Música Híbrida cumplió tres años de andar en el subterráneo citadino

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 16 de enero de 2016. Música Híbrida, programa independiente y de documentación sonora, cumplió tres años fuera de la cadena comercial y de andar en el subterráneo citadino con un cártel emergente y original en un nuevo sitio también emergente que comienza a hacer ruido por sus propuestas arriesgadas bajo el pensamiento feminista: Punto-Gozadera, mejor conocido como La Gozadera.

Con cerca de una hora de retraso, el aniversario comenzó con las palabras del joven sociólogo Edgar Ruiz quien definió al programa como “un servicio social” y como “un crisol acústico de nuestra generación”. También Ruiz agregó que Música Híbrida “es una ruptura contra los paradigmas de cómo debe hacerse la música del presente: nuestra música. Se trata de una renuncia contra el asistencialismo de la política cultural y contra la necesidad de ser evaluado o aprobado por la industria dominante”.

Por otra parte, se dio la presentación del libro de la Dra. Merarit Viera llamado “Jóvenes excéntricas: cuerpo, mujeres y rock en Tijuana”, donde este periodista hizo una reseña de su contenido, comentando: “Jóvenes excéntricas: cuerpo, mujeres y rock en Tijuana, desde un principio, es un libro que habla y se habla desde las mujeres, no hay intermediación: es su voz, sus experiencias y su manera de resistir en un ámbito que por mucho tiempo se le adjudicaba sólo a los hombres”.

Continuando, comento: “Merarit logra un libro que reflexiona sobre el ser y hacer de algunas jóvenes tijuanenses en el escenario del rock; sobre la implicación de su cuerpo en la performance; sobre la masculinización de algunas de ellas para “sobrevivir” en el ámbito rockero; sobre lo difícil que es el reconocimiento a su trabajo como “músicas”, como creadoras, como artistas y no sólo como una pieza objetivada”. Así mismo, su obra de Merarit “no es un libro localista, al contrario, es una pequeña muestra de lo que se vive día con día en muchas partes de nuestro país y el mundo”.

La parte musical comenzó con el joven cantautor Víctor Guillén ‘Kivort’ y su blues, además de estar acompañado de la jovencísima poeta Georgina Jiménez, ensamble que se reunió como una especie de regalo para Música Híbrida; dijo Kivort: “Y bueno. Pu’s esto es una cosa que no ocurre mucho pero queríamos regalárselo a Música Híbrida que nos ha dado tanto y tanto y tanto y tanto y tanto. Larga vida Orlando y a su proyecto. ¡Chingón Orlando! ¡Chingón!”. Aplaudimos.

A mi lado se encuentra una chica que conocí la noche anterior. Miro su rostro escuchando atentamente las rolas de Kivort y la poesía de Georgina. Le pregunto si le agrada el proyecto y me dice que sí. Kivort viene enfermo de la garganta, aún así, no se achica. Presentó un set de rolas de su primer ep llamado “Micro-Blues”, pero esta noche es diferente a las anteriores al experimentar con un pedal de loops que hace que se acompañe y haga solos de guitarras al mismo tiempo en varias canciones de su autoría. Junto a Georgina, combate las pláticas de los visitantes.

La guitarra de Kivort fluye clara y en esa introducción de la canción “Ciudad.ano”, surge la voz casi infantil de Georgina: En el cadáver ya hecho osamento/subterráneo/el silencio se desliza y rompe las arterias/de lo que fuera corazón y tierra./Los gusanos paren gentes enredados en el cordón/cargador eléctrico y se asfixian/en la mirada perdida de quien nació y vivió muerto

Mientras el siguiente grupo se alista, le dijo a Selene, poeta emergente de corte feminista, mejor conocida como Luna, que si se tira algunas poesía suyas. No viene preparada pero afortunadamente tiene escritas algunas en su móvil y acepta de buena gana. Dice: “Voy a aventar unos versos. Creo que traigo puros muy deprimentes pero son los únicos que traigo. Entonces va”: Hay muertes que rematan/ésta es una de ellas/beso a beso, ahogándonos/verso al viento./Explosión suspendida/tus dedos mutilados en diez mil uni-versos./Escribimos para no matar-nos amor./Vidas callejeras sepulta-dos/tres, cien mil veces en basura oxigenada…

Vendría La Bizarrez, “la única banda que no ha estado en Música Híbrida”, comento. Su material musical es de humor negro y “sucio”. Banda que tiene un sonido extraño, sin apegos a la formalidad de lo tonal y que está conformado por Haydn Hernández en la guitarra y voz, Temok Saucedo en el serrucho y Yeya García en la melódica y matalófono. Con ellos se sube el buen Pato Martínez haciéndoles coros quien es artista callejero y compositor.

