Las madres del rock

Por Alejandra Tovar*

¿En qué momento el rhythm & blues se convirtió en rock & roll?
Cuando los muchachos blancos comenzaron a bailarlo.
Ruth Brown.

Aunque la mayor parte de los historiadores del rock señalan a 1955 como el año inicial de esta manifestación musical, la verdad es que su comienzo, sobre todo desde un punto de vista femenino, se remonta a 1953, cuando “Hound Dog”, la celebérrima canción de Jerry Leiber y Mike Stoller, alcanzó el número uno en las listas del rhythm & blues estadunidense, interpretada por esa mujer de voz áspera y atronadora que fue Willie Mae Thornton, mejor conocida como Big Mama Thornton. A partir de entonces, la intervención de las mujeres en el desarrollo del rock ha sido no sólo creciente sino cada vez más importante, como veremos a través de las siguientes páginas.

Si Elvis hubiera sido mujer
Thornton no fue la única mujer que se hizo notar dentro de la música que, novedosa, despuntaba en la década de los cincuenta como estandarte de una juventud hasta de las reglas y limitaciones establecidas por la sociedad de la posguerra. Otras antecesoras fueron Ruth Brown, LaVern Baker, Etta James y Lady Bo, entre muchas más. Todas ellas interpretaban el mejor y más auténtico rhythm & blues, antes de que los blancos lo adoptaran, lo adaptaran y lo convirtieran en rock & roll.

La discriminación de la mujer en esta nueva música fue palpable cuando Elvis Presley, ls sencación rocanrolera de aquellos años, grabó su popia versión de “Hound Dog” y escaló con ella todas las listas de popularidad. Esto siginificó varias cosas que habrían de marcar al rock en los lustrosos por venir, sobre todo que un hombre blanco y “bonito” tendría todas las puertas abiertas, mientras mujeres como Bog Mama Thornton, a pesar de haber sacado tres años antes su poderosa versión de las misma pieza, permanecerían en la oscuridad racista y sexista de la música “para negros”.

Con todo, la semilla había sido sembrada. Ciertamente, las estrellas iniciales del rocanrol fueron hombres como el propio Elvis, Jerry Lee Lewis, Gene Vincent e incluso gente de color como Chuck Berry y Little Richard, pero debajo de ellos fluían corrientes subterráneas del género femenino que muy pronto habrían de irrumpir para no desaparecer jamás.

¿ME AMARÁS MAÑANA?
Apenas en 1961, emergió a la popularidad un cuarteto vocal femenino: The Shirelles. Lo hizo con una canción de la muy joven compositora Carole King. La melodía fue “Will You Love Me Tomorrow?” y su éxito permitió el surgimiento, durante la primera mitad de los sesenta, de una serie de grupos de las mismas características, como The Chiffons, The Crystals, The ronettes, así como de solistas dde las categoría de Wanda Jackson y Little Eva. La música de este tipo de intérpretes se basa en las armonías vocales y fueron precursoras de la música soul y del denominado Sonido Motown que capitalizarían otras agrupaciones de corte similar, como las muy conocidas The Supremes.

A mediados de esa misma década, en Gran Bretaña surgieron, como parte de la llamada Ola Inglesa, mujeres solistas que lograron destacar por méritos propios, a pesar de que tenían que competir con monstruos masculinos como los Beatles, los Rolling Stonesm los Kinks, los Who, los Hollies y tantos más.

Entres estas heróicas damas se hicieron notar Petula Clark, Dusty Springfield, Lulu y Marianne Faithfull.

Líneas atrásnos referíamos al Sonido Motown y sus quizás méximas exponentes: The Suprimes, capitaneadas por Diana ross. Este sonido tuvo una característica esencial que le abrió las puertas del gran mercado discográfico. Aunque sus intérpretes eran en su gran mayoría de raza negra, su música carecía de la fuerza y la agresividad sensualdel rhythm & blues e incluso de soul producido por los artistas de las disquera Atlantic. La copañía Motonw apostó por un soul suavizado, mucho más estilizado  y comercial. Gracias a ello, logró su cometido de popularizar a una buena parte del sexo femenino, como Mary Wells y Martha Reeves & The Vandellas.

