Javier Bátiz y Real de Catorce: un encuentro memorable

PAOLA ÁVILA. Para MH RADIO. Tijuana, 26 de julio de 2014.

Un niño patinando con sus hermanas en una pista de hielo se encuentra con la guitarra contundente del brujo Javier Bátiz en escena. Ese niño decide que tocar así es lo mejor a lo que puede dedicarse una vida. Podría decirse que éste niño así inició el camino para este concierto: “Tijuana en azul”. Ese niño era José Cruz Camargo, fundador y compositor de Real de Catorce.

El pasado sábado 26 de julio se cerró este mágico círculo como parte de la conmemoración del 125 aniversario de la fundación de Tijuana, el mejor escenario para el ritual. La ciudad con su mítico carácter abrigó un concierto emblemático para el blues tijuanense y mexicano: Soy Lola y su blues & jam fronterizo, Pachuco Blues, Javier Bátiz y Real de Catorce.

Desde el día anterior se fue entibiando el ambiente con una rueda de prensa en la Casa de Cultura de Tijuana en la que participaron el promotor cultural Octavio Hernández, José Cruz y Miguel Korsa de Real Catorce, Ismael Vidal de Pachuco Blues y Javier Bátiz.

El escenario fue la esquina de la Av. Revolución y la calle Uno, a los pies del arco que da la bienvenida a la ciudad. Con sus mariachis, tríos norteños y damas trasnochadas aseguraba una noche intensa que esta vez no sería roja si no azul ardiente. Inició Soy Lola. Pachuco Blues hizo lo propio con su enorme guitarrista Ismael Vidal para dar paso a Bátiz. Feliz como suele estar, éste último brindó su mejor repertorio acompañado de su esposa Claudia y sus jóvenes músicos. Todo el poder del blues clásico que los asistentes disfrutaron.

El cierre fue para Real de Catorce con uno de sus mejores rituales. Tres horas continuas con un repertorio de azul profundo, iniciando con Paria’s Blues y en ese tenor se mantuvieron. A unas cuantas canciones tocaron Esta noche en la que se unieron Ismael Vidal y Javier Bátiz. Cuatro guitarras en el escenario entablaron un diálogo preciso, juguetón y emotivo. De esta manera se escucharon rolas como Agua con sal, La medicina, Pago mi renta, El misterio de las cosas

Entre el público se escuchaban gritos complacidos, exigentes, burlones pero todos emocionados de poder estar frente a José Cruz y su banda, impresionados por la capacidad de invocar sentimientos tan cercanos a todos. El encore no faltó pese a ser la una de la mañana y “Azul” se tiñó el corazón más insondable de Tijuana.

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