Pedro Sandoval en La Bohemia Subterránea

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 14 de enero de 2107. Pedro Sandoval, cantautor de la ciudad de Toluca, ofreció una sesión musical intensa la noche del sábado en El Hórreo, bajo la invitación del colectivo La Bohemia Subterránea, integrado por los músicos Carlos Reyes “El Charli”, Alexander Bernal y el poeta Daniel Jiménez.

La noche comenzó con el joven poeta del municipio de Nezahualcóyotl, Daniel Jiménez que, acompañado por los músicos Carlos Reyes “El Charli” y Alexander Bernal, ambos en las guitarras, ofreció un recital lleno de fuerza, coraje y humor. Sus poesías fueron hiladas a través de una historia que les daba una divertida y entretenida coherencia narrativa. “Buenas noche —saluda Daniel—. No se quien de aquí sea adicto a las redes sociales sin que a causa de eso haya perdido un amor. No sean chismosos. La neta a todos nos ha pasado. Pero luego está difícil… ¿Nel? ¿No? ¿Nadie? ¡Chale!”. Por ahí alguien levanta la mano y Daniel dice: “¡Ándele! ¡A huevo! Ese carnal si se avienta”. Y su primer poema es “Posmoderno”; luego vendría “De Chiapas a tu alma”, “Mi Cruz Azul”, “No eres tú/es el capitalismo”, “Bailando las calmadas”, “Quería ir de vacaciones a la playa y 1 culero te dejó dormida pa’ siempre en el Bordo de Xochiaca”, “Como disco rayado” y por último, recita un poema de Rodrigo Solís, apropósito del “gasolinazo”: Privatizamos el coche/por cosas de la economía…

Luego vendría el músico Alexander Bernal con “Leticia”, una canción que hace referencia a una mujer que se vuelve loca; “La canción del perdedor” que habla sobre un asesino serial; “Romelia” que la dedica a “nuestros desaparecidos”; y por último, “Noche sin luna”, tema sobre la desaparición una joven.

Carlos Reyes, mejor conocido como “El Charli”, continuaría la noche con sus rolas como “El blues del desempleado” sobre la falta de experiencia al conseguir empleo; “Amor de gatos”, canción dedicada a su gata que salía por las noche; “Lucy”, canción contra el acoso; y por último “El adicto”, una canción de obsesión amorosa.

El plato fuerte vendría con Pedro Sandoval que con su cabello largo, su intensidad en voz, sus letras dolientes y su guitarra, convertirían a la noche de esta ocasión, en una sesión única. Pedro comenzaría con “Décimas de amor y guerra”: La guerra todo está hecha/con trozo de pesadilla/y es que de cualquier orilla/donde se prenda la mecha… “Para Alberto y la banda de «ecatepunk»”, Pedro canta: Una canción más a la nostalgia/que nace de una tarde muy larga/de un día más/de saborearte yo…

En un intermedio, Charli, integrante del colectivo La Bohemia Subterránea, aprovecha para felicitarnos como Música Híbrida: “Resulta que el día de hoy cumple cuatro años Música Híbrida. Fuerte el aplauso para el compañero Orlando Canseco porque es un cabrón que se ha dedicado ha promover a los compañeros del subterráneo. ¡Le ha echado huevos! ¡Le ha echado amor a esta profesión! Y está aquí hoy con nosotros haciendo su chamba: Música Híbrida. Fuerte el aplauso: Orlando Canseco. Cuatros años carnal”. Por ahí se oye “¡Qué baile!”, “¡Beso! ¡Beso!”. “Muchas felicidades carnal”, me dice Sandoval.

Luego vendría “Cáncer”, una canción doliente de desamor: Te acuerdas de mí/soy ese a quien tú no quisiste más/que heriste pero no mataste/acércate aquí/tranquila no te voy a incomodar/y no es mi intención acosarte… El público entusiasmado la pide varias rolas ya clásicas de él. Y Sandoval dice en broma mientras afina su guitarra: “Es que si me las echo todas juntas, se va a oír medio enredado todo. Aguánteme, aguántenme”, y al distraerse, dice: ¡Ya ni se que quiero! ¡A quien le iba a hacer caso!” y sonríe divertido.

Una par de canciones más adelante, tratando de complacer a su público, canta “Esta casa”, un blues melancólico y lleno de soledad: Esta casa es una jaula/donde juro que cultivo libertad/es el templo de un valiente/que no puede ser valiente mucho, mucho tiempo más… Pedro Sandoval se avienta cerca de hora y media de concierto. Una noche intensa, de blues toluqueño, de letras melancólicas y poesía. Sus seguidores le acompañan cantando sus rolas más intensas.

Como todo compositor que no es masivo, tiene que levantar su amplificador, sus cables, su mercancía, dar uno que otro autógrafo. Los integrantes del colectivo, lo ayudan y acompañan hasta su auto. Lo veo partir por la parte lateral de la Alameda Central a la media noche. Sandoval canta “cosas bonitas” llenas de blues, lujuria, melancolía y soledad que nos hace olvidar que en estos momentos estamos en tiempos de guerra.

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