Daikaiju: el paroxismo del surf

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 1 de abril de 2017. Diakaiju vino a destruir la Ciudad de México este fin de semana dentro del primer Festival Surfeño 2017, con su música surf alucinante, demencial y extraordinariamente bien ejecutada.

Acabábamos de entrevistar a The Volcanics, una banda de EUA que nos hizo bailar por casi una hora. Estábamos preocupados porque uno de los medios que cubrieron el Surfeño 2017, se empalagaba en preguntas sosas que hacía que todos los demás medios, perdiéramos tiempo para escuchar a la siguiente banda.

Pero tuvimos suerte y nos adentramos a Bajo Circuito para escuchar al último grupo de la noche que en realidad, nos tomó por sorpresa. Al entrar, Claudia y yo descubrimos una especie de círculo humano que rodeaba a Diakaiju, ya que la batería había sido puesta, no arriba del escenario, donde las once bandas anteriores se habían presentado, si no en el área del público, en la pista.

Nos acercamos a la rueda de gente que para esos primero tres minutos de concierto, el público ya estaba entregado a la música del cuarteto. Secret-Man tocaba en el filo del escenario, arriba y posaba con su máscara de teatro japonés mientras ejecutaba riff de gran virtuosismo.

Los cuatro tocaban al ras de suelo y todos tenían su máscara de teatro japonés. El público los rodeaba y realizaba una especie de danza primigenia, aullaban, gritaban, se sacudían mientras el bajista y los dos guitarristas se confundían con la masa hipnotizada por su música. Era difícil grabar su presentación.

Los ritmos desquiciantes de Blast-Man en la batería, cambiaban la dinámica musical que nos dislocaba. No había palabras entre pieza y pieza. Sólo la mímica era permitido. Pasados veinte minutos aproximadamente, Secret-Man invitó a subir al público ante la preocupación y molestia de uno de los agentes de seguridad del lugar.

En un instante, Rock-Man, la segunda guitarra, sacó un encendedor y lo hizo funcionar, levantando la pequeña flama con su mano derecha, mientras que el bajista Pulse-Man nos indicaba con su mano que nos agacháramos. Así lo hicimos. Más tarde, Secret-Man se secaba el sudor frotándose con una de las chicas que estaban arriba del escenario.

Era la locura total. Una especie de caos. Un desorden ritualista que se apoderaba de nuestros cuerpos y de nuestras almas. Secret-Man se despojó de su guitarra y se la colocó a una de las chicas que se encontraba arriba del escenario. La dejó improvisar, mientras la batería sostenía un hipnótico ritmo. La chica no dejaba de sonreir por su sorpresiva participación.

Todos sudan. Pulse-Man comienza a porrear el tom con su mano y varios seguidores lo imitan. Blast-Man parece no importarle y cambia de dirección la batería a los cuarenta minutos del concierto. Aún está abajo. Ahora mira hacia el escenario que ya está vacío porque los de seguridad bajan al público. La música se vuelve más oscura y lenta pero retoma su vuelo, mientras Secret-Man parece discutir con el de seguridad que ya no deja subir la batería del grupo y tocar desde ahí.

En la última parte del concierto, Blast-Man comienza a tocar su tom y crash desde las alturas, al centro de la pista del Bajo Circuito. El público lo levanta y lo sostiene desde una silla, donde él se pone de pie equilibrándose iniciando la última pieza.

Luego, Blast-Man se sale a la calle, tras él, todo el público, como en procesión. Afuera saca dos botellas amarillas de plástico y rocía con ella el platillo. Es gasolina. Otro espectador prende fuego y se comienza a incendiar. Rock-Man mete si guitarra al fuego y ésta comienza a incendiarse. Lo mismo hace Pulse-Man con su bajo. La gente grita y sigue excitada. Pero los ánimos adentro del lugar siguen calientes por el cuerpo de seguridad.

Diakaiju es un explosivo grupo de surf/rock norteamericano. Su performance como representación escénica es provocadora e inesperada, si no los conoces. Su música así como su actuación, disloca las emociones y el lugar, regresándonos a nuestros antiguos estados primitivos, donde la interacción con la comunidad se vuelve casi mítica para llegar al paroxismo.

Aquí algunas fotos de esta sesión. A Daikaiju lo puedes escuchar y seguir en https://daikaiju.bandcamp.com/. (Fotografías: Claudia L. Mateos/Edición fotogáfica: Orlando Canseco).

 

 

 

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