Los niños anulados y los niños que nos quitan tiempo. Manual para crear tiempo y espacio

Por Daniela Urquiza

Las siguientes ideas son simples reflexiones que surgieron a partir de las experiencias que tuve al vivir con amigos que tienen hijes. Probablemente no todos vivan la misma situación, quizás encuentren en estas reflexiones un espejo cercano o alejado de su propia realidad, en cualquier caso, hay un problema en el lugar que le hemos dado a las infancias, pues no han adquirido un rol participativo en la constitución de la sociedad.

Darles un lugar a les niñes implica, en principio, que tengan el poder de crear sus propios espacios y lugares ideales en sus propios mundos, en PROSPECTIVA hacia la recuperación del control proactivo de sí mismos y su autorreconocimiento como parte de la sociedad. Eso sería el regalo más valioso para las infancias.

Espirales: de mi casa hacia afuera y de regreso me encuentro a mi mismo.
En principio se requiere la utopía ¿Cómo podremos sostener una sociedad IDEAL?

Se requieren las condiciones necesarias para crear espacios ya que a su vez son necesarios para tener un lugar en el espacio. Están los espacios imaginarios y los espacios físicos, ambos requieren un diálogo para que sean significativos o importantes para toda la familia, por eso es fundamental la interacción cotidiana entre todos ellos.

Hablo del tiempo porque se ha vuelto un problema el que tanto los padres, madres y familiares de les niñes, quienes se sienten abrumados por no tener tiempo libre pues deben trabajar o realizar las labores del hogar, en este sentido, los niños crecen con padres ausentes o el tiempo libre que pasa la familia junta se reduce a ignorarlos porque todos están “ocupados” o “cansados”. Esto puede ocasionar que los niños tengan diversas reacciones, pues no encuentran un lugar en el cual puedan entenderse a ellos mismos en relación con su entorno, no hallan espacios en el que puedan ser escuchados o tomados en cuenta, básicamente es la anulación de la existencia del infante.

Hoy en día les niñes necesiten demasiada atención (aclaro que es mero presentimiento, ideación, intuición o hipótesis), en todo caso depende del lugar o rol social que hemos tomado los adultos y al que hemos obligado a tener a los niños; quizás las nuevas generaciones de padres quieren darle ¡todo! a sus hijos y la paradoja es que lo último que se les demuestra es reconocimiento, comprensión, amor, aceptación, atención, escucha o diálogo.

Las consecuencias se reflejan cuando un niño es absolutamente incapaz de decidir para qué usará su tiempo y del necesitar egocéntricamente que todo gire al rededor suyo; esa falta de atención de los padres termina sustituyéndose en darle al infante cualquier entretenimiento que le mantenga la mente ocupada y que no interrumpa con la vida del adulto a su cargo, actitud que pocas veces ayuda al niño a aprender a estar consigo mismo; la identidad del infante vuelve a verse subrogada. Les niñes viven en el limbo, entre los incesantes “NO”, o el tradicional “¡Fíjate lo que haces!”, “No haces nada bien”, “Mejor cállate”, casi casi: “¿Por qué existes?”.

La contra parte depende de que hagamos un ejercicio de autorreflexión ¿Por qué no les enseñamos a jugar, a construir y a autorregularse?  La respuesta está en visibilizar que los padres, madres, familia y adultos en general, no sabemos dialogar, no sabemos demostrar afecto, no sabemos educar de otras formas.

El punto crucial de este documento es que resulta fundamental que aprendamos a darle orden al espacio físico e imaginario y al uso del tiempo, ya que son definitivos en los primeros años de vida del humano, eso configura su universo simbólico, su cosmovisión y sus gustos o necesidades. Si ellos no aprenden a inaugurar sus nuevos espacios o sus cosmovisiones y no tienen un arraigo a su lugar de origen, más adelante no tendrán raíces de dónde poder agarrarse, de donde tomar confianza, a donde tener un lugar para regresar cuando se sientan perdidos o tristes.

Tengamos la sensibilidad de la naturaleza, de toda ella.

De los pájaros, tomemos el ejemplo de su nido, siempre regresan.

Como las tortugas, conectémonos con su origen, viajan por el océano, para al final regresar a su a su playa.

Como los Cholultecas, que entierran su cordón umbilical, en el campo a donde han de ir a descansar eternamente.

