Chawa: “crear una identidad musical”

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 15 de abril de 2015. El sábado 11 de abril llegamos a otros de los bares pequeños que dan cobijo a diversos grupos subterráneos del Distrito Federal y Estado de México. En particular hablamos de Nisoto Bar, un lugar estrecho que más bien parece corredor, en donde los integrantes de cada grupo invitado tienen que hacer malabares para no estar uno encima del otro y no salir del pequeño cuadro que hay para ello, y no chocar con el tapanco que funge como primer piso.

Llegamos tarde a la presentación y nos fuimos temprano. Pero tuvimos la oportunidad de escuchar a una banda que hace tiempo no escuchábamos, banda que en realidad tiene un nombre extraño y que en definitiva, no tiene nada de especial, ningún significado oculto o pretencioso, según descubrimos. Su nombre es Chawa, palabra que tiene un sonido muy particular y original que lo toman del nombre de la tía de Gustavo Rodríguez, guitarrista y voz del grupo.

Originarios del Estado de México, más en concreto de los municipios de Atizapán, Cuautitlán Izcalli y Tultitlán, municipios que colindan geográficamente, Chawa ofrece un sonido que, según “las buenas (o malas) lenguas”, está emparentado con la actitud shoegazin (o sea, aquellos músicos que no tienen contacto directo con su público porque sólo miran el suelo cuando tocan) y con el math rock (un género que utiliza las mátemáticas como base creativa y que da mayor importancia a la batería por sus ritmos extremos), aunque en realidad, nos recuerda algunos sonidos de la banda Two Door Cinema Club en cuanto a los cambios de rítmos de la batería pero sin llegar a sonar absolutamente pop.

Más allá de estas clasificaciones que pueden limitar más que extender el sonido de la banda, Chawa en vivo es una amalgama de duros acordes distorcionados que resuenan en cada una de las guitarras de Gustavo Rodríguez y Joaquín Patiño ‘Aka Joe’, quienes además, se van alternando la voz principal; de bajeos melódicos y profundos a cargo de Diego Álvarez; y con una exacta y fuerte batería a cargo de Fernando Miranda; todo ello combinado con espasmos corporales que son una delicia al verlos.

Sus piezas son rítmicas que explotan casi a un cuarto de la pieza, son como fuegos artificiales que al estallar, se extienden por la longuitud del lugar que los rebota por todas sus paredes, creando un eco multiforme que impide escuchar las letras de sus canciones. Pero no importa: las líneas melódicas salidas de los ‘amplis’, impiden que las piezas caigan.

Chawa tiene un año de existencia y su filosófía es “crear una identidad, una identidad musical”. Y me parece que lo están logrando. Pronto tendremos su primera producción que ya tiene título, aunque no nos lo quisieron revelar. Los pueden seguir como Chawa dentro de la red de facebook.

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