El arte sigue encendido

Por María José Camargo*

Hoy hablamos de arte, de creatividad, pero, ¿de trabajo? Trabajo es prepararse la pluma, la mente y escribir; la guitarra, las manos, el amplificador; la voz, ejercitar el cuerpo, las escalas; el pincel, la teoría del color, la inspiración. También lo es asumir profesionalmente, día a día, en un campo de batalla -que diga, laboral-, que el arte será nuestro sustento.

¿Y, qué pasa en medio de una pandemia que aniquila los bolsillos, después de llevarse tantas vidas y dejar huecos en el alma y el estómago? En 9 meses, hemos tenido que entender tantas cosas; y aún no sé si lo hemos logrado; que un virus, en pleno siglo XXI, es tan peligroso como para exterminar a nuestros vecinos, nuestros amigos, nuestras familias; que esto nos obliga a confinarnos, a aislarnos; que nosotros podemos enfermar o ser causa de que alguien más termine sin destino en un hospital y sin tener un funeral digno; que nuestra salud también se llama mental. Que la economía de un país como México, depende de sectores a los que no necesariamente se les brinda apoyo; al contrario, en varios casos.

Entonces, se enlistan las actividades ESCENCIALES -porque las demás no lo son- y son las únicas que no deberán obligarse a parar. Y, ¿dónde dejan el trabajo del artista? En su departamento que a duras penas puede rentar, en su incertidumbre, en su triste campo de batalla que, si bien un día llegó a ser un coliseo, poco a poco se convierte en memoria. Parece que nos empujan a usar medios masivos de comunicación, porque es potencialmente peligroso reunirse para UNA exposición, UNA clase, para UN concierto.

El internet. El maravilloso, odiado y extenso mar del internet. Y no es que estemos negados a él, pero, ¿cómo generamos, en esta red virtual, la vida?, esa que tanto cuidamos hoy, de un virus asesino, sin piedad; el arte se puede apreciar desde dónde esté uno, sí, pero; ¿qué pasa con los espacios -sagrados espacios- construidos para vivir, experimentar en carne propia, con todos los sentidos, y, ¿qué dirá, de quienes formamos nuestro arte con ese fin, destinado en gran medida a esos espacios?

Estamos tentados a buscar y encontrar alternativas -porque como seres creativos se espera podamos hacerlo-, quemar las opciones hasta cansarnos. Entonces, ¿hasta dónde hablamos de trabajo? Surgen opciones como clases online (per o des-personalizadas), los -pocos- conciertos online. Vaya, hasta la Secretaría de Cultura trató de INCENTIVARNOS a través de una convocatoria a que creáramos TIK-TOKS , INSTAGRAMS con contenido artístico, porque parece que siempre no, el arte no está en segundo plano. Lo necesitan las y los niños, el confinado, el herido; el desesperanzado que tiene que encerrarse en casa o morir; esa ha sido la consigna.

Pero ¡vaya! qué dilema es ser señalado como criminal por querer volver a esos espacios vivos donde trabajamos y nos ganamos el sustento, y al mismo tiempo, ser nombrados héroes en esta pandemia por crear contenido virtual para el confinamiento. Bueno, estoy exagerando; no héroes, porque los héroes son los que están intentando salar vidas en los hospitales.

¿Recuerdan esa incertidumbre que mencioné antes?, pues ahí seguimos. Han llegado algunos destellos de esperanza como la vacuna, que promete ser la salvación para nuestros problemas. Pero, son paliativos. La creatividad no para, y aunque haya depresión, hambre, insomnio: el arte sigue encendido en quienes lo cantamos, lo pintamos, lo tocamos, lo plasmamos y apreciamos. Es lo que a algunos nos mantiene vivos, despiertos.

El trabajo, ha sido una transformación, del producir al sálvese quién pueda; y de todo corazón, deseo que todos lo logremos.

Falta congruencia en las políticas del Estado; del mundo.

Falta humanidad en las acciones.

*María José Camargo Rodríguez. (D.F., 1988) Cantante, principalmente en la legendaria agrupación de blues Real de Catorce; lestrista y entrada en composición musical; teatrera; artista integral, comprometida con proyectos de calidad humana  y aportación a la cultura mexicana. Interesada en conocer y crear espacios abiertos al intercambio de visiones y habilidades, para desarrollo de redes interpersonales y negocios.

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