SU MAJESTAD, ARETHA
Sin embargo, la más grande de todas fue sin duda Aretha Franklin. Con su prodigiosa voz y su estilo intenso, Aretha cimbró la escena musical y demostró que la genialidad, el talento artísitico y la pasión interpretativa nada tienen que ver con lo masculino y lo femenino. Su mayor éxito discográfico fue la canción “Respect” deOtis Redding, pero Frankiln era mucho más que una simple productora de hits y cada uno de sus álbunes fue y sigue siendo un portento de calidad musical y hondo sentimiento.

Otra contemporánea suya es Tina Turner, quien formó parte durante varios años del sensacional grupo Ike & Tina Turner, dirigido por su marido, el macho golpeador Ike Turner, de quien literalmente se libraría para transformarse en solista y emprender una exitosa carrera.

FLORES EN TU PELO
La segunda mitad de las década de los sesenta es considerada por muchos como la época dorada del rock, su momento más puro y revolucionario. De esa etapa fueron protagonistas muy importantes mujeres como las cantantes dw folkJoan Baez, judy Collins y Laura Nyro; las integrantes de grupos como mixtos, como Cass Elliot y Michelle Philips The Mamas Y The Papas, y Cher, del dueto Sonny & Cher; y las vocalistas líderes de bandas por compleeto identificadas con la contracultura y la sicodelia, muy en especial la bellísimaGrace Slick de Jefferson Airplane y la llamada bruja Cósmica: la maravillosa e inigualable Jani Joplin.

Janis es quizás la más grande cantante de toda la historia del rock, pues en su voz y su estilo se fusionaron la hondura del alma negra con los sentimientos del corazón blanco, dando como resultado una mixtura poderosa, altísima, irrepetible. Nunca una artista supo conjuntar en sí misma todas las raíces y todas las corrientes que confluían de mil partes para formar un solo y caudaloso torrente. Quizás por eso su frágil humanidad no soportó las presiones y murió de forma prematura a principios de la décad siguiente.

Otra sesentera notable fue Maureen Tucker, baterista de The Velvet Underground, a la que algunos criticos consideran como la inventora del beat del punk rock por sus baqueteos en la piaza “Sister Ray”.

I AM A WOMAN
Los años setenta marcaron, entre otras cosas, el auge del movimiento feminista. Y fue la cantante y compositora australiana Helen Reddy quien escribió la canción emblemática de dicho movimiento: “I am a Woman”, que en el coro proclamaba: “Puedo hacerlo todo, soy fuerte, soy invencible”.

No obstante, Reddy no trascendió más allá de ese éxito y desapareció como años más tarde lo haría el women’s lib en su versión setentera.

Creadoras más sólidas y perdurables surgieron sin embargo en esos mismos años. El ejemplo más claro es Carole King, quien ya se había hecho notar escribiendo melodías diez años antes y que se consagró al componer piezas hoy clásica como “You’ve Got a friend”, “It’s Too Late” o “So Far Away”, entre otras. Su album Tapestry (1971) es uno de los discos más importantes de la historia de la música popular de este siglo y su huella quedó para siempre marcada.

Otras mujeres que destacaron en el rock durante esa etapa y que hoy, en 1996, continúan vigentes, grabando álbunes esplédidos, fueron la genial cantante canadiense Joni Mitchell, la inglesa Joan Armatrading y la norteamiricana Bonnie Raitt. El secreto de la permanencia de estas tres grandes cantantes y compositoras es simple: jamás se traicionaron a sí mismas no apostaron al facilismo de la comercialidad. Todas han sido fieles a sus raíces, trascendiendolas y convietiéndose en verdaderas creadoras, en artistas en el más auténtico sentido de la palabra.

