La noche del cuervo: La Chévere Suave y La Parranda

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 17 de octubre de 2014. Llegué a la fiesta de Enrique Calderón, mejor conocido como Crow, El Cuervo. Sí, llegamos después de escuchar a Las Sirenas del Son (y sus marineros) que alternaron con el grupo Mexitanos allá por el metro Nativitas y Portales.

Aún me daba la noche para escuchar el vuelo de este joven de la Nacional de Música que, trompeta en mano, estaba por festejar su cumpleaños número treinta en el bar Xipe con dos de sus proyectos musicales: La Chévere Suave y La Parranda. Se armó la fiesta.

La Chévere Suave abrió la noche de lluvia recia con sones cubanos, ritmos latinos y un poco de rap con rumba, todas ellas piezas originales que hicieron bailar a los presentes y sobre todo, a las chicas que se congregaban y acompañaban a la banda, mientras que en otros momentos, se desataba el slam donde todos y todas se aventaban sin reserva.

El Cuervo se movía, bailaba, se acomodaba su cabello con un delicado movimiento de mano como para no dañar su larga cabellara a la altura de sus oídos. Inflaba sus mejillas, soplaba con fuerza la boquilla y de en cuando en cuando, miraba a sus compañeros para señalarles donde entrar, donde salir.

Enrique estaba contento, no sabemos si por sus treinta años o por seguir una carrera ardua y difícil como es la música y seguir sobreviviendo de ella en estos tiempos en que lo difícil es permanecer en la memoria colectiva.

Crow llegaría después con La Parranda, banda de ska en la que lleva cerca de 15 años tocando. Su sonido es menos fino, más áspero y menos producido. Eso me agrada. El saxofonista es padre de familia, y antes de tocar, lo veo cargando a su niña de un año que tiene unos ojos enormes que parecen asombrarse de lo que ve ahí.

La Parranda arma el slam. Todos contra todos. Chicas contra chicas y hombres contra hombres que luego se mezclan sin importar quien. Todos parecen estar felices, excepto una chica que después de terminar el baile, vuelve a discutir con un joven que la ignora en varios momentos de la noche: ella no sabe que hacer.

La Parranda pide por los normalistas de Ayotzinapan y el nombre de Xipe me recuerda al rostro desollado de uno de ellos. Todos levantan su brazo derecho para pedir justicia ante los aterradores actos en Guerrero y la música comienza otra vez, hasta perdernos en la agonía del recuerdo.

Así la noche del Cuervo en el Xipe, nombre de aquel dios mexica que representaba la renovanción, la juventud, la fertilidad y al que le cantaban Yoalli Tlauna (“Bebedor Nocturno”) para que en la noches cayeran la buenas lluvias.

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