Los gatos persas

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 14 de junio de 2014. “Entré en una profunda depresión. Pero la música me salvó. Soy kurdo y suní, una especie de apestado”. BAHMAN GHOBADI. Ashkan es un joven músico que acaba de salir de la cárcel y su mayor deseo es tocar su propia música y salir de Irak, su país. Su compañera de grupo Negar, lo acompañará en esta travesía al ayudarle a encontrar una forma de exiliarse, aunque esto implique tomar riesgos que lleven a caminos ilegales.

Los gatos persas no es sólo una metáfora de la vida subterránea de los jóvenes músicos, sino una muestra literal de la música subterránea de la ciudad de Teherán que tiene que esconderse y cuidarse de las denuncias de vecinos y redadas de la policía en sótanos, cuartuchos mal acondicionados, lugares asfixiantes y totalmente sellados para que el sonido no pueda salir al exterior y sean llevados a la cárcel por estar ejecutando música occidental, es decir, no tradicional irakí.

La película está construida por pequeños diálogos y secuencias que recorren laberínticos pasadizos, viejos y olvidados edificios, lotes de basura que contextualizan los espacios de cada escena musical: folk, hip-hop, canto tradicional de mujeres (que se estima pecado), indie, heavy metal o blues. Ésta última es una de las más hermosas y oscuras secuencias de toda la película en donde se muestra la noche de la ciudad, la soledad en una empolvada colina, mujeres sin techo arrullando un hijo, drogadictos y lotes de basura. En cada corte musical, se ve la influencia occidental del videoclip que ha absorbido Bahma Ghobadi, pues son escenas rápidas y fragmentadas de la vida diaria de la ciudad de Teherán que van ilustrando las letras de cada canción.

Ghobadi logra captar la necesidad juvenil de libertad ante un sistema tradicional y aplastante; donde ni siquiera llevar un perro o gato por la calle o auto, es permitido. La banda sonora es una verdadera delicia, un encuentro musical que va de lo tradicional hasta géneros occidentales, de una simpleza y bella ejecución, música que a penas puede escucharse de persona a persona, donde la tecnología casera es la que permite dar forma y vida a discos de grupos que muchas veces, tienen que venderse en mercados negros. Al parecer, las tomas de la película fueron en directo a diferencia de la banda sonora editada para el disco, lo que hace aún mas testimonial esta película.

Los gatos persas es una película que se realizó de manera clandestina, de ahí su claro tinte cultural como una forma política, donde nos muestra a jóvenes que desean quebrar la represión con su música, y al mismo tiempo que sea un muestra de esperanza.

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