Como es común, Haydn con su fuerte voz y dramatización siempre llama la atención a propios y extraños. La Bizarrez arranca carcajadas por su sexo explicito y lo irónico de sus letras; su irreverencia hacia Dios “porque para nosotros –dicen- Jesús es de chocolate”.

“Gracias, muchas gracias. Nosotros somos La Bizarrez. Ahorita verán porque. Ya están a punto de descubrirlo. Hacemos algunas rolas higiénicas y algunas un poco más sucias” comenta Haydn mientras el público se siente atraído por su inusual sonido y grotesco material.

Por alguna circunstancia, el orden original de las bandas cambió y lo mejor es que fue para bien. Punto Gozadera a estas horas se encontraba prácticamente llena; bueno… no tanto. Los amigos llegaban, felicitaban al programa, pedían cerveza o cenaban una rica tlayuda. El frío había desaparecido. Uno que otro pedía su riguroso mezcal que calentaba no sólo el cuerpo sino el ambiente.

Justo cuando comenzaba la participación de Markos Cadena, se me ocurrió pasar la grabadora a la salida de la mezcladora sin saber que ésta no daba ninguna señal. Por lo tanto no lo pude registrar. Sin embargo, de lo que recuerdo, es que Markos ya vestido de su personaje casi cirsense, parecido a un duende gigante, se subió al escenario con su pequeña guitarra y acompañado de sus hermanos: Abraham en el cajón peruano y de Wako en el bajo eléctrico.

Markos con su humor sencillo contagió al público con sus rolas que iban de la canción al reggae, pasando por la cumbia. Felicitaba al programa. Sus hermanos lo acompañaban al ritmo adecuado y se aventaron la rola “Amor baldío”, un reggae sabrosón lleno de nostalgia y desamor. Markos causó sensación con esa mezcla de son, reggae, canción y hasta rap y su búsqueda letrística.

Otra amiga me dice: “Te la estas pasando a toda madre ¿no?” y ríe a carcajadas. Le contesto que sí todo emocionado y un poco mareado. Así que preparo mis instrumentos de trabajo cuando Las Brujas están listas sobre le escenario. A mi parecer, es el momento más álgido, cuando hay más gente reunida en Punto Gozadera. Haciendo cuentas, un poco más de 200 personas se dieron cita, no todas juntas, pero si en fluctuación constante.

“Gracias por estar aquí. Estamos muy honradas de estar celebrando tres años de resistencia en el subterráneo junto a Orlando Canseco”, dice Xochilt. La noche con ellas está en su máxima y traen una sorpresa: “Como esta es una noche de celebración –dice Xochitl- vamos a estar con varios estrenos mundiales. Tenemos muchas rolas nuevas”. Y así es. Todo están ansiosos por oírlas y comienzan con “Yo me casé con usted” una canción de raíces negras que sólo es acompañada por los yembés y las palmas de sus manos.

Después de “La Petenera”, Las Brujas dicen: “Saludamos y celebramos a Música Híbrida y a los proyectos que han estado rifándosela en este escenario”. Vendría “La Candela” y la gente pidiendo que este servidor bailara. Y así lo hicimos. Luego vendría “El punkcito”, una rola nueva que aún “no tiene nombre” pero prendió con unos coros coquetos y un bajo muy punk.

La noche seguía. Los amigos y amigas continuaba llegando y otros se iban. Con un ambiente caliente caliente, Mide Pipe vendría con su sonido de cumbia electrónica y su voz de sonidero. Midi Pipe en su intermedio comenta: “Yo si quiero pedir, de verdad, un aplauso fuerte, no sólo a Orlando como persona que nos juntó, sino a todo este equipo de convenios sociales fuera de la ley en la mayoría. También un aplauso a La Gozadera porque sí demostró que aquí es la gozadera, la neta. Y muchos de los lugares en donde Orlando Canseco ha estado (como) Huayamilpas y todos esos (lugares). Un aplauso realmente a nosotros, a ustedes. Que chido poder estar del otro lado así”.

