Marina de Ita en Autorretrata

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 1 de junio de 2018. En la segunda edición de Autorretrata, sesión 2, coordinado por el escritor y poeta Andrés Cisneros en Casa Max Rojas (Azcapotzalco), se presentó la música Marina de Ita, célebre integrante de la banda de klesmer/gitano La Polka Madre y de cumbia ardida Las Luz y Fuerza.

Un poco nerviosa, Marina se fue instalando poco a poco en el estrecho espacio que quedaba en la sala de la Casa Max Rojas que servía de escenario. La luz, a penas tenue, dejaba ver el perfil agudo de la invitada que probaba el sonido de su teclado rojo. Cuando está lista nos dijo con humor: “Gracias por estar aquí. Gracias a Orlando que se trajo acá a las chicas de las palomitas”.

Para iniciar la sesión, cantó una canción. Marina dijo: “El primero es un poema que no es mío, es de López Velarde, pero es así como el que me ha acompañado siempre, sobre todo cada vez que me enamoro, éste poema me acompaña. No es que me enamore todo el tiempo, no soy de esas, pero siempre que me enamoro fuerte y profundo está este poema”.

Y su primera canción suena a klesmer que dice: Me impongo la costosa penitencia de no mirarte en días y días/porque mis ojos cuando por fin te miren/sea negra tu esencia como si naufragas en un golfo de púrpura…

Luego vendría con un poema. Marina nos confiesa: “Y ahora sin música, un poema que escribí hace muchos años antes de entender cosas y de ir a terapia y de volverme un poco más ligera, pero un poema que le escribí a mi hermana”. Y que dice: Nos parecemos hermana/en que somos de carne, de flemas y de espuma genital/somos cuerpo y eso ya es indicio de los lazos/te hablo en esta noche compartida por aceras, gotas y luciérnagas/y dos hermanas que fueron un par de claveles contemplativos/te escribo untada del ungüento del recurdo/yo no soy un reclamo de esa memoria que pide explicaciones…

Como es la primera vez que toca su material musical, nos pide: “Es la primera vez que toco con una computadora y con secuencias. Si me equivoco y la máquina sigue por ahí por su lado y yo por el mío, no me juzgen”. Y efectivamente, ante los nervios, dos comienzos en falso. Pero lo logra. Comienza a sonar una rola lenta, un tanto oscura, y creo que así podría definir en general la totalidad de su música que presento hoy.

Luego leyó un poco de sus diarios. Un fragmento de ellos leyó: ¿A quien pasarán estos cuadernos si no tendré descendencia biológica? ¿A alguien le interesarán? Imaginar mis pertenencias hermanos de basureros es triste. No soy un genio como para que se lo peleen en subastas, aunque hubiese querido que así fuera. El ‘hubiese’ para suavisar. Más bien, sí deseo eso. Pusilánime como siempre. Hay días que no que quiero saber nada de la música, o sea, que no quiero oír nada. Me gusta la vibración del refrigerador, su timbre ondulado que baila y que se entre cruza con otro más lineal y constante: su canto armónico…

Marina de Ita ofreción una sesión con música, poesía y lectura de sus diarios de viaje en Casa Max Rojas, que al parecer, con esta sesión da por terminada sus actividades. Marina de Ita tomó valor y por vez primera mostró su trabajo musical y poético, así como pequeñas historias de su biografía personal. Una noche íntima donde terminó con un gran palomazo en los asistentes del lugar. Gracias a Andrés Cisneros por la invitación.

 

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