¿Nuevas? masculinidades: editorial

por Orlando Canseco

Llegó nuestro nuevo número dedicado a lo que se conoce como nuevas masculinidades o masculinidades alternativas, un tema en el que muy poco hombres se interesan, mucho menos, la ponen en práctica.

Este número intenta hablar, desde la perspectiva de algunos hombres, sobre esta configuración cultural que desde hace más de 50 años está siendo propuesta para generar empatía e igualdad entre ambos géneros, pero sobre todo, erradicar  la violencia machista contra las mujeres.

Existe una basta y sustanciosa literatura sobre las nuevas masculinidades abordada desde las mujeres y el feminismo, corriente de pensamiento que ha cuestionado la masculinidad hegemónica y que hoy en día, es una de las vanguardias políticas más visibles que están dejando huella en todos los campos de la sociedad.

Sin embargo, la resistencia masculina a dejar sus privilegios, los feminicidios diarios, la exhibición sin consentimiento de las ex parejas en redes virtuales, etcétera, son muestra de que el patriarcado sigue sin tomar en cuenta su propia violencia, y sobre todo, anularla de la vida diaria.

No hay que olvidar que el “tipo de masculinidad que entendemos hoy en día y que se presenta como hegemónica en toda su esfera social, reconoce ya sus orígenes en el patriarcado y sostiene las bases de su fundamentación en la opresión, no sólo de la mujer, sino del resto de masculinidades subordinadas” (Nuevas Masculinidades. Una mirada transformadora de género de Iván Donoso Mateu: 2015).

De ahí nuestra inquietud de preguntarnos como hombres (onvres) políticos: ¿qué tanto estamos dispuestos a cambiar, a dejar nuestros privilegios que hemos aprendido a través de nuestra vida? ¿Estamos dispuestos a conseguir una igualdad con las mujeres y aceptar que esto no es una lucha de géneros, sino de derechos? ¿Qué tanto estamos dispuestos a sanar con terapias nuestros arranques de violencia contra las mujeres, sean físicos, verbales o psicológicos?

En todo caso, como hombres, somos  “una construcción de género y no la representación de la condición humana”, como dijera Lynne Segal. Somos un sujeto animal que se ha transnaturalizado, como indica Bolivar Echeverría, por lo que nuestra reproducción social es nuestra autotransformación. De eso tratan los textos de este número y de hacer una reflexión de nuestros tiempos como hombres nuevos y no la simulación para seguir con nuestros privilegios.  

ATTE: ORLANDO CANSECO, director.

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