La canción social

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 26 de mayo de 2016. Pensar que la canción social al reflejar el malestar cotidiano de las calles en sus letras, es equivalente a decir que sus autores son pesimistas, nos da una idea de lo equivocado que es el “pensamiento positivo” y “buen ondísmo” de la cultura comercial y pop, de la higiene mental a la que nos quieren llevar para ocultar lo que está mal y necesita remedio en una sociedad que día a día se desmorona por todos lados.

Esto me recuerda a lo que se le llama “el síndrome del avestruz”, un animal que al verse en peligro, esconde su cabeza bajo tierra creyendo que así estará protegida, mientras su cuerpo se encuentro vulnerable en realidad. De ahí que evitar temas que hablen de injusticas y de cruda realidad en la canción, no quiere decir que estos problemas van a desaparecer.

De ahí que encuentros como “La canción social. Encuentro de cantautores” organizada por el programa independiente de documentación musical “Música Híbrida” y realizado en la mezcalería cultural Binnizá, sean de vital importancia porque muestran que la canción social se sigue construyendo con temas filosóficos, historias cotidianas e injusticias en sectores empobrecidos; y sobre todo, que estas piezas no se confinan a los clásicos compositores como León Chávez Teixeiro o Ictus, por poner dos ejemplos.

La canción, desde su maleabilidad creativa, se permea con tres cantautores que son de la misma generación, todos ellos nacidos en los años setenta, y que continúan en el subterráneo musical, pero que desde hace tiempo, sus creaciones reflejan parte de la realidad cotidiana de esta ciudad. Estos tres compositores, hablan y cantan al barrio, a la gente de a pie interpelando, en algunas de ellas, al sistema social que nos rige: Antonio De Marcco desde la trova; Ghalo Mejía desde su canción reflexiva; y Carlos Reyes “El Charlie” desde su blues y rock urbano.

Cada uno con un estilo musical diferente, Antonio, Ghalo y El Charlie nos ofrecieron una buena noche de canciones que reflejan la cotidianeidad urbana, corrupción e injusticias, pero que no dejan de tener esperanza ante un ambiente hostil como el que nos rodea. “La canción social” sigue en buena forma, lástima que haya quienes prefieren enfermarse del síndrome de la avestruz y eso tampoco es positivo.

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