Las Kira dejaron de ser malditas

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 17 de noviembre de 2016. El grupo femenino Kira se presentó este jueves en el tercer conversatorio de Sonido y Furia que tuvo como tema “Trabajo y juventudes”, organizado por la Dra. Merarit Viera, y donde dejaron fluir una mezcla de rock/gounge áspero y alucinante.

En el marco de conversatorios Sonido y Furia que cada jueves se están presentando en el Multiforo Alicia con diversos temas en este mes de noviembre, esta tercera mesa fue interesante en cuanto al complejo tema de “Trabajo y juventudes” en donde Leticia Pogliaghi, Enrique Pérez, Ulises Vidal y Enrique Mejía Galicia, hablaron acerca del tema según sus propias experiencias de vida.

Por otro lado, el trío de rock femenino Kira ofreció una pequeña pero efectiva sesión en el Multiforo Alicia que nos dejó alucinando por su sonido distorsionado, sus letras sinceras y la energía que despiden cada una de sus integrantes en el escenario. “Me dijeron que yo no tocara; y yo no escuché” nos dice Zianya desde su batería; “me dijeron no preguntes; y yo no escuché”, dijo Paulina con bajo fuzz; “Me dijeron que me callara… ¡Y yo no escuché!” gritó Diana desde su guitarra.

Así comienza la noche con Kira que interpretan la rola “Yo no escuché” (después de la divertida presentación de las Betty Punk y del también alucinante grupo Los Cogelones). Una batería potente, seca y precisa, inicia los primeros compases, para luego dejar entrar un bajo fuzz potente y una guitarra distorsionada sostenida en dos acordes durante cuatro compases para que luego, Diana comience a cantar una rola que critica el autoritarismo social: Tu mamá te convenció/tu papá te obligó/tienes que ser la mejor/y olvidarte del rock y de la diversión/¡Yo no escuché!/El maestro te ordeñó/con su regla te arregló/’tiene usted que repetir/estar bajo de mi/yo soy el hombre aquí’/¡Yo no escuché!/…

Es la primera vez que las escucho como trío. Hace dos años eran cuatro y se hacían llamar Kira y las Malditas, con un sonido mucho más garage, pero esa historia dejó de existir. Y desde hace unos cinco meses, dejaron de ser malditas y se convirtieron en un grupo de rock/grounge (o una mezcla parecida) que alucina en vivo.

Todas ellas tienen experiencia en los escenarios gracias a su participación con diversas agrupaciones en donde han tocado y les han dado tablas y seguridad. Sus canciones son pequeñas y efectivas. La voz principal se la reparten Pualina (bajo) y Diana (guitarra). “Buenas noches. Nosotros somos Kira” dice Zianya desde la parte trasera del escenario. Y con las baquetas, indica el comienzo de otra buena y efectiva rola, “La fiesta de los perros”: No hay camino lejos de la desesperación/pero todo lo que quieres es ser superior/no le importa a nadie tu secreta rebelión…

Al terminar esta segunda rola, la unen con la siguiente al ritmo de la batería y Diana dice: “Qué chidas todas la bandas que escogieron –dice emocionada–: Betty Punk ¡woau!; Los Cogelones ¡woau! ¡woau! Nosotras somos Kira”. Y comienza la rola “Cuenta al revés” en donde Diana columpia su cuerpo mientras hace sus riffs, casi como en trance. Su gran melena cae y se mueve junto con ella.

Luego vendría “Cocodrilos”, una rola semi oscura donde la locura es el tema principal, pero de una locura que libera. “Todo se cae” una canción de amor pero “más bien una canción de desamor”; entre otras.

Kira tiene un sonido potente, de rock/grounge, un power trío con bastante fuerza y sincero que alucina. Sus tres integrantes (Paulina, Zianya y Diana) convergen totalmente y dejan fluir su trabajo.

El trabajo de Kira es consistente que logra explotar por las bocinas y dejarnos impávidos al escucharlas. Su trabajo en vivo, así como su primer disco “Yo no escuché” (Grabaxiones Alicia, 2016) es altamente recomendable.

Por cierto, este tercer conversatorio de Sonido y Furia: Trabajo y Juventudes, estuvo también galardonado por las divertidas y desmadrosas Betty Punk; y por el grupo de rock experimental mexica Los Cogelones, ambos grupos del área metropolita de la Ciudad de México. Una noche alucinante que nos dejó malditos.

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