El Hórreo: La Peña del Centro

Por Carlos Reyes Ramírez

“Si quieres contar esta historia bien podrías añadir que salimos juntos del Hórreo aquel 30 de abril”
Besos que me envenenan –
Geko Wilbury

A Pedro Hórreo

Llegó un chingo de gente, tanta que muchas personas se sentaron en el piso y otras se quedaron paradas. Era nuestro primer evento exitoso en el restaurante El Hórreo, casi un año después de haber convocado al primer evento.

Chingón que “El recital a contraluz”, como le nombramos, haya sido un evento de puras mujeres poetas; las compas “la rompieron” en grande esa vez.

Comenzamos a hacer eventos en El Hórreo en 2016 a invitación del cantautor Jair Marvera, quien asistía regularmente a los “Miércoles de Bohemia” que coordinábamos en el UTA-BAR. Como ahí tronó la cosa, me dijo. “por qué no te jalas para El Hórreo, el gerente es bien chido”.

El Hórreo fue un restaurante de comida española en la Alameda Central, que tuvo mucho auge en un México de una clase media creciente, de artistas de cine y toreros famosos.

En el 2016 la situación era muy diferente. Ya les costaba mucho llenar las mesas y era un negocio que, más bien, sobrevivía a la terrible situación económica y la gentrificación del centro histórico.

Si bien ya veníamos manejando el concepto de “La bohemia subterránea” para organizar eventos culturales independientes, fue hasta El Hórreo donde explotó esta idea.

Comenzamos a hacer micrófono abierto los jueves y eventos programados los viernes, sábados y hasta domingos. Jair y yo coordinábamos los eventos y Sandy Amigón los documentaba para las redes sociales.

En una borrachera, de esas que eran consecuencia de agarrar la fiesta bien y bonito durante el evento, terminamos en el Café Zapata Vive, y ahí nos topamos a nuestra carnala y poeta María Selene Rico, quien terminó también por sumarse al equipo.

No sé con exactitud porqué Pedro Guerrero, mejor conocido como Pedro Hórreo, gerente del lugar, nos dejó hacer tanto desmadre. Yo creo que además de tener un alma bohemia y trovadora, él era un tipo alegre y revolucionario atrapado en el personaje de un gerente de un restaurant bar respetable.

Muchas veces lo pusimos en aprietos. Por ejemplo, la vez que decidimos invitar a “La otra campaña” y a Marichuy, quien después sería la candidata del Consejo Indígena de Gobierno. Esa vez tocó el Mastuerzo, Los Nakos, Roberto Gonzalez y varios de nosotras y nosotros, las y los artistas subterráneos desconocidos.

Entre 2016 y 2018 hicimos una gran cantidad y variedad de eventos, conciertos, recitales, obras de teatro, exposiciones, presentaciones de libros, programas de radio; tantos y tantos eventos que sería muy difícil mencionarlos todos y a todas las personas, pero por el escenario del Hórreo pasaron grandes cantautoras y cantautores, como por ejemplo, Amelia Escalante, Leticia Servín, Pedro Sandoval, El Mastuerzo, Carlos Arellano, Roberto González, José Luis Galindo, Marcos Cadena e Ictus; cantantes y grupos de blues como Nina Galindo, Follaje y el Trip & Blue. Hicimos amistad con grandes artistas como Geko Wilbury, Temok Saucedo, Román, Antonio De Marcco, Alexander Bernal, Lobo Estepario, Pavel Pastiche, Torpedo, Daniel Jiménez, Rudo Gómez, Ruidolfo, Miguel Atristain, Verónica Maldoror, Dogie, Elba Azul Soledad, Gato Soto, Gubish Estrada, Alma Estela Suárez, Cynthia Candelas, Maribel Edzna Tovar, Fernando Romero, La Otra Rima, César Barrera, Cyrenia, Sussy Quintana, El poeta desconocido, José Fons, Marizela Rios Toledo, Genaro Patraka, Antonio Lmomentum, El Rockanroñero, Ángel Espinal, El Rinopótamo Zopilotero, Eder Insondable, Diego Chiste y muchas y muchos compas más.

Creamos vínculos con muchos colectivos, proyectos culturales y personas que siempre nos apoyaron como Raquel Olguin, Abbi Locuaz, Colectivo El Cerrojo, Huellas de la memoria, URTARTE, CLETA, Colectivo Mitrocondria, Sueños y pensamientos urbanos, Sobredosis BlogZine, El Pueblo Medio Independiente, Utopía Urbana entre otras y otros. En fin, tantas. personas y proyectos que, como dije, sería difícil mencionarlos a todos.

Muchos de los eventos que se organizaron en El Hórreo, no sólo eran artísticos, eran también eventos políticos culturales que abrazaron muchas luchas sociales. Pedro siempre nos apoyó sin importar qué tan difíciles o arriesgados fueran.

Claro que tuvimos broncas, distanciamientos y malos entendidos. ¿En qué familia no hay? Pero en El Hórreo así nos sentíamos, como una familia. Muchos éxitos, muchos fracasos, muchos momentos irrepetibles de arte, de reflexión, de organización política y social; muchas borracheras, muchos encuentros y desencuentros, tanta y tanta vida.

Finalmente, la gentrificación golpeó al Hórreo sin piedad y fue obligado a cerrar, dejando sin empleo a varias personas y dejándonos sin un espacio digno para los artistas independientes; pero quedará en nuestra memoria que a finales de la segunda década del siglo XX, antes del covid, transformamos un restaurante bar de comida española en un lugar de resistencia cultural, gracias a Pedro y a muchas y muchos compas extraordinarios.

Ilustración Orlando Canseco
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