Bostich + Fussible o súbanle por favor

MH RADIO. Orlando Canseco. 23 de marzo de 2013. El sol no dejaba de calentar la plancha del Zócalo. A las seis de la tarde, cuando el sol casi regresaba a descansar, comenzaba el cierre del Festival del Centro Histórico de México en su edición número 30. Ya miles de personas se congregaban frente al escenario que daba la espalda a la Catedral Metropolitana.

De nacimiento turco, músico y productor, Marcan Dede y su Secret Tribe, daban comienzo a lo que prometía ser un buen cierre. Este proyecto musical mezcló música oriental y con música sufí contemporánea con sonidos electrónicos, algo así como “lo sagrado y secular”.

Después fue la oportunidad de la banda mexicana “nacida” en las calles del Centro Histórico: Triciclo Circus Band. Sin nada novedoso, pero con su singular música balkánicaoaxaqueña, hizo que el público aplaudiera y saltara con sus canciones “No corro, no grito, no empujo”, “Y si mañana” o “Excusez-moi”. Se extrañó su recorrido entre la gente que los escuchaba.

No cabe duda que el mejor momento y del todo el cierre fue la presentación de Dzambo Agusev, músico de Macedonia. Con su banda de alientos logró cautivar a la gente presente, que para ese momento, según cifras de los organizadores, ya eran cerca de 50 mil. Agusev mostró su virtuosismo con buenos temas clásico de música balkánica y haciendo de su presentación, algo realmente divertido y placentero.

Por fin, el plato fuerte de la noche: Ramón Amezcua ‘Bostich’ + Pepe Mogt ‘Fussible’ con la Filarmónica de la Ciudad de México, bajo la dirección de José Areán. Un evento desafortunado ante el mal sonido que no pudo captar la sonoridad total de la Filarmónica. Sólo los “flashazos eléctrónicos” que emitían la pereja de trajeados norteños del colectivo, lograban arrancar gritos y aplausos a los espectadores. Musicalmente, los arreglos fueron vacíos, nada arriesgados, dejando escuchar a un “nortec” bastante simple y básico, lo que no se muestra y escucha en sus canciones con sonoridades y procesos electrónicos. La Filarmónica en vez de hacer justicia, logró todo lo contrario: mostrar la simplicidad de la música de este dueto de Tijuana. Faltó más riesgo en los arreglos para demostrar porque Bostich + Fussible son parte ya de la memoria colectiva de este país.

Era de esperarse que este dueto, al finalizar el evento, diera un encore de 20 minutos con un “set” electrónico bailable para que la banda se fuera contenta a casa. O tal vez, cómo gritó una espectadora, para que el concierto fuera mejor, lo único que hacía falta al concierto de Bostich + Fussible con la Filarmónica de la Ciudad de México era subirle al master de la consola de sonido.

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