Hacs y La Ermitaña: rock alternativo de 45 watts

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 19 de agosto de 2016. Hacs y La Ermitaña se presentó este viernes en Los Granujas, un pequeño lugar ubicado en la colonia Doctores en donde las canciones no higiénicas se dieron cita.

La noche comenzó con Víctor Guillén “Kivort” que sigue desarrollando su propio sonido de blues y que anda rolando por la ciudad con su primer EP llamado “Microblues”. Kivort estrenó nuevas rolas para el respetable que lo escuchaba atentamente.

Luego vendría Haydn Hernández “El Asesino de la Canción” con su potente voz y sus rolas antihigiénicas. Nunca deja de sorprender por su histriónica participación que a más de tres sí asusta con sus repentinos niveles de voz, sus letras crudas y humor negro.

Por fin vendría el plato fuerte de la noche. Lo más esperado. Mientras el cielo hacia caer una intensa lluvia que forró a toda la ciudad mexicana, La Ermitaña se preparaba conectando sus guitarras y bajo. Oscar, el baterista, se sentó sobre el banco y comenzó a aporrear los tambores. Guillermo Vargas preparaba su guitarra rítmica y acústica. César Paez conectaba su guitarra eléctrica. Por último, el bajista sale con una máscara blanca que le cubre el rostro. Hacs hacía lo propio con su gran abrigo café y sombrero de copa. En su mano lleva una maraca que de vez en cuando le “hace coros” nos aclara Hacs.

“Are you ready” grita emocionado Hacs. “¿Cómo se responde?”, vuelve a gritar. “¿Están listos?” y la banda que lo va a escuchar emite silbidos de alegría. “Quiero pedir un fuerte aplauso para mis dos carnalitos ermitaños y roñosos: Víctor Guillén, alías “El Gato”; y “El asesino de la rola”, Haydn Hernández. Se rifan después de hacer grandes cosas” dice con cierto orgullo el Hacs. “¿Ustedes también están listos?” vuelve a decir al público. “Esto es Hacs y La Ermitaña” y la noche comienza con la rola “Es extraño”: Es extraño sin ti/es un mal risueño/que tira al mundo pedazos de mi./Corazón que vale/lo que dices tú/bebes del cielo todo el azul/con unos sorbos de ron/giran las estrellas…

“Bueno, pues vamos a seguir con el repertorio que tenemos aquí muy nutrido –dice Hacs–. Esta es una canción especial por si… Necesitaríamos unas jaulas ¿verdad? para…” y se interrumpe. Pero La Ermitaña deja soltar los primeros acordes de “Después me voy”, muy al estilo a-go-go: Si esto no jala no es culpa de nadie/cenemos juntos/después me voy./Si esto no jala no es culpa de nadie/simplemente no jala y ya/cenemos juntos/después me voy…

“Esta es una… ¡Ah chinga!”, Hacs se da cuenta que está hablando por su maraca en vez del micrófono. “¡A huevo!”, dice divertido con el micro en mano. “Bueno a esta rola no le van a entender ni madre, pero de eso se trata –continúa diciendo Hacs. Es una rola interactiva: cada quien puede imaginarle un discurso cualquiera. Es libre. Esto se llama ‘No digas nada de mí’”.

La sesión de Hacs es de energía pura. Hay humor negro con atisbos de oscuridad. Su música es rock, cumbia, polka, corrido, con letras delirantes que te exorcizan o te envuelven en un mal viaje si no lo comprendes. La noche tendría más canciones como “No estoy”, “Salomé”, “Sin cielo”, “Es”, “El pozo negro” y “Tú tienes algo de mí”.

Vendrían los palomazos con Guillermo Vargas que se aventó canciones de su autoría como “Al final”, un rico son con una hermosa frase que remata su canción: Al final todo lo que tiene alas alza el vuelo. Luego aparecería Markos Cadena para echarse su rola “Amor baldío” y que contaría con la poesía de Adolfo Ramírez a quien invita a pasar al escenario para que se aviente sus rimas poéticas.

Sin embargo, la gran sorpresa fue la aparición de Xiu, cantautor de culto que redica en el estado de Guadalajara y que también vino a palomear con su voz bien templada, sus rasgueos dinámicos y fuertes y que canta: Volar es alcanzar el cielo/…/flotando en el viento./…/Volar y atravesar el cielo/como una estrella fugaz/incendiando el firmamento…

La noche termina con varios grados de alcohol, de música y lluvia. Una reunión casi inédita porque tres personajes importantes del subterráneo de la Ciudad de México se reunieron después de tanto tiempo: Hacs, Haydn y Xiu, semilleros de lo que autodenominaron “La Roña”, que entre mito y leyenda urbana, han dejado huella en jóvenes compositores como Kivort, Markos Cadena y muchos más. Sin embargo, la música que difunde Hacs y La Ermitaña efectivamente, es como un foco de 45 watts de potencia.

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