David Bowie y su legado musical (parte 2)

LA REDACCIÓN. Para MH RADIO. 12 de enero de 2016. Inmediatamente después de la muerte de David Bowie, una muchedumbre de seguidores en la ciudad de Brixton, se reunieron para homenajearlo. Guitarras acústicas sonaron en manos de diversos admiradores cantando distintas obras del “extraterreste” Bowie y al unísono.

A los 17 años de edad, David Bowie forma el grupo The King Bees con el que logra grabar para el sello Decca el sencillo “Liza Jane”, un tema influido por el sonido garagero de la época y que hoy se vuelve necesario escuchar para comprender la evolución musical de David Bowie.

No cabe duda que Bowie tras su muerte, nos ha dejado una herencia musical tan importante que es necesario rastrear y escuchar. De ahí que recuperamos el texto escrito por Adolfo Cantú para La Mosca Especial publicada en su número 10 del mes de abril de 2004, donde realiza un recuento de sus mejores discos a lo largo de su carrera artística. Esta es la segunda parte.

DIAMOND DOGS/1974. Ziggy Stardust sin The Spiders fron Mars. ¿Una mala combinación? No necesariamente. Cuando menos no se notó en este primer disco sin Mick Ronson et al. Diamond Dogs es como la continuación musical de Aladdin Sane y el proseguir conceptual de Ziggy Stardust. Basado en las visiones premonitorias de George Orwell en su novela 1984, este álbum contiene letras pesadillezcas y un espíritu teatral en medio de melodías estupendas y composiciones impecables. Desde la inicial “Diamond Dogs” (luego de la escalofriante introducción llamada “Future Leged” con su grito-proclama: “¡Esto no es rock and roll, esto es genocidio!”), con su stoniana guitarra ejecutada impecablemente por el propio Bowie, hasta la enorme y contagiante “Rebel Rebel”, pasando por las bellísimas “Sweet Thing” y “Rock ‘n’ Roll with Me”, la sorprendente “Candidate” (una joya insjustamente poco conocida), las directamente orwellianas “Big Brother”, “We Are the Dead” y “1984” (extraordinario operístico-soulera) y la concluyente y bizarra “Chan of the Ever Circling Skeletal Family”, los temas de Diamond Dogs poseen una riqueza que merece ser reconsiderada (y lo ha sido, con la reciente reedición remasterizada aparecida este 2004). Para escucharlo: https://www.youtube.com/watch?v=CvgqWO_TgP0.

10cb711b5861f03c3b3a92adcb701391.1000x1000x1YOUNG AMERICANS/1975. Un disco “menor” francamente delicioso. La incursión de David Bowie en el soul negro norteamericano –tanto el de la Stax como el de la Motown, pero sobre todo el de Filadelfia– fue bastante criticada, pero Young Americans posee un encanto muy particular. Aunque algunos cortes de Diamond Dogs (muy especialmente “1984”) anunciaban el gusto del músico por la música soul, nadie esperaba que Bowie se clavara en ella de manera tan clara y contundente como en este disco. No se trata, como muchos críticos han dicho injustamente, del falso soul-de-ojos-azules a la Michael Bolton; más bien hay por aquí un sentimiento muy británico, muy bowieiano, que se entremezcla con el mood de la Norteamérica negra de los sesentas y los setentas. Los arreglos, los coros femeninos, la participación de Luther Vandross, el feeling’ de rhythm and blues, las incursiones fonquis, todo se conjuga para hacer de temas como “Young Americans”, “Win” (preciosa), “Fascination”, “Right”, “Can You Here Me” y “Somebody Up There Likes Me” un gozo completo. Mención aparte merece la participación de John Lennon en dos temas del disco; el cover de “Across the Universe” y ese fastuoso homenaje a James Brown que es “Fame”, escrito por Lennon y Bowie y en los cuales el ex beatle toca la guitarra y realiza coros. Para escucharlo: https://www.youtube.com/watch?v=eeJDyIkzqKE.

