Bang Bang Bang y Los Selváticos: los espectros de la noche

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 22 de mayo de 2015. Noche lluviosa, noche mojada, noche salvaje, noche espectral. Así podría describir el ambiente que hubo en el Dirty Sound este pasado viernes. Poca gente pero intensa, salvaje, espectral. Todos fantasmas de una época que ya no se vive hoy pero que encuentra en su música sesentera, un motivo para seguir viviendo.

Poca luz, a penas rayos de colores que recorren de forma circular la sala del Dirty. Parejas recargadas en las viejas paredes del bar. Esos entes apenas nos miran. La música de ambiente son viejos discos de época, la gran mayoría covers de grupos mexicanos de los sesenta, grupos fantasma que fueron olvidados y nunca serán recordados.

Los Selváticos están listos. Como siempre, muy serios. Casi no gesticulan. “¡Ya ponganse a tocar! ¿no?” gritan por ahí. “¡Órales hijos! ¿Va?”- remata la voz. Y Los Selváticos se transforman al comenzar con “El perdedor”, rola de su autoría que podría describir como música pastosa y retro. Después de cinco rolas, ‘Jessterday’ la baterista, se avienta dos covers para llegar a una de sus rolas más excitantes: ‘Marijuana’, un lindo y energético rockanrolito que va cambiando de tono.

Despúes vendría la banda toluqueña, Bang Bang Bang y Los Espectros, banda de garage sicótico que desde hace algunos meses la venimos encontrando en este tipo de eventos. “Si no les gusta el garage se pueden quitar los calzones” comenta Héctor, vocalista del grupo. La banda es desquiciante: Iván es el baterista, alto, con cabello chino y desmadrozo cuando toca. Suda, hace gestos, se quita la camisa y no le importa; Edwin es mucha más delgado, toca el bajo e intenta alcanzar a sus compañeros que van a una velocidad increíble.

Héctor además de ser un verdadero sicótico cantando “Y no sabía que hacer/y no sabía si reír/y no sabía si llorar/y no sabía si reír”… se va alternando entre canción y canción la guitarra y el órgano. Se estira, suda, grita, abre tanto los ojos que parece que va a enloquecer o a estallar, aunque realmente es lo mismo. La bandita se entusiasma y comienza el slam. Todos están en el cotorreo. “Otra para bailar” – les piden. Así que más tarde se avientan la rola ‘In a gadda da vida’ de Iron Butterfly con el palomazo de Alan, guitarrista de Los Selváticos.

La noche fue de fiesta, de espectros citadinos, de nostalgias acompañadas, de bailes sicóticos, de música fantasma. Una energía radiante con Los Selváticos y Los Bang Bang Bang y Los Espectros que insisten en materializarse y no ser unos espectros más en la mundo de la música.

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