Músicas como acuarelas, amistades e identidades sonoras que se desplazan

por Angela Rivera M.

La máquina musical traza líneas de fuga,
alisa el espacio y crea paisajes sonoros,
personajes rítmicos y colores audibles
a través de los cuales
la pulsación deviene resonancia,
vibración.
Sonia Rangel
(Máquina musical: devenir molecular-sonoro)

“He visto además personas publicando de manera un poco más espontánea su música, o soltando canciones en distintas plataformas”

Esto me dice Martín Lagos desde Santiago de Chile, cuando nos escribimos en el contexto “pandemia”. Con la intención de conocer un espacio y una escena sonora diferente, quise acercarme a platicar con Martín, creador del sello aglomeración, músico en distintos proyectos individuales y colectivos.

Le comenté que quería saber sobre estos otros sonidos; otros proyectos que están un paso al lado -en términos sonoros- de algunos géneros más tradicionales, como el punk, el hardcore y escenas afines (lugares donde nos conocimos y compartimos, de ahí su importancia) y saber de qué se trata y cómo se gestionan los proyectos desde estos espacios compartidos que, de varias formas, vinculan el quehacer político de la cotidianidad con la artesanía, los vínculos, las afinidades y l.s amig.s.

Quiero que comencemos desde tÍ: a qué te dedicas, cuáles son tus proyectos y cómo ha sido tu viaje hasta llegar a producir la música o los ambientes sonoros que haces ahora.
– Manejo un sello llamado a aglomeración con Rubén P., es a lo que más me he dedicado este último tiempo además de mis proyectos, y muy poco a la universidad. Tengo variados proyectos para trabajar distintos tipos de ideas.

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«Winétt es lo primero que comencé a hacer, y era sólo guitarra acústica y voz. En el 2014 tuve mi primera guitarra eléctrica, y mandé a pedir un pedal de loops por Aliexpress. Me pasaba todos los días haciendo loops ambientales y melodías lentas. Cuando quise hacer mis primeras grabaciones fue que comencé a experimentar con distintas formas poco convencionales de producción, sin saber realmente lo que estaba haciendo. Grababa con el micrófono integrado del notebook, y con una radio a cassettes que estaba medio mala. Hacía muchas conexiones extrañas para lograr grabar directamente, y más de una vez se me echó a perder algún transformador o pedal por culpa de eso.

«Siempre tuve un interés por la música que para mí sonaba sin mucha estructura, así llegué al ambient, el noise, o un montón de géneros que no sé cómo se llaman, pero que suenan como música hecha con acuarelas o como una lluvia de piedras en un techo de lata.

«Cuando llegué a vivir a Santiago en el 2017 comencé a hacer Falso Documental, con la idea de tratar ideas más específicas y menos personales que con Winétt, y con un carácter electrónico. En invierno de ese año compré un mixer, y estuve varios días con un teclado de mi hermano chico y mis pedales de efecto, grabando cosas con el gain al máximo. Esto abrió todo un espectro nuevo de posibilidades en cuanto a las formas de grabar que yo conocía, y los elementos que podía usar para crear sonidos. Luego vino la parte de aprender a usar el computador para producir todo lo que estaba haciendo, que también me ha servido mucho para todos mis proyectos, y para ayudar a mis amig-s a producir su música.

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«Desde estas dos aristas se han ido desprendiendo más proyectos para trabajar distintas ideas, pero con los conocimientos metodológicos de esos dos principales. Está Emilia, infantis, ML, tartrhs y más».

– ¿Cómo fue o cómo se dinamitó la idea de hacer “aglomeración”? cuéntame qué es aglomeración, cuál es la idea del sello, si es un proyecto con más gente, cómo lo hacen para ubicar a quienes están desarrollando cosas que van con la propuesta, y qué les gustaría hacer pronto.
– Estaba trabajando en variados proyectos y bandas durante el 2017 y 2018, e inicialmente se me ocurrió con la idea de sacar mis propias cosas. Le comenté la idea a Rubén con quien estaba realizando trabajos en conjunto desde hace rato, y decidimos hacerlo. Se nos hizo fácil porque recientemente había aprendido mucho sobre cassettes y detalles del oficio con Alfonso C., quien tiene el sello Ediciones Teratológicas y editó en físico mis primeros trabajos de Winétt, Falso Documental y otros proyectos. Para diciembre del 2018 ya teníamos todo listo, y comenzamos con nuestras propias publicaciones. Ahora publicamos a nuestr-s amig-s y proyectos que nos parecen interesantes, con quienes compartimos ideas afines respecto a representaciones estéticas y políticas. Nos gusta hacer compilados y no limitarnos por géneros musicales, hemos sido catalogados de repente como sello «lo-fi» o de «música electrónica», y no es algo que nos interese realmente. Tratamos también de mantenerlo cercano, no estamos abiertos recibiendo demos ni buscando en internet a quien publicar. Nos gusta que sea más espontáneo y las relaciones se den de forma natural. No ganamos plata con lo que hacemos, y tratamos de mantener todo casi al mismo precio que nos cuesta fabricarlo. Los cassettes son de bajo costo y trabajar el arte visual en ese formato me parece cómodo. William Furlong dijo que el cassette es una escultura orgánica en sí misma.

