.

Con un gran elenco musical, la sesión de “Tocata, Fuga y Apañón”, y posteriormente “El Oficio Mío”, fue de una limpieza singular. Lo mejor, la “Suite Bailabile”, obra en tres movimientos: Danza No. 1 Cumbia Zeferino”, “Danza No. 2 Vals peruano” y “Danza No.3 Balada convite, interpretados por la pianista Astrid Morales. Aquí, Armando Rosas corta de tajo su trabajo “rupestre”, dejando a un lado la guitarra y la canción rasposa. Al contrario de todo ello, Rosas a través de su suite instrumental, dejó salir al compositor académico bajo la magistral interpretación de Morales, suite que rinde homenaje a Zeferino Nandayapa, a Mario Kuri Aldana y a Eugenio Toussaint, tres grandes músicos y compositores de la música mexicana moderna y contemporánea.

Aquí les dejamos una video/reseña de algunos momentos de esta noche, donde la música de Armando Rosas nos apañó total y contundentemente; donde Rosas demostró estar en otro nivel compositivo; mezclando diversos géneros musicales que a lo largo del disco, van revelando que él no cae en la nostalgia ochentera, si no que se reinventa con nuevos temas, manifestándonos lo que ya todos conocemos: que el “escribir canciones” es su oficio, y que “componer canciones señores, es oficio divino”.

ARMANDO ROSAS:

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