Axel Ordaz, Coeur y Saúl Fimbres: una noche organi-nosie-folk

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 18 de septiembre de 2015. Axel Ordaz con su Proyecto Amate, el dueto de “noise-pop” Coeur y el folk de Saúl Fimbres se dieron cita en la galería Café Tintanismo en las inmediaciones de la delegación Azcapotzalco el pasado viernes de lluvia.

El cantautor Axel Ordaz fue el primero en comenzar la noche. Su proyecto se llama Proyecto Amate que es una “experimentación con las sonoridades tradicionales de México” donde muestra su “visión como compositor con las nuevas tecnologías”. Es decir, su Proyecto Amate es una rica mezcla de instrumentos acústicos que son grabados y procesados en directo por una pedalera digital, haciendo ricas mixturas a través de “loops” en cada una de sus canciones.

La instrumentación que utiliza Axel va desde su propia voz a la jarana, a la guitarra acústica, al teponaztli, a la flauta rarámuri y al cántaro oaxaqueño que son utilizados de manera alterna en cada canción, dependiendo del matiz que Axel le da a cada una de ellas.

Por ejemplo, su primera canción es una linda pieza de amor hacia una sirena morena: Tu voz me trajo al mar/golpeó con su espuma mi tímpano como marea./Como marea el oleaje/lejos de ti morena/ahora me siento/marinerito sin mar/sin tierra./Ahora me siento marinerito sin mar sin tierra…

La melodía es una especie de son jarocho muy sutil, con un lindo arpegio de jarana que se mezcla con un tímido ritmo prehispánico marcado por el teponaztli y coros que graba previamente y que suelta casi a mitad de la canción, haciendo una especie de canon vocal con armonías que enriquecen la dulzura de la pieza.

Así mismo, utiliza la flauta rarámuri en otra de sus canciones a ritmo de son para imitar el canto del quetzal. La graba. Suena durante algunos compases y la desactiva mientras canta con su guitarra acústica que utiliza al mismo tiempo como percusión. Durante los intermezzos, vuelve a soltar la “voz” del quetzal que le da un toque muy especial e íntimo.

El proyecto no sólo queda ahí. Axel Ordaz interactúa con la gente. Nos induce a percutir nuestro dedos y palmas. Nos graba para acompañar su bolero. A penas nos escuchamos. Al mismo tiempo percute su guitarra por las cuerdas. Adorna el ritmo con un bajeo. Después percute su olla de barro negro. Luego armoniza y canta: Amanecer así/dos vidas enlazadas/el sol en la ventana/nuestro gesto más feliz/quiero amanecer así…

Luego vendría el dueto de “noise-pop” Coeur que debutó en esta noche, según ellos. Integrado por Pris Ferman en las percusiones y por Rocco en la guitarra y voz, su estilo es totalmente lo contrario al de Axel Ordaz. Mucho más apegados al rock, Rocco comenta y suplica con cierta ironía: “Nos ayudaría mucho de verdad, de corazón que nos dijeran que carajos tocamos, porque no tenemos ni la puta idea”.

Coeur tiene estilo mucho más agresivo, más primitivo. En ocasiones, se intercambian la voz principal. Rocco cotorrea con la banda e ironiza con su proyecto: “Para mí es un placer porque a muchos de ustedes ya los habíamos topado. Nadie sabía que tocábamos. ¡Puta! Yo tampoco sabía. Y no lo hago”. Y reitera: “¡Aquí hay un chingo de bandas! ¿Por qué no hacer otra más?”.

Finalmente, cerraría la noche Saúl Fimbres, cantautor de folk del norte del país y con un bagaje impresionante de la música popular norteamericana que hizo de la noche algo más que especial. Saúl continuó dando a conocer su primer disco y su recital lo comenzó con la pieza que le da nombre “El blues de las amapolas”, luego vendrían temas como “Tinta bajo una herida”, “Colgado”, “La noche de los humillados”, “Siglo XXI” y “Ice Cream Talkin’ Blues”. Además presentó tres rolas nuevas que vendrán en su próximo disco que ya está preparando para el próximo año.

La noche fue interesante en cuanto a los tres proyectos que se presentaron. Subrayamos el trabajo de Axel Ordaz y su Proyecto Amate por su calidad melódica, instrumental y letrística; por su interés de integrar instrumentos tradicionales mexicanos con el uso de las nuevas tecnologías, expresando una música con raíces.

Por su parte Couer, es una nueva banda con un sonido de “noise-pop”. Rescatamos su sonido crudo, casi primitivo y arriesgado. Poco melódico pero muy rítmico que le da un sonido bastante peculiar, ya que no hay bajo.

Mientras tanto, Saúl Fimbres, a quien hemos seguido continuamente, sigue con una calidad que seduce con su sonido campirano y folk. Sus letras y sus canciones son un buen reflejo del tiempo que estamos viviendo sin caer en el panfleto. Les recomendamos escucharlos. Ya ustedes dirán.

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