El Laberinto: foro cultural en las montañas de Chiapas

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ocotepec, Chiapas. 1 de enero de 2017. Fue mi último día en Chiapas después de una semana de visitar y conocer algunos proyectos musicales de este estado del sureste de la República Mexicana, sobre todo de Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas.

Ahora desde las diez de la mañana, partimos hacia el municipio de Ocotepec, Chiapas, una zona en la que la señal de internet no llega. Hacemos cerca de cinco horas de camino, aunque en verdad, un viaje normal no dura más de tres horas. Una hora de San Cris a Tuxtla; luego hora y media a Coitan; y cerca de 45 minutos de este poblado a Ocotepec. Pero entre algunas escalas necesarias para desayunar, para esperar el transporte o por algunas cervezas que se venden en el Laberinto, el camino de ida se prolongó por más de cinco o seis horas.

Durante el camino de subida de Coitan a Ocotepec, Andy Mountain tocó la guitarra al que se le unió Israel, mejor conocido como Belafonte Sensacional. El sol caía por el poniente y los colores palidecía rápidamente. Las sombras se estiraban en los enormes voladeros que había entre las montañas. El único ruido que dominaba el camino a veces pavimentado, otras veces no, era el motor de la camioneta pickup que nos había recogido para llevarnos a las altas montañas.

Llegamos cerca de las siete de la noche. Miguel, líder de la Sexta Vocal, nos condujo al Laberinto, el único espacio cultural de Ocotepec que realiza talleres para la juventud del poblado. Miguel, oriundo del lugar y que habla zoque, nos comentaba que la zona además de ser un hermoso lugar por naturaleza, tiene sus grandes contradicciones sociales, y una de ellas es la drogadicción y violencia que imperan. De ahí que él intente llevar actividades culturales para los jóvenes que se encuentran en este tipo de problemática.

Los músicos se están preparando en los cuartos posteriores del Laberinto en este tercer día de la 1ª Jornada Musical Multilocal, organizada por el joven sociólogo Edgar Ruiz. Belafonte toca un poco su guitarra acústica sobre un viejo sillón; Andy se recuesta un poco en otro cuarto y platica con un niño de once años o doce, pero que se va más chico de edad y que trae “una mona” que perfuma los estrechos cuartos del foro.

También está el grupo de punk Kojama, un trío de jóvenes adolescentes que cantan en zoque y que se ven serios pero muy concentrados en su acto cuanto tocan. La banda que los escucha es en su mayoría, jóvenes de 12 a 20 años, varios de ellos inhalando estopa con thiner; muchos con cara de curiosidad al ver a Belafonte y Andy tocando.

Con éste último se armó el slam en un espacio de tres por tres metros cuadrados. La banda prende y se apagan las luces. Hay risas y todos comparten el baile sin enojarse, al contrario, es un divertimento juvenil entre “mona” y alcohol. No hay muchas mujeres, y las que fueron, escucharon a Belafonte Sensacional y al terminar éste, se fueron entre risas adolescentes.

Kojama canta en español y zoque. Su sonido es punk y a veces suena heavymetalero. Ellos por sí mismos, llevan su propio rockanroll. No necesitan de los músicos de la capital, porque ellos viven sus propia libertad a través de su música: ello se liberan por sí mismos. No necesitan mesías y van a su propio ritmo y experiencia.

Es mi última noche que se prolonga hasta las tres o cuatro de la madrugada. Ya muchos se fueron y las puertas del Laberinto se han cerrado. Buscamos un poco de comida pero ya no hay. Sólo una tienda nos atiende y con ello se realizó una pequeña cena con totopos y frijoles.

Se escucha música de Pink Floyd, Led Zeppelin, etc. Kojama escucha la conversación de manera callada. A veces las opiniones salen sobrando y el sueño comienza a derrumbar a todos. Tengo que dormir ya porque si no, no lograría salir a buena hora hacia San Cristóbal de las Casas, y de ahí hacia acá a la capital.

Ya en camino, entre Tuxtla Gutiérrez y Villahermosa, voy pensando en toda esta 1ª Jornada Musical Multilocal, que a mi parecer, fue un gran esfuerzo por llevar grupos de la capital mexicana a Chiapas y generar así, una red entre músicos, sobre todo, de aquellos que cantan en lengua indígena y que tienen mucho por decir y cantar, con la intención de dejarlos ver como mero producto folklorista y chouvinistas. En hora buena esta primera jornada que promete con una futura edición en el mismo estado.

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