“Echados a perder”: poemario desde el estruendo de Nallely “Yeya” García

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 15 de enero de 2016. Este viernes Nallely “Yeya” García (poeta, compositora, estudiante) presentó su poemario “Echados a perder” bajo el sello Ediciones Mantra con la presencia de los poetas Roberto López Moreno y Temok Saucedo en el Paranoid Visiones UTA de Insurgentes.

Yeya ya estaba lista, esperando a sus interlocutores en la puerta del UTA. Se le veía un poco ansiosa. Me invita a pasar y me subo al primer piso encontrándome con muchas banda que he conocido en los espacios de poesía subterránea y que, por circunstancias económicas, no han encontrado editoriales que les puedan publicar.

El primero en hablar del trabajo de “Yeya” fue el multipremiado Roberto López que dijo: “Yeya (…) levanta el verso en cada paso y apunta hacia los cuatro puntos cardinales como lo hace el cenzontle multiplicándose por 100 en cada caso.

Así, cuadruplicado, el ritmo del pulso se acelera y a yeya, sin marca de caducidad en la tinta, acabando de ser apenas sus consideraciones ya miran a rancio desde su atalaya. Ahí, la necesidad de lanzarse cuerpo entero, con imaginación y todo, a la vorágine. Pronto, hay que buscar la herida y decirla para poblar la isla. (…) En su hábitat artimanoso, Yeya, gira un poema. Estructuras se abren, se cierran, se cierran, se abren, “amor perdido, si como dicen es cierto que vives dichoso sin mí”, Cierto, en frente, la penumbra, lo fétido, lo podrido, los corazones rotos, la intención de depravar a los quijotes, pero es destino, Yeya, adentro,  afuera pero muy afuera de la grandilocuencia, estamos echados a perder por una sola razón, por una y nada más, y es que, Yeya, estamos echados a ganar”.

Luego hablaría Temok Saucedo, con una lectura “mucho más Colgate”: “En este libro Yeya aún se disputa entre la crueldad para consigo y la crueldad para con el mundo. (…) Yeya se presenta pues con una crueldad nueva, una crueldad liberadora (…) Nos presenta, en vez de mentiras piadosas, verdades como espadas”.

Más adelante subraya Temok: “En sus poemas Nallely no se disfraza de sí misma, ¡Es ella misma! Dice lo que no confesaría en voz alta. Nos muestra su ser en primera y (…) su self en segunda persona (…) pero la razón por la que esta honestidad es posible, precisamente es porque sabe que nadie cree en los escritores… menos en los poetas”.

Para Temok, el pemario de Yeya es “una verdad dolorosa” porque “contiene una audaz polisemia, pues aunque sabemos que un tiro de dados no abolirá el azar (mallarme), sabemos también que el juego terminará igual para todos. Estamos en el dasein (echados al mundo) y no solo echados y ya, estamos con una única certeza: vendrá la muerte… y tendrá tus ojos (dijera Pavese)… no estamos echados a ganar, estamos echados a perder”.

Temok en su larga presentación comenta: “Nallely describe una realidad concreta. Sin la necesidad de acrobacias verbales, sin utilizar un lenguaje exageradamente elaborado (el ultimo poema de la selección es una singularidad digna de tratarse aparte) y sin adornar la existencia; nos presenta una serie de poemas donde lo cotidiano adquiere cualidad de maravilla”.

Y Temok concluye: “Después de esta purga Yeya sale de su capullo preparada para más crueldad, para más verdades que matan, ahora sí sin sentir lastima por la humanidad narcisa que sigue fabricando el propio cadalso, y ya sin crueldad masoquista, sin lastima por lo que quedó echado a perder, puede con sus versos, masacrarnos tiernamente y uno solamente le queda decir: Por favor… masácrame a mí”.

Yeya tomó el micrófono para hablar acerca de sus poemas: “Jamás fueron pensados con finalidad alguna de ser mostrados al lector. Sin embargo, con el paso del tiempo no se fueron, no se quedaron olvidados. Salían una y otra vez con esa bandera de echados a perder, con una especie de olor a podrido y feo”.

Yeya García revindica al poeta Francisco Zapata, y por eso “con mucho cariño, en esta plaqueta” le ha dedicado un poema, ya que él le ha enseñado “que es posible escribir en el estruendo. Y es en el estruendo en que generaciones y generaciones de creadores navegamos sin palancas ni palabras exquisitas detrás que nos respalden. La mayoría de nosotros somos hijos de la historia mexicana y no fuimos herederos de un acumulado capital cultural. Somos generaciones que le estamos dando forma a nuestra propia voz construyendo nuestros propios símbolos de violencia y de romance, de identificación”.

Para finalizar esta noche, vendría la música con un grupo improvisado de jazz que logró prender a la banda como regalo para la escritora. Luego vendrían Las Brujas con su son-fusión y estrenando nuevas rolas, entre ellas una canción original llamada “El punkcito”, punk que todos festejamos por su inusual instrumentación que no está dentro del género. La noche cerró con otras banditas como Fieles Difuntos de rock oscuro y Carácter X de punk que lograron hacer que todos slamearan en la parte de arriba del UTA.

Así, Nallely “Yeya” García, nos da cuenta de que aún echados a perder podemos gritar nuestra propia voz y palabra.

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