Selma Oxor: una perra sucia en el bar

Orlando Canseco. Para MH RADIO. 3 de abril de 2014. Selma Oxor espera pacientemente su actuación. Al acercarse a la barra, le pregunto de dónde es. Con su rostro juvenil casi redondo, me mira y contesta: “Soy de Monterrey pero llevo viviendo 4 años aquí. Entonces soy de acá”. Paga, se da media vuelta y se retira.

Antes que ella, el proyecto Neptum Spear comienza su acto. Entre la oscuridad del Dirty Sound Bar, los cinco integrantes ejecutan una música oscura, experimental con tintes industriales, mientras el cantante más que cantar, habla, grita y critíca la sociedad que nos tocó vivir. Se arrastra en el suelo o se azota en la paredes mientras vocofera ¡voy a morir!.

Como segundo acto, entra el cantante español Alberto Acinas quien mezcla el folclore español con sonidos procesados. Parece un enorme personaje sacado de la historia con su casaca negra y roja, sus jeans ajustados y su largo cabello que cae a ambos lados de su cara. Nos ofrece un set musical de 20 minutos y no se le ve tan cómodo al tener problemas con el pedestal del micrófono.

Por fin, Selma Oxor se apodera del pequeño escenario vestida de pitoniza griega. Lleva una túnica blanca y brillante que en varias ocasiones, deja ver sus desnudas y largas piernas blancas sobre zapatillas de plataforma rosa y de altísimos tacones de aguja. Conecta su equipo: tablet, un pequeño teclado yamaha de los años noventa, guitarra y su procesador de voz.

Se presenta y su voz salida del equipo de sonido, no corresponde a la figura femenina y sensual que observamos. Esa voz parece más de hombre, más satánica, más oscura. Así, comienza un acto de música techo, electrónica y hasta en cierto sentido, kitsch.

Canta su sencillo PERRA SUCIA que es una melodía que “viene de un lugar muy oscuro para mi y es un canto de liberación”, comentó alguna vez. Y se libera cantando, ejecutando la guitarra, programando sus bases rítmicas, tocando el pequeño Yamaha y baliando a lo largo del escenario entre luces rosas, como una perra sucia de la que no se avergüenza, porque “quisas piensen que es una broma, pero yo me siento ofendida y veo como una broma cuando veo a un ser humano gastar su vida en una carrera que dura años para endeudarse con una institución y DESPUES jajaj aqui viene la mejor parte, DESPUES se tienen que pasar la vida encerrados en una oficina con un black berry como esclavo de los tiempos aquellos”. Esa es Selma Oxor y su techno pop kitsch.

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