Arturo Meza abrió corazones

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 5 de noviembre de 2016. El músico michoacano, Arturo Meza, se presentó muy cerca del metro Ermita este sábado bajo la invitación del Sindicato Rupestre, en donde ofreció a sus cerca de ochenta seguidores, tres horas de rolas que cantaron a todo pulmón.

Arturo Meza llegó con su sencillez de siempre, de cabello largo y blanco, un par de huaraches, armado con una guitarra de doce cuerdas y sus canciones. Lo único que pide es tener una gran imaginación: “Desde niño me imaginaba este país como un caballito de mar. Un caballito de mar bebiendo la paz del Océano Pacífico. Me gustaría que imagináramos eso esta noche”.

Meza nos invita a ser una “tierrita de luz” y para ello, nos dice: “vamos a hacer que nuestras canciones nos enciendan” porque “este país México, es sumamente hermoso y lo quieren dominar, lo quieren oscurecer”. A partir de aquí, Meza ilumina el rostro de sus seguidores y sus respectivas gargantas.

“Yo soy un viajerito del infinito –nos dice Meza. Venimos cantando, venimos abriendo corazones, diciéndoles que no solamente es esta la vida, sino que es mucho más que esto”. Y como gurú, nos subraya: “Hay una legión de gente que cree que nada más es esta vida, tan rudimentaria y tan física; y se abocan a ello y llena de cochambre sus mentes”.

Cada canción es un mensaje. El público lo escucha atentamente. “¡Sublime!” le gritan a Meza desde la parte trasera en más de una ocasión. Con canciones como “Amor en el éter”, el maestro rupestre prácticamente los hace suyo. Y él y sus seguidores cantan con mucho sentimiento: Nena, déjame entrar a tu templo/quiero fundirme en ti/y resonar con las estrellas y el universo/quiero ser un delfín en tu mar/quiero ser el polo apuesto de tu polo/y coincidir en las estepas de silencio/y generar la luz del amor/y generar la luz del amor…

Meza es un gurú en el escenario. Sus discípulos lo han visto y no saben que hacer. Se les detiene el corazón y Meza los adivina. Meza es Don Guiñapo, dueño de las calles, de las noches sin fin, de un público que está emocionado y canta con él. Nos dice adiós con su amplia sonrisa. Sabe que no le hace falta a Dios, pero su público sabe que a ellos sí. Aquí les dejamos este video que muestra parte de lo que se vivió en este emotivo concierto.

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