Con bases ya previamente elaboradas, Midi Pipe o Jorge Medina cantaba y tocaba su saxofón con ritmos bailables. Pero hubo un momento en que se prendió más. El saxofonista Omar del grupo de funk Oaxaca Brothers, que venía acompañando a Los Tangalanes, se puso a improvisar con los beats de Midi Pipe de manera expontánea, un acto que fue totalmente delicioso.

Besos por aquí, besos por allá. Ligues, baile cuerpo a cuerpo, danza sin dejar de tocarse. La Gozadera mostraba el lado de la convivencia sin prejucio y la noche se convirtió en un momento de gozo.

Los Tangalanes estaban listos. Sus ráfagas de funk también. “¡Qué chido! Muchas gracias a Orlando por tres años de Música Híbrida, de estar aquí dándole duro en esta escena”, comentó Fer, cantante del grupo. La sorpresa de esta noche fue la aparición del joven saxofonista Omar del grupo Oaxaca Brothers que le puso un buen sabor a la música de estos chicos que por lo general tocan sin él.

Con ellos, el baile se armó rico. Cuando tocaron su pieza “Lo que dura dura” un rico blues de tipo urbano, Temok de La Bizarrez, Indi de Las Brujas, yo mismo nos pusimos a bailar. Unos imitaban a los chicos con estopa y eso lo hacia más divertido. La banda estaba prendida con Los Tangalanes que se entregaron totalmente con sus rimas raperas, su blues urbano y su funk salvaje. Al terminar su actuación, la gente pedía una rola más. Algunas chicas gritaban: “¡Ya cerraron el metro! ¡Una más!”. Pero para salvación mía, algunos de los integrantes de Los Tangalanes se tenía que marchar.

Para cerrar la noche vendría el grupo de La Horda Zen. “Buenas noches banda. Vamos a cerrar este súper evento –dice Liza de La Horda Zen”. Y rápidamente comienzan con la rola “Don dinero”. Liza subraya: “Pues que chido también que hay lugares como La Gozadera conscientemente y está bien chido”. La Horda Zen nos invita a abrazarnos con la siguiente rola porque “hay momentos duros en la vida” y tranquilamente se avientan “No puede ser”.

Con otra de sus rolas me pongo a bailar con Indi de Las Brujas si mal no recuerdo. Me dice: “La cuestión es tener por lo menos un punto de contacto con el cuerpo”. Así lo hacemos. No soy experto pero como disfruté el momento. Delfín, guitarrista de La Horda Zen dice al terminar la rola: “Un aplauso para los bailarines que se viajan bien chido”. Todos aplauden y aúllan de contento.

La gran fiesta termina. Me avisan de cuatro “afters” y no logro ir a ninguno. Había que acompañar a Héctor Orozco a dejar el equipo de audio que nos rentó muy cerca de ahí. Afortunadamente, un par de amigos y amigas llegaron en ese momentos y acarreamos todo a su casa.

Música Híbrida quedó contenta de su relativo éxito. Cerca de 200 personas fluctuaron durante el evento y eso los pone felices. Sobre todo porque no ha necesitado regalar o condicionar algo.

Música Híbrida agradece a cada una de las bandas que participó por su tiempo y confianza. A Punto-Gozadera por abrirnos su espacio. A Edgar Ruiz por sus palabras al programa; a la Dra. Merarit por aceptar nuestra invitación y presentara su libro; a Héctor Orozco que de buena manera se solidarizó con el equipo de audio y sonorizó muy bien: a quienes me ayudaron a acarrear su equipo desde un principio y a dejarlo al final; a todas mis amigas que le cayeron así como a mis amigos que se dieron chance de ir. A todas las personas que por fin las pude conocer y nos felicitaron por el trabajo realizado. Música Híbrida no está sola.

Sólo nos resta seguir adelante, mejorar y seguir dando voz a toda esa escena subterránea que tiene algo que decir y se construye diariamente. Muchas gracias por todo pueblo.

1 comment for “Música Híbrida cumplió tres años de andar en el subterráneo citadino

  1. 21 enero, 2016 at 7:16 am

    Una tarde-noche mágica con un festejo lleno de buena vibra en el ambiente digna de la celebración de los primeros tres años de vida de un proyecto necesario que va en asenso…

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