La utopía de tener más tiempo: manual para que las mamis, los papis y la familia tengan más tiempo
Mamás, papás y adultos que no tienen tiempo, lo que a continuación compartiré podría ayudar a que los niños no les “quiten” tanto tiempo.

Les niñes, sí o sí necesitan jugar, brincar, correr, si no se mueven algo está mal. Imagínense crecer en la pandemia, sin salir, encerrados en un espacio donde nadie los toma en cuenta, no los oyen y de paso les gritan. Ahora esto se ha incrementado.

El convivir con las mismas personas durante periodos largos de tiempo, puede ser asfixiante. Es vital que tengamos un tiempo para nosotras mismas, en consecuencia muchas veces se les da el poder a los hijos de usar you-tuve o el celular con el fin de mantenerlos entretenidos, que se estén quietos, que no requieran atención y de que el adulto esté alerta todo el tiempo – aceptemos también la realidad: es cansado.

Ante esta situación, la propuesta es que los niñas y niños aprendan a recrear el espacio y tiempo, que  tengan por principio el juego, el construir y la autorregulación, esto significaría que adquieran el control de su propio poder para estar bien con ellos mismos, cuidándose a ellos y a les otres.

Debemos tomar en cuenta que la escuela representa el lugar físico en donde recreaban sus mundos y espacios imaginarios, en donde por fin podían estar lejos de las reglas de su casa, de la vigilancia de los hermanos, padres y/o abuelos. Con esta cuarentena, que va para un año, hoy más que nunca, lo más importante es que los niñes puedan crear sus espacios físico s e imaginarios, dentro de casa.

Manual para que los niños inventen su propio mundo
1.- Solo tendremos más tiempo para nosotros mismos, si sabemos cuidarnos a nosotros mismos, lo cual debe implicar cuidar también a les otres. En pocas palabras, la propuesta es que debemos invertir tiempo para enseñarles a les niñes a crear su tiempo y sus espacios. Esto significa en términos prácticos, que debemos jugar con ellos, escucharlos, darles su espacio y darles un rol importante en la familia.

2.- Léanles libros. Cuéntenles historias diferentes y anormales. Démosles las herramientas para crear narrativas. También mostrémosles las historias que cuentan sobre la creación de algo, para que los ayudemos a crear sus propios orígenes e historias.

3.- Dibujen, pinten, actúen. Deben recrear una historia usando el movimiento del cuerpo y trasladarlo a un objeto visual. Los medios para lograrlo son amplios, podemos leerles este tipo de historias para que las reinterpreten y les sean significativas, pueden dibujarlas, pintarlas, hacer muñequitos de plastilina, etc., así mismo podemos indagar sobre algunos juegos tradicionales y locales que refuercen la identidad de su lugar de origen.

4.- Esforcémonos por NO comprarles algo que ya tiene UNA sola historia, que ya cumplió su propia narrativa.

5.- Eviten comprar objetos que requieran pilas o que tengan pantallas (o en ese caso debemos enseñarles a usar estas herramientas, mas no dejarlos que interactúen con juegos o videos sin contenido, debe mostrar ser una herramienta que estimule la invención de múltiples posibilidades).

De esta forma los niños aprenden a apropiarse del tiempo, a buscar objetos para construir narrativas, a imaginar qué posibilidades tienen gracias a que el tiempo y el espacio son suyos. Los primeros años de vida del humano definen los subsecuentes. Inventemos diversas formas para que los niños puedan recrear sus mundos, nosotros somos un medio para impulsarlos a investigar, a experimentar, a darle lugar a las dudas y podemos alentarlos a darle un sentido al uso de las nuevas tecnologías. De nosotros depende que tengan un espacio en donde ellos puedan reencontrarse.

Bibliografía: Kornhauser García, Rafael Ignacio ,2010. Tiempo libre y creación de mundos posibles dentro del modelo de educación ciudadana HADECNEC.   Asesor: Graciela Aurora Mota Botello. UNAM. En línea: http://132.248.9.195/ptb2010/agosto/0660151/Index.html.

* Daniela Urquiza (CDMX, 1990): es antropóloga social. Estudió la maestría en Pedagogía en la UNAM; la licenciatura en Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Su trabajo se centra en el análisis de la educación artística en escuelas públicas y en formación de docentes. Su referente ético-político es la pedagogía contemporánea para la innovación (de la Dr. Julieta Valentina). Entre otras cosas, propulsa una visión transdiciplinaria, compleja y ecosófica del humano-planeta.

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