Sangre Maíz & Las Navajas en el Dirty Sound

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 17 de junio de 2017. Hacía mucho tiempo que no visitábamos el Dirty Sound y mucho menos en la madrugada. Fue uno de mis foros favoritos en una época en que Música Híbrida comenzaba su búsqueda de proyecto musicales subterráneos e interesantes para entrevistar o reseñar en estas páginas.

Supe que Las Navajas tocaría esta noche con más agrupaciones que sinceramente no conozco. Además, el acceso fue libre y me animó para caerle en trolebús desde Tlatelolco a la Doctores y caminar un poco la avenida Chapultepec. Pero afortunadamente pasó el transporte nocturno y no tuve que hacerlo: me dejó frente al lugar.

Al llegar me topé, con gran sorpresa, al tecladista de Sangre Maíz, pues no sabía que ellos tocarían esa noche. Y al meterme al patio interior, me encontré a toda la banda conocida que me saludó con mucha calidez y alegría. Mitze Maíz se veía radiante y sus ojos le brillaban intensamente. Estaba contenta.

Luego me topé a Richi, guitarrista del grupo psicodélico Mr. Brooklin y hoy, programador musical del Dirty Sound. Platicamos un rato y después se fue a atender sus deberes. Sangre Maíz aún no comenzaba, así que me subí al segundo piso para saludar a Las Navajas, en especial a mi amiga Merarit que, además de investigadora de rock femenino y feminista, hoy es bajista de este grupo.

Ahí estaban Las Navajas en plena fiesta, gozando la noche y molestas porque el grupo anterior ya se había excedido del tiempo acordado. Eran cerca de las dos de la mañana. Pero el ambiente que reinaba era bastante agradable como para no disfrutarlo.

Así que volví a bajar para escuchar a Sangre Maíz que ya estaba listo para hacer bailar a sus seguidores que los esperaban ansiosos. El grupo se escuchó más cuajado, con mejor trabajo y la voz de Mizte Maíz, sigue siendo profunda y potente.

Ella baila y sus rastas saltaban a su ritmo y cadencia, mientras cada uno de los músicos se dejaba llevar por los acentos pesados del reggae que tocan, y eso los hacía moverse de un lado otro disfrutando y contagiando su propia música a los que oímos.

Me quedé a escucharlos por tres rolas más o menos, tal vez más. Deseaba tomarles algunas fotos para mi documentación. Luego me escapé al segundo nivel para escuchar a Las Navajas que ya habían comenzado su show. Un trío de chicas que son intensas, carrillas y originales con la música que tocan. Merarit, la bajista, es la más nueva de la agrupación. Ya no está Jenny Bombo. Pero el humor, la fuerza, el rock’n’roll y la rebeldía femenil (y feminista) continúa.

El evento terminó tarde. Tocó otro grupo que tampoco recuerdo su nombre. Pero su sonido me agradó más que la anterior. Tocaban una onda de psicobilly y a sus letras nunca les puse atención. Armaron buen desmadre. Por ahí, una chica estaba vestida a la “pin-up”.

No se en que momento terminó todo, pero tuvimos que abandonar el Dirty Sound. Los músicos recogían sus instrumentos un poco cansados, un poco ebrios, pero con la grata sensación de tocar en el “sonido sucio”, en donde por primera vez, hace tres años y medio, conocí a Las Navajas. Aquí algunas fotos de esta noche.

 

 

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