La Orquesta de la Atlántida y su reencuentro arrabalero

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 29 de noviembre de 2015. Eran las cinco y cincuenta minutos de la tarde. El frío ya anunciaba la caída de la noche en la colonia Santa María la Rivera y bajo su kiosko, el grupo Traes Flash? estaba terminando su presentación, acto que lamenté mucho porque ya no pude fotografiarlos en este evento que celebraba los 154 años de la fundación de esta colonia, cuna de artistas que en otra época era el lugar favorito para la bohemia intelectual pero que sigue conservando un ambiente popular y casi pueblerino.

Los Traes Flash? terminaban su presentación para darle paso a otro de los grupos que hemos seguido continuamente: La Bruja y sus conjuros con su música tradicional arrabalera en un formato menos performático pero más musical. Por ahí, varios niños y niñas bailaban felizmente frente a su madre y padre, juntos o solos. El sonido era modesto pero sirvió para que el festival se llevara acabo.

Más tarde me pegué a Cinthya y a Gina, la primera bajista de Traes Flash? y de La Bruja y sus conjuros; la segunda, comunicóloga pero con la inquietud de ejecutar música. Ellas fueron parte de La Orquesta de la Atlántida y para mi sorpresa, esta noche se reunieron en su formato original para celebrar el cumpleaños de Vanessa “Kitty” Poetter, otra de las integrantes de esta agrupación.

La noche pintaba bien. La Orquesta de la Atlántida comenzó a tener un relativo auge hace un par de años porque era una banda conformada prácticamente por mujeres que tocaban cumbia y salsa arrabalera con el objetivo de disfrutar la música y el baile. Las había escuchado en dos o tres ocasiones con una sección de alientos y mucho más numerosa y con otra cantante. Hoy sería el reencuentro con la banda original.

Desde el parque del Kiosko Morisco, me moví en el auto de Cynthia y Gina acompañado de Gabo, guitarrista e integrante de Traes Flash? y que además de acompañarlas, ahí anduvimos cargando parte de su equipo para su tocada. Una tienda comercial fue una escala necesaria para compara un par de chelas mientras llegábamos al Segundo Piso, un interesante lugar de rock y que la administradora del lugar dice que es sólo de rock, pero que en esta ocasión por ser “especial”, dejarán tocar música tropical.

El Segundo Piso es una vieja casa, que si bien recuerdo, tiene más de cien años construida y que se encuentra en pleno centro de la delegación Azcapotzalco, de ahí que no les hayan dejado remodelar el inmueble por su significado histórico. Pero más allá de eso, el lugar fue mancillado por el sonido crudo y desparpajado de La Orquesta de la Atlándida que por primera vez (o eso parece ser) se tocaba cumbia en un lugar para verdaderos “rockers”.

Después de una larga espera y con el ansia de escucharlas, la original Orquesta de la Atlántida se sube al pequeño escenario y comienza a tocar. Lu Vargas, vocalista y guitarrista dice: “Muchas, muchas gracias por esperar y por venir sobre todo. Estamos reunidos aquí, ya sabemos, por una persona que nos encanta, que siempre nos ayuda, que siempre nos hace el paro: Kitty Poetter”. Todos aplauden y Kitty comenta: “Espero se la pasen chido, que bailen y bailen un chingo. Ahorita movemos las mesas para que se calienten”.

Y la noche comienza con “Ojitos mentirosos” con Marina de Ita en los teclados (bongos, congas, acordeón); Cynthia Martínez al bajo eléctrico (chelo, guitarra); Gina Calixto en los timbales; Lourdes (Lu) Vargas en la voz y guitarra (teclados); Ricardo Romero en las congas; y Vanesa “Kitty” Poetter en el güiro (y “sabrosura y sensualidad”); y la banda completa  realiza un pequeño popurrí de cumbias que hizo que todos tomaran a sus respectivas parejas para gozar este encuentro casi irreal.

Por ahí vemos al Osito de Los de Abajo que se avienta su palomazo con la banda, además de echarles una mano en la ecualización de sonido tropidark que generaba esta banda. Lu diría: “Tenemos un invitado musical, si nos quieres hacer el favor de pasar: el maestro Apache” y todos aúllan y el bajo de Cynthia lo presenta con una melodía sexy. Su novia le grita “que se encuere”. Todos ríen. Y ella vuelve a decir: “Era en serio” y todos sueltan la carcajada.

Para su cuarta rola se avientan una rola original de La Orquesta de la Atlántida llamada “Cumbia a todo dar”, compuesta por Lou Vargas que en ese momento comenzará a tocar los “teclados” e Ita en el acordeón y la fiesta continúa por media hora más de baile y festejo.

La Orquesta de la Atlántica tiene un sonido crudo, arrabalero, desparpajado y con la intención de hacer gozar. Invitan a bailar de “a cartoncito de cerveza”. Una suerte escuchar a la banda con su primera alineación original que nos lleva al gozadero, a sudar y pasarla bien. La única incógnita que se despejará más adelante es si seguirán con este proyecto que lleva la cumbia clásica, el bolero, la balada tropical de “ayer y hoy” con temas candentes y gozosos con un toque de sicodelia y baños de arrabal. Por lo pronto fue una gran noche de reencuentro.

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