De la cumbia combativa a la cumbia sicodélica en el Alicia

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 14 de agosto de 2015. No cabe duda que Sonido Gallo Negro es una de las mejores bandas de cumbia sicodélica en vivo. Por lo menos, así lo constatamos este viernes con un lleno casi total en el Multiforo Alicia en donde también se presentó el Sonidero Cabrón y la banda multinacional La Sonora Criminal, sesión que se prolongó hasta quince minutos antes de las tres de la mañana.

El Sonidero Cabrón amenizó el principio de la noche con cumbias clásicas desde sus portátiles tornamesas virtuales. Temas como ’17 años’ de Los Ángeles Azules, fueron coreados por la gran mayoría de los presentes. El Sonidero Cabrón, provenientes de la colonia de San Juan de Aragón y Casa Alemán, es un dueto de dj’s que recuerdan a los viejos sonidos que solían tocar en la calle.

La Sonora Criminal vendría con su cumbia combativa, rebelde, llena de crítica y protesta social. “Venimos de todas partes de América Latina para cumbiar el mundo”, nos dice una de las chicas que toca el güiro. Este grupo es multinacional con músicos de Chile, Perú y México unidos por la cumbia, la protesta, la rebeldía y el ska.

“Esta canción es para recordar que no estamos todos aquí”, vuelve a decir La Sonora Criminal y cantan: Nos atacan y asesinan/pero tendrán que responder/Ayotzinapa en nuestro pueblo está el poder… El grupo “tiene como objetivo siempre acompañar distintos espacios políticos. Allí estamos. Búsquenos. Les caemos”, apuntan.

“Y esta canción que sigue nace de las calles por la legítima defensa de todas las mujeres contra los violadores, asesinos violentos. Ni todos estamos y todas estamos en esta noche” y se alistan a tocar ‘La licuacumbia’ que en su parte introductoria parece ser más una samba que cumbia.

Su cover a la canción tradicional mexicana ‘La Llorona’ es interesante y acertada en un contexto de violencia contra los estudiantes de las normales rurales: No estamos todos, llorona/nos faltan 43/No estamos todas, llorona/nos faltan 43./Este gobierno corrupto, llorona/nos quiere desaparecer/este gobierno asesino, llorona/nos quiere desaparecer…

Con ésta ya nos vamos. Mucho amor para todos ustedes. Muchas fuerzas, mucha lucha, libertad, justicia” nos desea La Sonora Criminal. Y para terminar su participación, hacen un encore con tres rolas más, dejando al auditorio con ganas de más música.

Por fin llegaría el turno de Sonido Gallo Negro después de un buen rato de esperar a que se acomodaran en el escenario. La expectativa era grande. Las fans estaban más que listas para bailar frente al escenario. Las luces también estaban prestas para matizar aun más el ambiente sicodélico de su música.

Los integrantes de Sonido Gallo Negro salen vestido con una playera negra y un curioso estampado de unas costillas humanas con un par de ojos. Una chica comienza a gritar a tal grado que me lastima mis oídos. Suenan los primeros acordes y todo se vuelve una pista de baile. No te queda otra: o bailas o bailas.

Por ahí, varias parejas aprovechan para acercarse más, tocarse y cachondearse. El Sonido Gallo Negro tiene tanta energía que con sus rolas llenas de cumbia y wenster, transforman el baile de pareja en algo así como un slam cumbiero. Algunos chicos se ponen a bailar entre ellos. No les importa. La cuestión es bailar en pareja.

Los integrantes del Sonido Cabrón y de La Sonora Criminal también se ponen a bailar. El cantante del segundo grupo, está hasta el frente y hace que le tome un par de fotos. Otro chico moreno y alto, de casquete corto, me ve tan embelesado con la música del Sonido Gallo Negro que se me acerca diciendo que qué tan difícil es disfrutar de la música e intentar sacar fotos a la vez: “o es una cosa o la otra”, me dice con un tono paternal.

Son cerca de las dos y media de la madrugada. Todos están sudados. Una pareja de jóvenes vuelve a cachondearse. Una pareja de chicas, igual. Otra que está frente a mí está extasiada y no puede evitar cerrar los ojos al bailar. Otra, recargada en una de las vigas del escenario del lado derecho, parece estar aburrida. O tal vez cansada.

A los quince minutos, Sonido Gallo Negro termina su set. La gente pide más pero dada la hora, ya no es posible. El lugar comienza a vaciarse y todos nos enfrentamos al fresco de la madrugada: unos en pareja, otros solitarios pero contentos de haber disfrutado una buena noche de cumbia sonidera, de cumbia combativa y de cumbia sicodélica.

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