También de esta primera mitad de los setenta son damas tan importantes como Linda Ronstandt, la pre-punk Susy Quantro y el prefabricado grupo femenino The Runaways, del que surgirían dos futuras estrellas del firmamento rocanrolero femenino: Lita Ford y Joan Jett. Mención aparte merece Yoko Ono, a quien la gran mayoría de las historias del rock ignora, en franca actitud sexista y racista, menos preciendo su labor como compositora e interprete. En el mejor de los casos, se le mira como simple apéndice de John Lennon, cuando no se habla de ella tan sólo para culparla -de manera absurda e injusta- de la desintegración de los Beatles. Sin embargo, ahí está la obra de ono, lista para ser estudiada y revalorada.

UNA MUJER LLAMADA PATTI SMITH
En 1975, la música disco reinaba en el panorama del pop mundial y Donna Summer era la soberana. En medio de ese mar de luces intermitentes, ropajes de pacotilla y canciones vacuas, irrumpió una corriente salvaje y nihilista, que vino a descompoaner la corrección rumiente de las Saturday Night’s Fevers y su mundo color de rosa. Era el punk, con toda su carga de rebeldía incontrolada; un movimiento en el que muchas mujeres  participarían y en el que resaltó por encima de todas una nativa de Chicago, avencidada en Nueva York, poetisa de altos vuelos y cantante de voz desgarrada, que respondía al nombre de Patti Smith.

Smith fue ante todo una gran artista, creadora de una obra tan impactante como inteligente. Sus discos –Horses (1975), Radio Ethiopia (1976), Easter (1978), Wave (1979), y el ya tardío Dream of life (1988)- la muestran como una rocanrolera en estdo puro, libre de parafernalias y afeites. Su carrera pública resultó tan intensa y desgastante que finalmente se retiró de los escenarios, aunque su aura perdurará por siempre.

Dentro del mismo movimiento punk destacaron asimismo otras mujeres, como las cantantes (y en algunos casos compositoras) Nina Hagen, Siouxsie Sioux. Lene Lovich, Debbie Harry, Poly Styrene, Penélope Spheeris y Exene Cervenka, y las instrumentalistas Poison Ivy Rorschach -guitarrista de The Cramps- y Tina Weymouth -bajista de los Talking Heads.

KATE BUSH Y SU INFLUENCIA
Los años ochenta iniciaron con una creadora singular, una inteligente compositora, cantante, tecladista y productora de origen británico cuya influencia marcaría a muchas mujeres rocanroleras de los siguientes quince años. Kate Bush había iniciado su carrera algunos atrás y, de hecho, su álbum The Kick Inside fue grabado en 1977, pero su verdadera explosión a nivel mundial se dio con The Dreaming (1982), disco con los que marcó un estilo y, sobre todo, una línea a seguir que han continuado cantautoras más recientes.

En esa misma década, la del new wave y el new age, surgieron a escena mujeres tan interesantes como la inglesa Chrissie Hynde, líder de los Pretenders, y la estadunidense Pat Benatar, poseedora de un rango vocal tan intenso y excitante como un orgasmo. Menos conocidas a nivel popular pero tanto o más talentosas fueron (son) asimismo Rickiè Lee Jones, Danielle Dax y la multifacética Laurie Anderson, exploradora de mundos auditivos sorprendentes.

LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS
Dominados por el predominio de MTV y los videoclips, los últimos diez años han visto surgir una cantidad enorme de grupos y solistas dentro del ancho mundo del rock y el pop. Muchos has surgido tan rápido como han desaparecido, creándose una especie de música de consumo y desecho inmediato. Obviamente, varias mujeres han pasado por este trance. No obstante, algunas de ellas han trascendido la superficialidad del video y/o han sabido utilizarlo no como un fin sino como un medio, y es por ello -y por su talento, claro- que ha prevalecido.

