Palomazos de Oriente: hacer música en comunidad

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ayapango, Estado de México. 13 de abril de 2018. En el municipio de Ayapango (a 3 km de Amecameca, Edo. de México), existe una iniciativa de jóvenes músicos llamada Palomazos de Oriente con el objetivo de hacer comunidad musical en esta parte del país.

Esta idea está realizada por el Colectivo Semilla del mismo municipio y que está integrado por cinco jóvenes de la zona, entre ellos Fernando Santandreu, bajista del grupo de jazz/funk La Orquesta Vulgar.

Este colectivo, desde hace dos meses ha realizado dos encuentros musicales, uno por cada mes, en donde invitan a un proyecto musical como centro del encuentro. Terminando la sesión, comienzan los palomazos, un encuentro de músicos o aficionados que suben a tocar juntos una pieza sin ensayo previo.

MH Radio los visitó este viernes por la noche. Casi desde la avenida principal que lleva al pueblo, se alcanzaba a escuchar secamente una batería y conforme nos acercábamos al lugar, se iban distinguiendo las guitarras, el bajo y la música que estaban ejecutando. Ya no pudimos escuchar al grupo de ska Ataque Clandestino, pero sí experimentar un poco con esta comunidad musical cuando Lore Holly cantó sus rolas y echó palomazo con algunos de ellos.

Para saber más sobre Los Palomazos de Oriente, entrevistamos a Fernando Santandreu del Colectivo Semilla. Contento y recargado sobre una de las paredes externas de la casa, me dijo: “La idea es crear una comunidad de músicos en la zona oriente del Estado de México a través de palomear, de conocerlos como músicos, de crear nueva experiencias musicales, nuevos ensambles, nuevas redes entre músicos y público. Hacer un trabajo hasta cierto punto comunitario en el sentido de unir la música con la gente y unir a los músicos que tenemos proyectos y andamos de aquí por allá”.

La noche aun está fresca y sopla un aire que a cada minuto se torna más frío. Fernando continuó diciendo, analizando el objetivo de los Palomazos de Oriente: “No hay una comunidad de músicos. Entonces, la intensión de los palomazos de oriente es crear la comunidad entre músicos y el público a través del Colectivo Semillas que estamos trabajando aquí en el municipio de Ayapango”.

A pregunta expresa de quienes conforman el Colectivo Semilla, nos dijo: “El colectivo es muy nuevo y horita estamos trabajando formalmente cinco personas: Efrén Reyes, Héctor Acosta, Edwin Jersain, Alejandro Setina y yo, un servidor, Fernando Santandreu. Somos personas de acá del pueblo y estamos chambeando en este colectivo. Tenemos poco tiempo, tenemos dos meses chambeando y conseguimos un terreno donado para crear un espacio cultural acá. Vamos a hacer una Asociación Civil”.

Los del colectivo se apostan frente a nosotros, como en media luna. En sus manos, un poco de cerveza y van abrigados. Aún se encuentran algunos instrumentos y amplificadores en el patio. Sonríen y a veces bromean entre ellos. Les pregunto a cerca de la juventud en Ayapango, a lo que Fernando comentó: “Ayapango es un pueblo muy chiquito dentro de la zona y hasta cierto punto olvidado. La juventud está dispersa. Creo que es un fenómeno que no solamente es de aquí, y por medio de los palomazos y el colectivo, estamos intentando que se generen lazos entre la misma juventud y entre toda la comunidad”.

Esta iniciativa les ha permitido alejarse de dinámicas que los violentan como jóvenes. Fernando puntualiza acerca del trabajo del colectivo: “El colectivo es una idea comunitaria. Está bien padre que a través de éste proyecto podamos trabajar conjuntamente y alejarnos de otros temas como violencia, drogas de pronto, o un ocio nocivo, porque el ocio no es malo, pero también hay un ocio que es nocivo. Entonces, el hecho de hacer cartonería y eventos, hace que nos conjuntemos y cosas que no son tan chidas para la juventud, se dispersen o se diluyan un poco, se olviden de alguna manera”.

Los Palomazos de Oriente invita a todo aquel músico que desee tocar su propio material musical. Está abierto a todo o toda aquella persona que quiera compartir un poco de tiempo y música. El costo es de $15 pesos, pero si palomeas, es libre. Como conclusión, Fernando nos subraya: “La intención es que a largo plazo, el colectivo, más que un colectivo, sea la comunidad haciendo cosas”.

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