Homopocho y la humanidad enferma

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 20 de mayo de 2016. Un hombre se monta en el escenario con una guitarra eléctrica, cabello largo, de unos treinta y cinco años aproximadamente, tal vez menos, anuncia: “Homopocho: la humanidad está enferma”. Es él, de estatura media y echa a andar su pedalera y estación de loops.

Poca gente para el evento pero perfecta para una noche que se arriesga interesante. Hay dos invitadas más: Yeya García y Hub Ya’ax, dos cantautoras que traen su canto desde su interior con rolas interesantes, incluso, hasta anárquicas que hacen, desde sus propios estilos musicales, lo propio.

Homopocho deja correr el primer beat desde su estación de loops; luego, graba un ritmo de huapango sobre el ritmo de cuatro cuartos con su guitarra eléctrica sin efectos; más tarde monta un riff… pero ¡oh! La estación de loops se ha apagado porque Homopocho baila con su propia música y el movimiento desconecta el eliminador de baterías.

Todo vuelve a comenzar y la primera rola comienza a tener forma con una loquísima combinación de huapango con riff metaleros. Homopocho canta con una voz gutural, grave y rítmica: Con armas o palabras/la historia van formando/nuevas generaciones/con nuevas ilusiones/antiguos pensadores/y de nuevas resistencias/y siguen reparando/las contradicciones de la sociedad…

Con una larga introducción, Homopocho comienza su segunda rola: Somos un tiempo/esperando actuar/generaciones encerradas en el hielo/el trauma de la represión/sobreviviendo/sobreviviendo… Al terminar la rola, él presenta su concepto: “Yo soy Homopocho. Homopocho quiere decir: hombre enfermo: pálido, hombre pálido; hombre vetusto, hombre raído; roto, hombre roto, el hombre podrido. La idea es que intento englobar mis temáticas que hablan de la podredumbre del mundo y de la humanidad enferma”.

Se oyen algunas pláticas, pero Homopocho parece no importarle y continúa hablando de su proyecto: “Como verán, la mayoría de mis temáticas son muy sociales; algunas que otras son de amor, de amor y sociedad”. Este compositor también presentó canciones nuevas, como la que intitula “El macho alfa” de la que dice: “habla sobre esa idea que tenemos los hombres de que pues de que somos ¡el macho alfa! Entonces escogemos una chiquitita por ahí, nos la cotorreamos y ¡lo logramos!¡somos el macho alfa! Lo que no sabemos, nunca sabemos, nunca nos hemos dado cuenta es ¡hacemos exactamente lo que ellas quieren!”, y por ahí, una mujer responde: “¡Sí! ¡Así nos gustan!”. “Y de eso habla esta canción: de un macho alfa que cree que lo domina pero es un dominado”, y canta: Otro macho alfa en la ciudad/una pieza prieta en cada esquina/vamos a jugar/al gato y al ratón…

“Homopocho” es un nombre que parece originarse de algún cuento de monstruos oscuros y góticos. Pero no. Este nombre no tiene nada que ver con ello. Una intensidad vocal que más que melódica, tiene ritmo; letras espesas que intentan reflejar y filosofar las enfermedades humanas. Homopocho es un interesante proyecto que a pesar de su sonido eléctrico distorsionado, más que acústico, que esa era la intensión en este evento, me deja inquieto por su oscura mordacidad en sus letras.

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