El ejemplo más claro de esto es quizás la escocesa Annie Lennox, cantante de voz privilegiada y poseedor de una imagen siempre alucinante. Primero con Eurythmics y más tarde como solista, Lennox ha demostrado una creatividad, una inteligencia y una inventiva sin límites, convirtiéndose en una especie de sacerdotiza del rock de la última década, y sus dos más recientes álbunes, Diva y Medussa, son una fascinante muestra de ello.

Otra cantante de la era postMTV es sin duda Madonna, personaje lleno de contrastes y contradicciones, reina de la música pop cuyas canciones quizás estén muy lejos del rock, mas no así su actitud provocadora y revulsiva de las «buenas costumbres», lo que la emparenta en mucho las grandes figuras contestatarias de los sesenta. Más calculadora, más manipuladora de los medios, más integrada al sistema que, por ejemplo, un Jim Morrison -y por supuesto sin la genialidad de éste-, Madonna posee sin embargo ese algo que tanto escandaliza a las conciencias conservadoras y ello sin duda es un mérito más que apreciable.

Por último, y ya que por razones de espacio resulta imposible detenerse en cada una de las mujeres que ha dado el rock en estos últimos años, cabría mencionar a varias cradoras y/o intérpretes que han ido dejando huella y han trascendido más allá del facilismo o del éxito de una sola canción. Nombres como los de la estupenda Susanne Vega, la canadiense de timbre etéreo Jane Siberry, la trovadora Tracy Chapman, la dulce Eddie Brickel, el dueto Indigo Girls, la machorrona Melissa Etheridge, la rasposa Michelle Schocked, la controversial irlandesa Sinéad O’Connor, la misteriosa Tanita Tikaram, la telentosa K. D. Lang, las celestiales Lisa Gerrard y Elizabeth Fraser, la vanguardia Kim Gordon de Sonic Youth, la grungera Courtney Love -líder dek grupo Hole-, la maravillosaa Margo Timmins de Cowboy Junkies, las raperas Queen Latifah y Neneh Cherry, y un largo etcétera.

Y LO MÁS RECIENTE
Renglón aparte merece una de las creadoras más geniales y menos conocidas por la masa consumidora, una autora cuya obra alcanza nivles sublimes y ampliamente provocadores. Me refiero a la gigantesca Diamanda Galás, cabeza de la vanguardia, siempre sorprendente y siempre propositiva. De orígenes griegos y nacida en una ciudad tan poco inspiradora como San Diego, California, Galás ha levantado un edificio lírico y musical de alcances cimáticos, simáticos y sitemáticos. El purgatorio y el infierno, la enfermedad y la muerte, el dolor y la agonía: su lucha contra el sida por medio de un arte sin concesiones. Diamanda es joya que refulge aparte y que no puede ser comparada con nadie.

por lo que respecta a las mujeres que de tres o cuatro años para acá han brillado por méritos propios, como P.J. Harvey, Tori Amos, Aimee Mann, Natalie Merchant, Björk, Sheryl Crow, Alanis Moriseette y Joan Osborne.

En suma, y aunque logicamente faltó mencionar a gran cantidad de mujeres ligadas al rock de una u otra manera -ahora mismo se me ocurre señalar a grupos formados de su totalidad por mujeres, como Fanny, The Go-Gos, The Bangles, Babes in Toyland o L7, entro otros-, podemos decir que el factor femenino ha marcado el desarrollo de esta música de manera indudable, ayudándolo a ser lo que es hoy día para bien y para mal, con todas sus virtudes y todos sus defectos.

Si no de manera cuantitativa si en forma cualitativa, el rock es cincuenta pro ciento hembra y cincuenta por ciento macho. De ello no cabe la menor duda.

*Alejandra Tovar. Publicado en la revista LA MOSCA EN LA PARED en el número 8 de 1995/1996. Este texto es reproducido con fines culturales y sin fines de lucro.

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