El Charal hasta la madre de tocar en el camión

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 30 de octubre de 2015. Describir a Jorge Aguilar “El Charal” resulta difícil cuando a penas está conformando su carrera artística con tres rolas suyas y un sin fin de material de otros compositores que admira y que resultan ser sus amigos, a pesar de que ellos son mucho más grandes que él.

El Charal llegó este viernes a la mezcalería cultural Binnizá con la expectativa de tocar y toparse a la banda que lo sigue. Pero resulta difícil lograrlo. Sin embargo, ahí estaba con su lira y su talí elaborado con un pedazo de lazo delgado amarrado a ambos lados de su lira.

Una cumbia acústica comienza a sonar. Al terminar dice: “Muy bien muchachos ¡pues ya empecé!” y ríe así no’más. “Yo venía a una noche de salsa, wey –dice al ver su poder de convocatoria– acá, el movimiento”. Se avienta la rola ‘Luna’ de su maestro Vanegas y después explica: “En este tren, primero voy a cantar las canciones de otros toda la vida, pero cuando haga lo mío va a ser lo primero: presento lo mío y luego ya todos los demás. ¡Pásenle todos!” y continúa con una rola de Guillermo Vargas.

Así todo va. El eco del lugar es mayor que otros días. El Charal se lanza con la primera rola suya, esa rola de amor urbano llamada “De Tlapan a tu corazón”, una rola que suena muy campirana y que dice: “A travesé el puente de Tlalpan a tu corazón/fluimos avenidas de tu casa en el camión/nos fuimos atreviendo, nos fuimos asumiendo/y en tu cama se quedó/el smog de tu alarido y el asfalto de mi amor/…

Luego se avienta su rola ‘Metro Insurgentes’, canción blusera y rasposa en donde se queda “sin nena, sin beso y sin baro, otra vez”. Más tarde dice: “Ya no quiero tocar en el camión, wey. ¡Ya estoy hasta la madre de tocar en el camión! Está chingón porque está chingón y ya, wey. El pedo es un baro no, no, no sale”.

También comenta El Charal que los boinas rojas han tratado de sacarlo del metro cuando va a tocar: “La otra vez estaba tocando, wey, y se subieron unos pinches boinas rojas, wey. No me dijeron nada, nada más a tirar presencia. Entonces al último pues no dije nada. Lo que dije fue que no iba a pedir dinero y que se tranquilizaran. Pues no hay libertad, no había pedido dinero, no hay una sanción, no hay delito: canté. Pues nada más así, wey, porque si no les vale verga”.

El Charal se avienta más covers, entre ellos una rola de Victor Guillén ‘Kivort’, su gran amigo de generación que le lleva unos pasos adelante y con el cual se ha presentado en la modalidad de dúo, cada quien con sus rolas y que lo hacen llamar ‘La orquesta del Titanic’.

El Charal se aventó poco más de una hora y una suculenta tlayuna ofrecida por el lugar para que ese viernes previo a los días de difuntos, que en realidad estaba muerto, brindó lo mejor de sí con sus rolas y sus covers de sus amigos de los que ha aprendido y tomado lo mejor. Pero aún está fresco, ya veremos que dice el tiempo de su trabajo futuro.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: