Binnizá cumplió un año más de vida

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 8 de julio de 2017. La Mezcalería Cultural Binnizá (La Gente Nube) con su nueva administración cumplió cuatro años de estar en funcionamiento, aunque el concepto original apareció hace trece como una manera de dar continuidad a las bohemias que se generaban en el antiguo espacio cultural que coordinaba el periodista zapoteca Macario Matus en la colonia Moctezuma.

A lo largo de estos cuatro años, la Mezcalería Cultural Binnizá ha sufrido cambios, lo que ha hecho que se pierda esas largas bohemias que tanto gustaba a muchos de los que la visitábamos frecuentemente. Sin embargo, el lugar no deja de tener esa magia que nos transporta a otro tiempo, como si fuera una máquina y nos llevara a la vieja Ciudad de México de principios del Siglo XX.

Pero vayamos a la fiesta. Desde el viernes 7, el Binnizá inició su aniversario con un elenco interesante como Amenic Mc Poétika. Pero el plato fuerte vendría el sábado 8, con un gran cartel que se impuso y puso la fiesta en grande con diversos géneros musicales que la elevaron bastante bien y con un lleno casi total.

La fiesta del sábado comenzó muy cerca de las nueve de la noche con el dueto Tlazohtiani, un proyecto interesante que interpreta canciones en español y en varias lenguas indígenas, canciones tradicionales y propias. El proyecto es muy disfrutable en primer lugar, por su instrumentación que se basa en guitarra acústica, bombo e instrumentos prehispánicos; además, Erika, la vocalista, tiene una excelente voz y es la que marca el ritmo con el tambor y ejecuta los instrumentos “ancestrales”; mientras el guitarrista la acompaña concentrado y sereno.

La segunda banda invitada al festejo fue Rémoras, un ensamble poético/musical que mezcla textos y poesía político/social con canciones de rock urbano y trova. El trío se integra por Carlos Reyes en las canciones de rock urbano con temática social; Jair Marvera, compositor con tópicos románticos y que con este grupo, incursiona en canciones más comprometidas políticamente; y por último, por Selene Rico, activista con textos que denuncian situaciones de injusticia social y acoso sexual hacia las mujeres.

Quien vino a calentar el ambiente fue Haynd Hernández, al que atinadamente Francisco Barrios “El Mastuerzo” lo ha bautizado como “El asesino de la canción”. Desde que comenzó, Haydn nos recetó una humorística improvisación mientras probaba su ecualización. Con ese vozarrón que tiene y su histrionismo se ganó a todo el Binnizá. Además estrenos nuevas canciones sucias, lascivas y explícitas, a las que llama “canciones higiénicas”, parodiando y haciendo reír a todos.

Uno de los grupos más esperado era Hacs y la Artimaña, agrupación con nuevos elementos de acompañamiento como Carlos Pacheco (Los Chilaquiles, Gallina Negra, etc) en el piano; o Víctor Guillén “Kivort” en la guitarra eléctrica y riff. A Hacs se le identifica con un grupo de músicos que se autodeminaron “La Roña” hace unos diez o quince años aproximadamente por sus canciones ácidas, crudas y valemadrista de la vida. Hacs lleva en su mano derecha una maraca con peluca y ojos que se despeina al sacudirla y le da un toque cómico. Su repertorio es realmente alucinante.

De manera breve, Hacs anuncia a Kivort que hace una pequeña intervención con dos rolas suyas: “Doc” y “Ciudad.Ano” que logra prender más a los que ya estaban prendidos. Kivort tiene un interesante juego de palabras, frases e imágenes que retratan la vida urbana.

La parte musical/política llegó con el Mexikan Sound System, proyecto integrado por Gabo Revueltas que tiene la voz principal; y por Hugo que es el dj. En esta ocasión tocaron material original lleno de dub que enloquece y hace bailar, “música del barrio para el barrio”. Sus letras son contestatarias, llenas de imágenes populares que invitan a la rebelión. Prendió y con su salsa brava, hizo bailar a todos en la “tienda de raya”.

Para terminar y a vivar más el fuego del ambiente, llegaría ni más ni menos que Pirámide Zulú, un ensamble conformado por saxofón, guitarra acústica, bajo, bongós, batería, trompeta y voces. Un rap festivo y salvaje son esta agrupación que tira buenas rimas y cadencias para incendiar el mundo. Lo mejor fue el final cuando, de manera improvisada, pues ya no tenían material que tocar, se arrancaron con una base y comenzaron a invitar a cada uno de los músicos que participaron en esta noche, en donde la versatilidad e improvisación de cada uno de ellos a floró de manera natural, aunque a veces, para algunos, atropelladamente.

Un feliz aniversario que cerró los cuatro años de esta nueva administración (o XIII) de la Mezcalería Cultural Binnizá. Esta noche fue excepcional y les deseamos una larga y próspera vida que retome esa viejas bohemias que solían terminar al aparecer al alba.

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