La hipersexualización infantil

Por Judith Guzmán*

Las noticias dicen: 235 casos de violencia sexual infantil registrados en 2021. Aumenta la violencia digital y la pornografía infantil se agrava por la pandemia. Recordemos que la violencia sexual no es un acto sexual en sí mismo, sino una expresión de PODER en donde se utiliza el espectro sexual como un medio para reafirmar la superioridad de uno y la eliminación simbólica o real del otro.

Esta visión del mundo se ha construido sobre un orden social, denominado patriarcado, el cual se caracteriza por relaciones de dominación y opresión que, minimiza lo femenino y exalta los valores masculinos lo que construye un modelo de familia con relaciones asimétricas entre sus miembros. En este orden social, se somete o excluye a las mujeres por razón de su sexo y a los más jóvenes por la edad.

Sin embargo, como sociedad parecemos no darnos cuenta de todos los engranajes que hacen posible que la violencia contra las niñas y niños vaya en aumento. Las causas son multifactoriales, pero en esta ocasión quiero hablar sobre la hipersexualización infantil, la cual se refiere a la atribución de características eróticas, la exaltación del cuerpo y en el caso de las niñas, la imposición de estereotipos femeninos.

Estos estímulos generan en las niñas y niños una aproximación, distorsionada, limitada, y violenta sobre lo que significa la sexualidad, ya que el mensaje directo que se trasmite, es que el valor de un apersona va en cuanto deseo sexual puede generar en los demás, siendo esta, una visión de las niñas como objeto sexual. En lugar de ver la sexualidad como una potencialidad de desarrollo humano, la vemos como un instrumento o moneda de cambio, introyectando lógicas capitalistas y neopatriarcales instaladas deliberada y perversamente hacia las niñas y niños.

Las consecuencias en las niñas y niños son variadas, pero podemos resaltar depresión, ansiedad, trastornos alimenticios, por no alcanzar los cánones impuestos, baja autoestima, autoconcepto inconsistente y construcción de la identidad, con base en estereotipos de lo femenino, lo cual incrementa la situación de vulnerabilidad ante la violencia, en la que se encuentran las niñas.

La hipersexualización está relacionada con la pornografía infantil, el comercio sexual, la prostitución y la explotación sexual en cualquiera de sus modalidades por eso es importante nombrar que es la industria sexual, la que genera canales que funcionan como medios de socialización para cimentar y normalizar tanto la hipersexualización cómo la cultura de la pedofilia, así desde este mundo patriarcal se cierra el círculo perfecto, clave en la violencia sexual infantil.

* Judith Guzmán. Es psicóloga clínica por la UNAM con diplomados en «Prevención y Atención de la violencia de Género» y «Trata de Personas». Es invstigadora del documental «PUTA, DE LA TRATA Y OTROS TRATOS». Es integrante del Frente Nacional Feminista Abolicionista y Fundadora de la colectiva SIFA.

A %d blogueros les gusta esto: