Diversos versos de músico, poeta y López

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 3 de abril de 2018. Qué más se puede agregar que no se haya dicho de Jaime López, versátil en las palabras, que las trastoca y las convierte en otras sin alterar su escritura. Este martes fue simplemente sensacional. No hay otra palabra mejor para definir lo que hizo hoy.

Jaime López sin más preámbulos, llegó a la mesa del escenario que lo esperaba con un mantel oscuro. Dejó su bolsa de armónicas y se sentó diciendo: “Buenas tarde, buenas noches. Ya no sabe uno con este nuevo horario tardes, noche, ¡buen día!”. Como siempre, fue recibido con muchos aplausos y su monólogo comenzó.

Tomó su poemario, lo abrió, encontró la página buscada y leyó en voz alta: Un día ahí estaba aquel cigarro haciéndoles señales de humo al cáncer, quemándose la vida cada instante un tanto marginado al pobre diablo, lució para la salud sin chance siquiera de derechos inhumanos, al borde del abismo era ignorado en un canijo cuarto a zas menguante, su fuego ya no era el vivo rojo, y cada vez más gris y un tanto negro, tan sólo el cerecero lo fumaba, al lado a una hoja y esos ojos en blanco estaban cual polar desierto, y aquella inspiración que no llegaba.

Después de leer cerca de diez minutos sus poemas, se puso de pie y tomó una de sus armónicas. Se colocó en el micrófono del lado derecho del escenario y comenzó a sonarla con un ritmo de tren alocado. Luego comienza a cantar/rapear Chilanga Banda: Ya chole chango chilango/que chafa chamba te chutas/no checa andar de tacuche/y chale con la charola./Tan choncho como una chinche más chueco que la fayuca/con fusca y con cachiporra/te pasa andar de guarura…

Se avienta otro sólo de armónica en el mismo tono, alocado y divertido. Este puente le sirve para unirla con otra canción, El Malafacha: ¿Enton´s qué? ¡Ah qué chava tan dialéctica!/Pero recuerda: detrás de todo gran marxista hay un pequeño burguésssssssssss/

¡Nena! ¡Haz patria! ¡Ama aun chilango!.

También juega con los refranes populares que embonan perfectamente en su dialéctica lingüística. Jaime López es un maestro de la palabra. Sus canciones son la muestra clara del lenguaje popular del barrio, de la calle. Otro momento exquisito fue cuando recitó este poema: Tú sólo te acuestas con nombres Juan, Miguel y Francisco. Aunque preferirías John, Mick and Sisko Kill. Tú sólo te acuestas con López, Júarez, Zapata. Aunque preferirías Lennon, Jager y Zappa. ¡Ay grupi! ¡Vida mía! Eres el fans nuestro de cada día. Mi chava tiene un hoy funki entre las piernas. Y ahí se la pasan Juan López, Miguel Juárez y Pancho Zapata. Aunque preferiría que fueran Jhon Lennon, Mick Jager y Frank Zappa. Pero en mis brazos cierra los ojos y sueña con ellos. Se unen sus muslos mojados. El sueño no ha terminado.

Al mismo tiempo, se burla de los más exquisitos pensamientos progres, es un nato en el caló de la lengua mexicana que trastoca el sentido de las palabras, envolviéndolas con otros sentidos, a veces nuevos, a veces en doble sentido pero siempre coherente en el contenido de lo que dice. Como dije antes, no hay nada que agregar a lo que hace Jaime López porque “Camarón que se duerme amanece en el mercado”.

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