71AMEK3oV1L._SL1500_STATION TO STATION/1976. Un disco puente, un disco transicional entre el soul suave de Young Americans y la dureza casi techno de la etapa berlinesa por venir. Station to Station encuentra a David Bowie existencialmente enganchado por la cocaína y la paranoia y ello se transmite en la forma de componer y sobre todo de interpretar los escasos seis cortes que conforman el álbum. “Elegante y robótico”, así define este trabajo el crítico Stephen Thomas Erlewine y no le falta razón. Aparentemente helado y hasta cínico e indolente, el Bowie de este Estación a estación es, sí, tan frío y calculador como puede serlo una puta en una calle londinense, pero al mismo tiempo demuestra que esa frialdad y ese aparente cálculo no son sino fruto de la soledad y la inseguridad que da una vida vaciada por la droga y la promiscuidad. De ese modo, canciones como la larga (más de diez minutos) e intensa “Station to Station” (titulo referido a las estaciones del calvario de Cristo), la yonqui “Golden Years” (la cual bien pudo estar en Young Americans), la casi himnóticamente religiosa “Word on a Wing”, la divertida y sarcástica “TVC 15”, la escalofriante “Stay”, “Wild is the Wind”, resumen melodramáticamente la situación emocional del Bowie de mediados de los setenta. Un disco artístico y vanguardista impactante. Para escucharlo: https://www.youtube.com/watch?v=8ARvX8E0Mmk.

david-bowie-lowLOW/1977. El encuentro con Brian Eno y David Bowie en el gris Berlín de la Alemania dividida trajo como consecuencia una tercia de discos tan impresionantes como tecnologizados. La primera señal de un nuevo cambio radical en la carrera de Bowie es que el tema inicial, “Speed of Life”, sea por completo instrumental, en un estilo cercano al ambiente. En estricto rigor, Low es un disco que puede acreditarse tanto a Bowie como a Eno, ya que se encuentra claramente dividido en mitades: la una conformada por canciones extrañas y provocativas, altamente experimentales (con excepción quizá de “Sound and Visión” y “Be My Wife”, relativamente más convencionales), y la otra con piezas instrumentales de amplios ecos y densas atmósferas con el claro sello composiciones de Eno. Sin embargo, en ambas partes se nota la interacción de los dos genios, cuyos talentos combinan de manera exacta, abonando en forma tal que no dejan hendidura alguna al descubierto. En su momento, Low significó un shock para los seguidores de Bowie, por muy vanguardistas que se consideraran a sí mismos. Su ídolo había dado un paso tan adelantado que los dejó atrás y tendrían que realizar un esfuerzo sobrehumano para más o menos alcanzar y entenderlo. Obra que aprovecha todas las posibilidades técnicas de un estudio de grabación sintetizado, Low es electrónica avant garde (o avant pop, como dijera alguien). Un álbum que aún hoy día desconcierta y fascina. Si nos pregúntenle a Philip Glass. Para escucharlo: https://www.youtube.com/watch?v=WsELFp6s-lo.

tumblr_mlceg6gZIE1qflrq9o1_1280HEROES/1977. Heroes es como la segunda parte de Low. O más bien ambos discos constituyen un todo, hasta en su estructura mitad canción/mitad piezas instrumentales. De nueva cuenta, la mancuerna Bowie-Eno funciona a la perfección, sólo que esta vez con un añadido; la guitarra de Robert Fripp. La participación del líder de King Crimson otorga a la música una dimensión distinta y una serie de texturas armónicas que la enriquecen con su estilo netamente vanguardista. Esto se nota desde el primer corte, el potentísimo “The Beauty and th Beast”, en el cual Fripp efectúa complicadas figuras guitarrísticas. Con una producción más diáfana que la de LowHéroes es relativamente más accesible. No en vano, el tema homónimo se convirtió en uno de los grandes éxitos de popularidad en la historia musical de Bowie. Pero hay otras composiciones igual de notables, como la excelente “Joe the Lion” que prefigura lo que sería el álbum Scary Monsters (en donde también participaría Fripp), la emotivamente rocanrolera “Blackout” o ese abierto homenaje a Kraftwerk que es “V-2 Schneider”. Respecto a la parte instrumental, se trata de un tour de forcé de Bowie y Eno, conformado por una especie de suite ambiental que incluye los cortes “Sense of Doubt”, “Moss Garden” y “Neuköln”. Héroes culmina con la extrañamente atrayente y sensual “The Secret Life of Arabia”, con Carlos Alomar en la guitarra. Para escucharlo: https://www.youtube.com/watch?v=Fmw7gSDRnTA.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: