Festival de blues y trova: buen sabor de boca

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 7 de abril de 2018. En el Centro Cultural de las Artes Escénicas “Ernesto Gómez Cruz”, antes Teatro Antonio Caso, en pleno corazón de la Unidad Tlatelolco, se llevó a cabo el Festival de Blues y Trova, en donde unieron fuerzas colectivos como La Bohemia Subterránea, El Cerrojo y Retomando Espacio (Ecatepec) que ofrecieron una escena musical diversa e interesante.

Organizado por el trovero Román, este evento tuvo como invitados a cuatro proyecto musicales (incluyendo al propio Román), que fueron registrados en nuestro programa estelar de Música Híbrida. Cuatro proyecto que, desde nuestra mirada, no encajan en la mercadotecnia de la canción fácil, ramplona y cursi.

Todo lo contrario. Son proyectos que viven su contexto social y lo reflejan en cada una de sus canciones, canciones honestas que surgen del cotidiano urbano y que buscan, en sus palabras, esa ciudad que los arropa, los alimenta y a veces, los margina. Cuatro proyectos que por iniciativa de Román, se unieron para efectuar una presentación digna de su música, Es reconfortante mirarlos y escucharlos en espacios mucho más equipados y que dejen que su música hable.

Hablamos de Torpedo, un dúo de rock urbano que habla de una ciudad mutilada por refinerías, contaminación y olvido por esa ciudad que cada vez va perdiendo su forma original. Hablamos de Vitriol, cuarteto que desde hace tres años, viene realizando canciones intrincadas de versos llenos de infrarrealismo, sin caer en las armonías ni arpegios empalagosos, vitalizándose con el sonido de batería y esencias de blues.

Hablamos de Román que hoy sorprendió ofreciendo un set entre acústico y eléctrico. Sus canciones miran hacia la corrupción de los servidores públicos, de la ignorancia social, de la libertad como bandera y que, además, le dio un toque más rocker que, para nosotros, hizo que se desmarcara de una serie de cantautores que entre ellos son exactamente lo mismo.

Hablamos de Rémoras, trío que une la poesía social, la trova y el rock urbano. Una amalgama que insiste en decirnos y cantarnos esas injusticias sociales que la mal llamada trova (que más bien son baladistas que cantan al amor romántico) ha perdido, volviéndose un canto aguado, cursi y facilón.

El sonido del lugar estuvo perfecto. Graves nítidos y bien ecualizados que dieron profundidad a cada uno de los proyectos, guitarras bien sonorizadas que brindaron una cama armónica a cada una de las voces que escuchamos en esta noche de verdaderas propuestas, que desde hace algunos años, vienen construyendo otra manera de hacer música y de escribir sobre la ciudad, el amor y las injusticias de nuestro México lindo y querido. Un interesante festival que dejó un muy buen sabor de boca. Ojalá y se realicen más de estos.

A %d blogueros les gusta esto: