La Luz y Fuerza: una aventura por Milpa Alta

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 12 de marzo de 2016. Cuando un músico te invita a salir con ellos, es una de las mejores maneras de conocerlos, de acercarte a ellos, de observar como se transforman de la calle al escenario. Y eso sucedió con La Luz y Fuerza, un trío de mujeres que le hacen a la electrónica/cumbia/cabaret.

Días antes, fui invitado por Marina de Ita, la acordeonista del grupo Polka Madre que desde hace algún tiempo vengo siguiendo. “Hey, Orlando. Este sábado andaré tocando con el grupo de mi hermana, La Luz y Fuerza. ¿Quieres acompañarnos?”. Aún no sabía si decirle que si o que no, pues a veces se me va la onda con los eventos y no sé cuantos pueda haber.

El rol era largo. La primera presentación de La Luz y Fuerza fue en el centro de Tlalpan, un encuentro que conmemoró el Día Internacional de la Mujer y en la que participaron además de ellas, la grandiosa Margie Bermejo y la hija del ya mítico rupestre del rock mexicano, Amandititia. Sin embargo, fue un evento al que no pude llegar por el evento anterior que me hizo llegar hasta el otro día a medio día. Así que mejor le caí directamente al teatro, el segundo punto de la escala.

Llegué unos minutos tarde. La obra ya había comenzado pero no tanto como para no comprender lo que se escenificaba. Una casa abandonada es la mejor manera de realizar teatro independiente, arreglada de tal forma que te sientes cómodo aunque un poco extraño por estar en un patio.

Al llegar al filo del “foro” Marina ya estaba montada sobre el techo de un cuarto que estaba al frente, iluminada con una tenue luz roja con su acordeón. A un lado y dentro de una jaula, Alejandro Preisser de Triciclo Circus Band. Ambos interactuaban con su música para la obra de teatro “Circo en tiempos de guerra”, una puesta en escena que critica las crueldades de la ciencia, el ejército y las empresas económicas.

Al terminar la obra, ya estábamos listos para irnos a Milpa Alta, la última escala del día, o mejor dicho, de la noche, pues en ese momento ya eran cerca de las veintidós horas. Así, nos subimos al automóvil Marina, su hermana Laura que es actriz, según me cuenta en el camino y yo. Pero antes, debemos esperar en su casa a Oceana, la tercera integrante de Las Luz y Fuerza; además de otros dos chicos músicos, un dj y el otro, el timbalista de Sonido Gallo Negro a quien me presenta.

Después de subirnos todos a la camioneta y pasar por otra de sus guapas amigas que al subir, inmediatamente nos invita a tomar un rico mezcal del estado de Guerrero que en verdad, estaba muy bueno, nos encaminamos por la calzada de Miramontes rumbo al sur, hacia el Kalacas Fest, una fiesta en la delegación Milpa Alta que su organizador ha realizado lo largo de once años aproximadamente, me dice más tarde dentro de su casa.

Todo iba bien hasta que los celulares comenzaron a fallar, es decir, hasta que el celular de Laura se quedó sin energía; el de Marina no reaccionaba, se pasmaba terriblemente; ninguno de los otros con un buen servicio y el mío, lento y apunto de terminarse el saldo. Ante la incertidumbre del camino y de no saber como llegar, Laura dejó el volante y Marina se aventuró en él para llevarnos hasta San Antonio Tecomilt, Milpa Alta.

Del anfitrión ni sus luces por celular, al que insistentemente llamaba Marina. Por Facebook tampoco. Así que íbamos sin rumbo en medio de la media noche. Hasta que de pronto, llegó el mensaje salvador. El ambiente estaba un poco tenso por el extravío, pero el mezcal hacía lo suyo mientras. Por fin la dirección nos llego por Face, y de manera intuitiva, por fin llegamos a la fiesta.

Al bajar, el patio del Kalakas estaba en su punto máximo. Yo tenía más hambre que sed. Los otros chicos ya habían bajado el equipo del grupo y comenzaron a buscar lugar para dejarlo dentro de la casa. Ahí me topé con Midi Pipe que ya estaba bien entonado para esas horas. También saludé a Juárez Romero, ex-trompetista de Las Izquierdas; al Andy Mountains que estaba disfrutando la fiesta bailando y bailando con su vestido.

Salario Mínimo estaba tocando sus clásica rolas de ska, cumbia y son. No tengo el gusto de conocerlos personalmente pero sí que armaron la pachanga buena. Pero yo tenía hambre, así que me metí hasta la cocina prácticamente. En sala me topé con Ali Gua Gua, la compita chida y solidaria con la que platiqué un rato; además, en la mesa, comiendo un rico pozole que ya me hacía “agua la boca”, estaba Cynthia Martínez, bajista de varios grupos musicales junto a su compañera Gina a quienes saludé con mucho agrado.

Al terminar el pozole, me salí al patio para escuchar la onda de Ali Gua Gua que se hizo acompañar de Cynthia Martínez en el bajo, ahí tirando rolas en directo: “Gracias. Qué lindos aplausos. Esto se llama ‘No más sangre’. ¿Lista? –le dice a Cynthia que está en la parte de atrás– ¡A go!”. Y Ali Gua Gua tira su base: “¡Esto es México! ¡Aquí en Milpa Alta marzo 2015!”, se equivoca de fecha pero a nadie la importa y canta No puedo creer/lo que pasa aquí en el barrio/todas las pistolas se están disparando/lo que pasa es ya nadie sabe nada/mira por el frente/tira por la esplada… Un agasajo.

Por fin vendrían La Luz y Fuerza integrado por Laura de Ita en la voz y composiciones; Marina de Ita en el acordeón y sintetizador; y por Oceana Castañeda en la flauta transversal y trombón. Además de sus músicos invitados. Laura con su sentido histriónico toma el micrófono mientras baila, dice: “Nosotras somos La Luz y Fuerza ¡cumbia para ardidas culeros! Levante la mano la vieja que esté ‘ardido’. Levante la mano la vieja que esté ardido cuando quiere coger con un cabrón y el wey se aprieta, se le hace de calamar. ¡Abundan! ¡Abundan wey!”.

La Luz y Fuerza son un grupo de electro/cumbia/cabaret con mucho humor y picardía, cínicas. El sonido no es de lo mejor. Laura se incomoda un poco por ello mientras se hace lo que se puede por ecualizar de la mejor manera: “Perdón que la hagamos tanto de emoción pero es que… estamos drogados”.

El sonido a duras penas puede con ellas y la base de su rola ‘Cumbia Animal’ suena ya por las bocinas. Laura comienza a canta: Me gustan más los perros/… y agrega “¡Los perros como ustedes culeros!” y sigue: Los gatos son muy serios/Los perros callejeros/me gustan por obscenos/Los muy domesticados/Ya sean muy delicados/Los que están amaestrados/Perdieron ya su encanto./Los perros me conquistan/Los gatos me intrigan/Las perras me dan miedo/Y mas si andan en celo/Los loritos me persiguen/Los cerdos son muy tercos/Pericos me persiguen/Borregos ya no quiero…

“Vamos a luchar porque en algún momento esto suene chido. Mientras, arrímenle el camarón al de a lado, no se hagan los fresas”. Laura se va un momento al baño y Midi Pipe aprovecha para aventarse un solo de voz gutural que deriva en un beatvox. Al llegar Laura, vendría la canción “Luna llena de octubre”, “balada romántica” nos dice.

Por ahí anda un chico hasta las chanclas, con el torso desnudo y con muchas ganas de bailar, pero perdido, queriéndose agandallar a cualquier chica que bailaba. Él aprovecha la oportunidad para acercarse lo más posible a Laura que se lo cotorrea con una voz sexy: “Wey ¿te quieres casar conmigo? ¡Me encantas! Eres lo que he estado buscando los últimos años. Bueno, se hace del rogar. Es culero”.

Todos bailando en el patio. Sus bases electrónicas mueven el cuerpo con introducciones arabescas, como los adornos que hacen desde el teclado y la flauta Marina y Oceana respectivamente. Desde atrás suena sabrosos los timbales. “La siguiente rola se llama ‘Poliamor’ para todos los cabrones que tienen su harem. ¡Hay pa’ todos!, dicen. ¡Hay pa’ todas! ¡Hay papito!”. Y Laura sigue cotorreándose al morro: “El padre de mis hijos”.

Vienen las mañanitas en la voz sensual de Laura para terminar su participación con su cumbia “Ay Marina”: California Dancing Club/fue con su vestido azul/entregándose a la pista/era la sexy Marina… La rola me recuerda un poco en el ritmo a la de “Cucu” de la Sonora Dinamita… Desde el centro hasta el sur/en el taxi del Raúl/con quien baila en estos días/en pasión en furecida…

Luego, al dj que vendría con La Luz y Fuerza, no lo dejarían tocar por un segundo dj clavado en el psico que nadie pela. Cerca de las cinco de la mañana todo mundo comienza a despedirse. Ali Gua Gua se carga su mochilita; Midi Pipe se van con Andy Mountains; los Salario Mínimo andan de loquillos con una de las morras que vienen con nosotros. Parece que la onda se armará en casa de Marina pero ya no caben en la camioneta así que nos vamos y todo termina para mí, bajándome de su camioneta para tomar la pesara que ya pasaban sobre avenida Tlalpan.

La Luz y Fuerza tiene encanto en el escenario. Un proyecto de Laura que surgió aproximadamente dos años, y al que invitó a Marina su hermana y la extranjera Oceana. Cumbia arrabalera, cumbia electrónica con mucho humor y cinismo, cumbia cabaret con letras que divierten y hacen bailar a la vez. La Luz y Fuerza es un trío femenino inteligente, divertido, sexy y poderoso que como dice Laura, intentan reírse de sí mismas.

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