Música des-generada: la última de Haydn Hernández

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 23 de abril de 2016. Haydn Hernández “El Asesino de la canción” –como lo bautizara El Mastuerzo– se dio a la tarea de realizar su “último toquín” en la mezcalería cultural Binnizá en compañía de los proyectos de Pato Martínez, el blusero Kivort y la cantautora Pya del estado de Hidalgo.

“Es una noche en que todo momento –dice Haydn– va haber más talento abajo del escenario que arriba del escenario”, ríe y presenta al primer grupo llamado “Los Chonos”, un dueto conformado por Gisell Botello (teclado, melódica, poesía, coros) y Pato Martínez (guitarra, malabares y voz) que mezclan poesía y música que llega a ciertos grados de oscuridad. Su música con el teclado le da ciertos tintes de cabaret que se subraya con la grave voz del Pato y su maquillaje de payaso-malabarista.

“Buenas noches –vuelve a decir Haydn al tomar el micrófono–. Es un gusto tener aquí a una de las propuestas jóvenes más interesantes que andan por ahí. Es Kivort. Escuchan sus rolas urbanas. Mucha atención con este chavo”. Kivort está listo. Acomoda sus pedales y su guitarra. Por ahí se suelta un feedback y Kivort dice en broma: “Es que yo toco con defectos especiales”.

Y es casi cierto. Kivort ahora está experimentando con pedales: un loop, un octavador que le permite “bajearse así mismo” y otro con cierta distorsión. Con él sube Gina, esta joven poeta que lo acompaña una vez más. “Mi nombre es Kivort o así es como me llamo, al menos y pu’s ando acá. ¡Que chingón que el Haydn tuvo a bien o a mal invitarme acá con el Pato. Es la primera vez que toco con mi banda de robots (pedales), a veces no me obedecen”.

Luego vendría Pya, una chica de Pachuca, Hidalgo con guitarra en mano y sus canciones propias al estilo trova y folk. Sus letras van más encaminadas al amor y para su interpretación utiliza efectos de voz que embellecen su trabajo con unas terceras y reverberación. “Yo soy Pya para los que no me conocen –dice segura–. Para los que sí me conocen también. Vengo de la ciudad de Pachuca, ahí nací. A veces creo que no lo voy a volver hacer nunca, pero luego me arrepiento y pues me enamoro de mi ciudad y me dedico a hacer canciones”.

Vendría Haydn con su sombrero a la Steampunk. “Buenas noches. Muchas gracias por venir a todos y a cada uno de ustedes –comenta contento Hayd–. Bienvenidos aquí al Binnizá, lugar donde habita la gente nube. Hoy voy a hacer algo diferente. En el 93 (año 1993) empecé hacer mis primeras rolas en público en algunos foros, desde entonces he conocido mucha banda, muchos amigos, muchos hermanos que andan aquí compartiendo rolas, compartiendo escenario y todos son muy importantes para mí”. Haydn comienza con “Tan joven y tan viejo” de Joaquín Sabina que traería un poco de recuerdos pero al mismo tiempo, ganas de seguir viviendo.

Al terminar Haydn vendrían los palomazos. El primero de ellos sería Erick Fiesco con poesía reapeada; luego Markos Cadena que se aventó dos rolas; también llegó el Dogie que se aventó el mismo número de rolas; Yeya García con su punk acústico y bossa punk; Dylan Barroco también apareció por aquí y dos rolas se cantó de su propia inspiración; el Giovani Chávez con sus canciones; para finalizar con un set más de rolas con La Bizarrez.

Y así la noche de música des-generada por varios artistas convocados por Haydn Hernández que después de esto, se alejará por un momento de los escenarios para darse un tiempo para componer y realizar algunas otras actividades. Una noche abierta a nuevas propuestas a las que Haydn, en algunos de ellos, ha dejado huella.

 

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