Systema Solar : misa estelar

EUNICE CARREÓN. Para MH RADIO. 9 de agosto de 2014. La noche del sábado quedó claro que los colombianos de Systema Solar venían por la revancha, no solamente del burro como titulan a su última producción, también por una vendetta en nombre de aquellas fusiones de ritmos afrocaribeños que nacen y reproducen en las verbenas populares para finalmente, llegar a escenarios más comerciales y exclusivos como fue, en este caso, el Plaza Condesa.

Todo inició cuando La Orrorosa y Ali Gua Gua, invitadas para abrir la presentación, hicieron de la cumbia su aliada al experimentar con el punk, surf, ballenato, hip hop y todo aquel sonido que sugiriera un poco el nivel de energía y ritmo que estaría por suceder.

Así comenzó el viaje con estos embajadores berbenáuticos, cuando encontraron “la esquina del movimiento” en los asistentes que de inmediato, comenzaron a improvisar pasos de baile ante el colorido impacto visual y su sonido hipnótico.

Fue la tercera visita de los colombianos a México esta vez con nuevo material pero con la misma consigna con la que los conocimos hace un par de años. La cuestión es ser feliz a pesar de que esta economía nos deje en la calle y se trabaje todo el día como un burro. Para sobrellevar estas desigualdades, nos sugieren aflojarnos el botón del pantalón o asumirlo con un Ni tengo ni Necesito.

Los asistentes a la presentación de Systema Solar, llegaron a una misa donde se disiparon todas sus dudas respecto a su gusto musical y quedaron convencidos que la fusión de la cumbia, champeta, bullerenge entre otros, se disfruta en todas partes. O al menos así nos terminó de convencer Índigo, el vocalista, cuando aseveró que bailar cumbia y dejarse llevar  va con todos “porque viene en el ADN”. La comunidad del baile se dejó llevar.

Momentos de efervescencia se vivieron a ritmo de “¿Quien es el Patron?”, “La rana”, “Mi Kolombia” y “Nita nite”, lo cual demuestra que la agrupación continuó cumpliendo las expectativas que habían dejado a los seguidores desde su primer albúm.

Al final de la velada, no hubo duda que llegamos a la esperada y prometida zona estelar berbenáutika con los capitanes adecuados de la nave.

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