Las Comadrejas, Los Maycols y La Redada Fantasma: polka, jarabe y danzón

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 4 de febrero de 2015. “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay, Dios!” reza la canción de Pedro Navajas casi al final. Y mencionamos esto porque esta noche fue de sorpresas con tres bandas musicales que dieron una buena noche con su música y propuesta en el Dirty Sound.

En primer lugar, conocimos a la loquísima banda “Las Comadrejas”, un grupo formado allá por el año 2001 y que ha dejado huella con dos discos, el homónimo “Las comadrejas” (2001) y “We Are Ugly… But We Have The Music” (2003). Su irreverencia y valemadrismo a los asuntos políticos, feministas y cierta desfachatez punkera, hace de su presentación una onda muy divertida si eres capaz de reírte de esto mismo.

“¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? –nos dice el vocalista– ¿Por qué verga estamos tan feos? Un saludo. Esta banda viene del “Itsmo”, desde el “itsmo” a contarles historias: del alcoholitsmo y del pinche machitsmo y sexistmo. Y ya vale verga esta sociedad donde no puedes fumar en un bar. Vale verga toda esta sociedad donde no puedes darle un zape a un pinche perro porque te vas a la cárcel. No puedes decir un piropo amable y genuino porque preso vas. ¡Vale verga la sociedad!”.

Su música es desparpajada, nada pretenciosa y con mucho humor ácido que si eres políticamente correcto, no dejas de sentir cierta incomodidad. Después de mucho tiempo sin tocar, desde el año pasado han vuelto a las andadas con su sonido entre surf, polka, corrido, wenster y una mezcla rara de punk que te pone a bailar sin más. A Las Comadrejas “les gusta mamar” como dijo se guitarrista, les gusta “reírse un poco de todo pero con sentido”, me dice con sus dos largas trenzas semi canosas.

Luego subirían Los Maycols con su sonido que mezcla también, una variedad de ritmos y sabores con samplers, un trío que se conforma de batería, bajo, saxofón, teclados y bases electrónicas. Su propuesta es interesante. La gran mayoría de sus piezas son largas en donde los ritmos van fluyendo y cambiando constantemente, como la primera pieza que tocaron en esta noche, que fluye con una introducción parecida al swing y que se transforma en un coqueto reggae y que termina con un ritmo de ska. La letra que dice más o menos así: Mataron a Beto allá en el rancho/mataron a Beto allá en el rancho…

Los Maycols para su tercera pieza, muestran una influencia de los sonidos de jarabe aderezados con ritmos de jazz que suavizan el sonido pueblerino que esto contenga. El baterista en un acto casi acrobático, va intercambiando baquetas por el teclado para realizar ciertos pasajes ornamentales.

Los Maycols recorren ritmos de 4/4, 2/4 y hasta 6/8 que le dan un toque casi regional. El saxofonista se luce con algunos momentos en que la tonalidad se pierde y experimenta otros sonidos que enredan la pieza con ritmos casi demenciales y bases latinos y rockeros que es difícil de encasillar.

Por último, vendría La Redada Fantasma, un proyecto intermusical que no lleva más de cuatro meses de haberse originado. El grupo esta formado por dos integrantes del grupo chileno La Golden Acapulco, grupo de improvisación; de Carlos Icaza (Las Comadrejas, Los Ezquisitos), historiador musical; de Julien Donk, tecladista de Sonido Gallo Negro y que además es dj y coleccionista de vinyles; y por el saxofonista y flautista norteamericano Feike De Jong que por lo general participa en ensamble de improvisación en el lugar Jazzorca; todos ellos músicos reconocidos.

Las Redada Fantasma es un proyecto que busca, según De Jong, la realización de covers de danzones viejos con influencias tropicales “pero de interpretarlo para fines contemporáneos”. El material es original y algunos covers pasados que consideran llamativos.

La Redada Fantasma abre con el cha chá “Abrete Sésamo” del músico Ramón Mar y Julian Molina, un rola que recuerda el sonido tropicalozo de los años cincuenta, sólo que con un órgano hammond y saxofón. La Redada Fantasma, más tarde en otras piezas experimenta más pero sin perder el sonido cincuentero, se permite hasta cierto grado improvisar con sus artefactos electrónicos que recuerdan un poco el sonido del músico mexicano Esquivel.

Una noche interesante que terminó con un jam con estos tres proyectos musicales subterráneos que buscan el humor, la experimentación, lo arrabalero y la improvisación. Una noche llena de danzón, punk y jarabe ¡dedicado a Las Comadrejas y Los Maycols y la gente que los acompaña!

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