Fernando Medina “Ictus” y compañía

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 10 de octubre de 2015. La escena de lo que popularmente se ha llamado “de cantautor”, sigue creciendo en estos días por distintos lugares de la capital con la presentación de compositores desconocidos dentro de este círculo, mientras que otros continúan consolidando su trayectoria solista.

La noche del sábado en la mezcalería cultural Binnizá, fue un ejemplo de ello. Nino Soulror se presentó por primera vez en este círculo de compositores con canciones propias de amor, desamor e introspección personal. Antonio DeMarcco lo bautizó como “un buen buscador de la rola”: Borrachos y locos nos da por pelear/enfermos de vida nos da por amar./Cuanto te quiero nena/cuánto te extraño…

Antonio DeMarcco, anfitrión del primer cantante, estrenó tres rolas. Si algo llama la atención de sus canciones es que intenta salirse de los temas amorosos, dulces y “poéticos”. La primera canción es ‘La tortuguita’: Va la tortuguita tomando rumbo,/paso a pasito y cada segundo/es importante/es tan rotundo/no tienen tiempo para perder…

Markos Cadena junto a sus dos hermanos, le cayeron al evento. Y para que no les cobraran cover se pusieron a tocar, dicen de broma. Hablar del trabajo de Markos es redundar en lo que ya hemos dicho en reseñas anteriores: su música le está rindiendo frutos.

Por su parte, su hermano Wako, integrante de la banda Pirámide Zulú –una banda de rap de Ixtapaluca, Edo. de México– se aventó el palomazo con su rola ‘La vida’, una especie de son con un buen rapeo al final de la rola. Luego le entraría ‘Pato’ Martínez a este improvisado palomazo con una rola suya y oscura: Tengo un problema con la cocaína…

“Hey, buenas noches. Gracias por venir a acompañarnos aquí en el Binnizá, espacio de encuentro, espacio rebelde, espacio que no pide permiso para sonreir”, saluda amablemente Fernando Media ‘Ictus’ al público presente que lo está escuchando. ‘Ictus’ es un compositor que no le hace “a la mamada” al decir la verdad de la verdad, asunto que lo ha llevado a “cantar en los hoyos funkies”.   Les desea la buena “fortuna” a los Cadena, pero “que no venga de los partidos políticos, porque esos culeros siempre están chupando la sangre de la juventud y al final te dejan solo”.

Y por ese gusto canta: Caminé/yo no sabía correr/y de un beso a prendí la forma de ver la vida./El tiempo fue marcando en su reloj/la hora de entender que un beso era mejor/o un golpe de revés…

Ictus no puede dejar de platicar. Sus intermedios son largos por cada anécdota que cuenta de su vida. La siguiente rola tiene una interesante introducción, con una voz que me recuerda a las voces tibetanas: La voz de la guitarra se marchita/no fue el polvo y la rajada/porque falta le hacen las hadas/el olvido de tus manos/amenazan tus palabras…

La sesión termina después de casi una hora de música. ‘Ictus’ no fue colibrí pero sí una buena ave cantora con rolas de amor, zapatistas y de la vida en general.

 

A %d blogueros les gusta esto: