Día de reinas: el power femenino

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 6 de enero de 2018. Una gran sesión se llevó acabo esta noche en el Centro Cultural La Pirámide con los proyectos musicales de La Otredad, Afromega, Ximbo y Olinka, proyectos femeninos que hicieron de la noche, una de reinas con rap, reggae, soul y un poco de jazz.

Desde las seis de la tarde más de treinta jóvenes ocupaban las escalinatas de La Pirámide, esperando paciente y alegremente el inicio de este evento. La noche era fría y los asientos de cemento un poco incómodos, así que varios recargaron sus espaldas en la parte vertical de ellos.

La Otredad antes de iniciar su participación, instaló una pequeña ofrenda a la orilla del escenario dedicada a las mujeres desaparecidas pero también, para los vivos; una ofrenda sencilla y al estilo prehispánico que era acompañada de un cabo de vela a cada lado.

La Otredad rifa. Son el claro ejemplo de la juventud femenina descontenta, harta de que las acosen y maten. Sus rolas están permeadas de esto. Al terminar su primera canción, dice «Cabra Frenesí» con esa voz llena de rabia: “¡Es un gusto estar acá!…”, “abriendo este hermoso evento el día de reinas”, agrega Regina.

Los aplausos para ellas no se dejan esperar. Aipok, su dj, las acompaña en las beats bailando, levantando las manos, gozando como cada una de ellas. Cabra no deja de gesticular. Su rostro se transforma en coraje, en rabia que se refuerza con su voz fuerte y recia. Baila de un lado a otro.

Cada una de La Otredad se comparten el centro del escenario, se dan su espacio cuando les corresponde cantar sus versos, se corean. Cabra Frenesí vuelve a comentar al terminar la siguiente rola: “Es un placer compartir con ustedes un poco de lo que hacemos. Gracias a todos los que ya nos conoce y nos siguen; y a los que no, mucho gusto y esperamos que nos escuchen más a menudo”.

Regina mira la ofrenda y nos recuerda: “Un ofrenda para los que están, para todos los que vivimos y para los que ya no están, para las que se van, para las que nos quitan”. Su canciones son precisas, directas, duras y críticas. Tienen enojo sobre las injusticas que viven cada día en esta ciudad. Y se dan la oportunidad de dar voz a quienes no la tienen.

Afromega vendría a continuar esta noche de reinas. Ella ya prepara su nuevo material. También es otra gran exponente de rap en nuestro país… y aún sin apoyo. Desde el escenario canta: Vivo encontrándome, sintiéndome, reconociéndome… El público, que cada vez es más, se reconoce en ella y la llena de aplausos, de gritos festivos.

Ofromega, siempre sonriendo, nos dice: “¿Cómo están? ¿Sintieron eso tan bonito que yo sentí? Casi lloro pero estaba cantando… La letra se me olvidó”. Luego agrega: “Vine a compartirles muchas cosas así bonitas que luego escribo y también unas que no están tan padres pero se oyen bien chingonas ¿por qué no?”.

Y nos da sus razones: “Uno como rapero se motiva mucho a escribir, y a escribir cosas padres, cosas que transmitan, cosas que de verdad sean útiles para su vida. Yo siento eso: que la música es también un instrumento en donde nosotros podemos fluir, no nada más como lo bonito y lo armonioso que puede ser la música, si no el mensaje que también puede servirnos en cualquier momento a cada uno de nosotros. Y eso está bien chido”.

Por su parte Ximbo, con su proyecto de música soul, jazz y rap, se hace acompañar con músicos en escena: un tecladista, un guitarrista y un percusionista colombiano. Ximbo muestra todo su profesionalismo que ha desarrollado durante varios años en el escenario, ataviada con un sombrero en la cabeza. Además, es la responsable de organizar este evento.

Ximbo, con ese dominio que tiene, nos dice: “Qué gusto verlos aquí. Estoy viendo dos-tres bandita, como aquí al señor Melendez (fotógrafo) que tiene muchos años que no veía y me da un gusto tremendo”. El guitarrista toca una melodía que recuerda a una pieza setentera, sin embargo, es la primera rola que nos cantará Ximbo y nos pregunta: “¿Se acuerdan? ¿Todos ustedes ya vivían aquí en la ciudad de México cuando llegó esta cosa que llamaban influenza?”. Algunos contestan que sí, otro lo contrario. Y subraya: “Y en periodo electoral, muy parecido ahora. Muy chistoso. De esas coas que pasan aquí. Bueno, voy a hablares un poquito de eso aunque ya haya pasado hace rato”.

Su banda es formidable: una base de ritmos electrónicos, bongoes y caja peruana acústicos, teclados a contra y una guitarra que suena tremendamente bien, con toques jazzístico muy ricos. “La primer cosa que se tiene que ir p’a la calle –nos dice Ximbo–son los estereotipos. No todas tienen que ser blancas y güeras y fuertes, ni machos. Somos peso completo porque somos perfectos así”.

Por último, Olinka cerró este evento con una energía que desborda al lugar. Con trabajo solista, nos brinda una presentación que nos hace olvidar el frío de la noche. Vino acompañada del dj Babuino que le suelta el primer tema, una atmósfera oscura y que recuerda lo prehispánico. Olinka comienza a cantar en esa textura musical de misterio: Somos, ellos, nosotros/…/somos palabra nosotros.

“Bienvenidos a esta noche al Centro Cultural La Pirámide –nos dice contenta Olinka–. Este es el Día de Reinas. Echen ruido bien fuerte” y el público le responde con una algarabía tremenda y ella comienza a cantar: Mi música está llegando a otra ciudad/mi música está llegando a otra ciudad/mi música está llegando a otra ciudad/sentimiento femenino yo te vengo a cantar…

Más tarde Olinka nos dice: “¿Cómo está la gente en el Centro Cultural La Pirámide el día de Reinas? Fuerza omega, puro poder femenino para todos los reyes, para todas la reinas. Mucho amor y mucho respeto para todos ustedes, celebrando acá con toda la banda”. La gente corea fuertemente “La vida es para gozarla”, así como lo estuvieron en ese momento todo el respetable.

Mucho más tarde, Olinka invita al palomazo a todas las participantes con su rola que habla del abuso sexual contra las mujeres. Olinka dijo: “Acá quiero invitar a La Otredad, a Karen H, Ofromega Wekan, por supuesto a la reina mayor, a la Ximbo. para que hagamos una combinación, ¿qué les parece?”. Todo el mundo grita entusiasmado.

Y Olinka continúa diciendo: “Todas la mujeres acá en la tarima llevando el power. Esta rola es una denuncia contra al abuso sexual de la mujeres. En México, lamentablemente, cada día hay siete mujeres que mueren asesinadas. Estamos en estado de alarma. Tenemos también la capacidad de aprender a comunicarnos, de aprender a denunciar, de aprender a decir lo que necesitamos. ¡Ruido para la Ximbooo!”.

Y así se conmemoró este día que en general fue intenso con la palabra de estas mujeres que defienden con rabia su integridad y espacio. Una gran noche de rap, soul, reggae y un poco de jazz. Los tiempos cambian y el día de reyes también gracias a ellas.

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