Pox, sexadelia y pop oscuro

VERONICA MUÑOZ*. Para MH RADIO. Ciudad de México, 21 de febrero de 2020. Apenas caída la noche del viernes 21 de febrero, los/as comensales ya llegaban a La Bauhaus, un rinconcito de atmósfera íntima y acogedora ubicado en la histórica Plaza Las Vizcaínas, que en pleno 2020 continúa aferrándose a su aire “popular y bohemio”, resistiendo a la feroz gentrificación que por décadas ha intentado borrar la identidad del centro histórico de la Ciudad de México.

El motivo de la cita, la presentación en vivo de tres proyectos musicales independientes: “Lumaltok” de Chiapas, y los locales “Xochihua” y “Lobo Estepario”.

Ya en el soundcheck los asistentes se encontraban absortos, en su mayoría viejos amigos de trasnoches pasadas, no obstante, el ambiente también fue cálido para las/os nuevas/os parroquianas/os como quien escribe.

Una vez realizados los últimos ajustes de sonido, Orlando Canseco “Lobo Estepario”, acompañado de la guitarra de Eratóstenes Flores, abrió el concierto con su pop oscuro y azotado, presentando las líricas descriptivas de un observador que experimenta y retrata la realidad urbana sin filtro, más allá de poses y prejuicios. Ya se dejaba sentir un sonido áspero, oscilando entre el rock y el blues, que se mantendría, con distintos matices, durante el resto de la noche.

A continuación, el trío rockero “Xochihua” inundó el lugar con la potencia de sus notas sexadélicas, provenientes de las cuerdas de los hermanos Eratóstenes y Juan Flores de ascendencia Tlaxcalteca, junto con Esdras Miranda, quien recientemente se incorporó como baterista. A mitad de la presentación de esta excelente banda chilanga, ya con una década de prolífera y guerrera trayectoria, se hizo presente la alineación de los sureños “Lumaltok”, directamente de su presentación en C.U. ataviados con preciosas vestimentas tsotsiles y sacando el pox (bebida tradicional tsotsil a base de maíz) que animó aún más el ambiente.

Xochihua les dejó el escenario calientito y una audiencia bien prendida, el recinto ya se encontraba a tope de gente y buena vibra.

Sin demasiados preámbulos, Zanate (guitarra y voz), Cheko (bajo) y Arturo (batería), vertieron sobre los/as escuchas un madrazo de energía imposible de ignorar. Poco importó la barrera idiomática frente a la avasallante potencia interpretativa de Zanate. El contraste entre la dulzura de la lengua tsotsil y la crudeza de su música, y una entrega absoluta de los tres integrantes, hizo de esta una presentación memorable.

Como todo lo bueno, la tocada llegó a su fin demasiado pronto y hubo que desalojar, con un muy buen sabor de boca (¿u oídos?), pero sin duda alguna, esta fue una noche inolvidable para todos/as los/as asistentes.

*Verónica Muñoz es periodista comunitaria, autora del documental «La denuncia» 2019 bajo Chime for Change.

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