«Estamos ansiosos de poder continuar más activamente el trabajo que estábamos desarrollando, ahora estamos preparando un fanzine divertidísimo, algunos proyectos en vivo a futuro, y muchos lanzamientos, algunos de internet y otros que ya están listos esperando poder ser editados en formato físico. A veces el trabajo gráfico y su contenido es tan importante como la música, y muchas veces no funciona en internet. De todas formas, he estado ideando algunas formas de hacer publicaciones con un carácter más íntimo en internet».

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¿Crees que existe algo como una “escena”, un circuito, (o las palabras con las que quisieras definir) en torno al ambient y otros géneros?
– Siempre hay cosas pasando en Santiago, conozco personas que hacen música ambient o trabajan con sonidos similares y existen también sellos o colectivos que de vez en cuando trabajan sonoridades con elementos ajenos a lo convencional. Eventualmente se irá formando una especie de escena, o alguna conexión para hacer cosas junt-s si es que nos encontramos con los mismos intereses. Santiago de Chile es una ciudad grande. Desde que llegué a Santiago y comencé a tocar en vivo, he compartido el espacio con actos de rock, harsh noise, techno, performance y actos circenses. Aún me considero nuevo en Santiago y en el mundo de tocar en vivo, por lo tanto, conozco poco de eso. Quizás existe un circuito de música increíble y yo no me he enterado.

«Tampoco sé si podría definir la música que hago como ambient, si a eso te refieres. Por supuesto que tiene elementos de éste, y de drone, noise, y pop, pero para ser sincero no me genera mucho interés el asunto de catalogar las cosas que hago en algún género en específico. La mayoría no las realizo ni las visualizo como 100% musicales».

– Y, finalmente ¿qué ha significado el contexto de encierro tanto para ti en lo personal, como en la posibilidad de generar vínculos a través de lo digital, generar otras propuestas afines etcétera?
– Estuve desde marzo hasta junio en Chillán. La última vez que salí antes de que la pandemia fuese algo en Chile, fue cuando recién había llegado a Chillán, y me emborraché mucho en una plaza con Felipe R. Después de eso estuve descansando unos días en casa, y fue en eso que comenzó la pandemia y las cuarentenas, entonces no significó un gran cambio al principio. En mi día a día salgo mucho, pero también hay períodos en que me gusta estar solo en casa, por lo tanto, no era algo que me desagradara realmente. La casa de mi madre en Chillán tiene un patio grande, y hay muchos gatos, entonces estuve bien los primeros dos meses.

«Allá no tengo instrumentos ni implementos para grabar, así que me dediqué varias semanas a hacer música utilizando únicamente mi computador, hasta que se me echó a perder. Fue una experiencia entretenida también. Ahora estoy en Santiago.

«Trabajar lo que estábamos haciendo como sello ha sido muy nuevo también, uno de nuestros grandes intereses desde el comienzo han sido las ediciones físicas y ahora mismo estamos muy imposibilitados para hacer ese tipo de trabajos. No nos apasiona lanzar todo de manera digital, pero he estado planificando algunas cosas para hacer esa experiencia un poco más dinámica, tal vez algún suceso en vivo, o contenido descargable. Bandcamp sumó esta nueva dinámica de comunidad para l-s artistas y l-s seguidor-s, eso está entretenido igual, es como estar enviando correspondencia.

«Algo que encuentro muy bueno es la creación que hizo Lía Nadja de la plataforma Música Etérea, que tiene la radio y canal audiovisual ondaeterea.cl. Me entrevistó hace un tiempo, y hemos colaborado en la publicación de algunos trabajos de aglomeración. Pienso que es fascinante cuando se pueden conectar proyectos con esa afinidad.

«He visto además personas publicando de manera un poco más espontánea su música, o soltando canciones en distintas plataformas. Yo también lo he estado haciendo, me gusta eso como ejercicio de cosas menos elaboradas o sin pretensiones más allá de la música en sí misma».

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