Un buen rol con Kivort, Pozas y Cadena

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 1 de octubre de 2015. Dar el rol el jueves pasado por los rumbos de la Moctezuma fue un acierto para escuchar a tres compositores jóvenes mexicanos: Víctor Guillén ‘Kivort’ (D.F.), Alex Pozas (Morelos) y Markos Cadena (Edo. de México) que brindaron una sesión llena de humor, intensidad y muchos palomazos al finalizar el evento.

Kivort abre la noche “representando al lejano oriente”, nos dice con esa mordacidad en sus labios y con la gorra de su sudadera negra que tapa su cabeza. No vino solo. Ahora por primera vez, está acompañado por Jorge Aguilar GayouEl Charal’, un joven compositor urbano. Juntos se hacen llamar La Orquesta del Titanic, porque son “unos musiquetes en la quilla de una ciudad majestuosa que naufraga mientras corren las ratas a nuestro alrededor”.

Es la primera vez que hacen “esta guarrada”, dice Kivort. Cada uno con sus liras le dan al primer tema de él: Asfalto cruel, D.F. sin fin/no necesito que muerdas mi rol./Ladrido amargo, insomio largo/otro cigarro y que hueva/no hay tos/… Terminan. Todos aplaudimos.

“Los voy a dejar con una rola del Charal”, dice Kivort. “¡Ah! ¡Cabrón!” responde el Charal fingiendo sorpresa para agregar: “El otro lado de la moneda” y comienza a sonar un rico son a dos liras. El Charal toma el micro y le da duro a la cantada. Mueve su cuerpo y contagia. Canta bien. Kivort al requinto ejecuta buenas figuras. La mezcalería luce bien entre esa luz amarilla y el ambiente de la gente.

El Charal no se queda atrás. A pesar de que no tiene mucho material original, sorprende con sus rolas bien contadas. Entre ellas ‘De Tlalpan a tu corazón’, una pieza cercana al rockabilly y que es de su autoría: Atravesé el puente de Tlalpan a tu corazón/fluimos avenidas de tu casa en el camión./Nos fuimos agrediendo, nos fuimos asumiendo/y en tu cama se quedó/el smog de tu alarido y el asfalto de mi amor…

La Orquesta del Titanic hace el esfuerzo por no hundirse en las equivocaciones, aunque en realidad no son muchas. Lo toman con buen humor y eso es su salvavidas. El dueto tiene magia, se alburea y Kivort aprovecha para decirnos: “Justo hoy mandé a maquilar mi disco ya…” y todos con una gran algarabía festejamos el hecho. Kivort entre apenado y contento, dice: “… entonces la próxima… ¡Uuuuuuuuh!” y grita feliz. “¡Muchas gracias! ¡muchas gracias!”, dice entre risas. “Yo creo que la próxima vez que nos veamos ya habrá algunos con su librito de las letras y toda la mamada”.

Es hora de terminar. Kivort y el Charal cierran su participación con un blues del primero: Tengo un cadáver en el patio de atrás/herido de muerte por su soledad/pálido, flaco, aburrido y desierto/vio la flaca y pues quiso tenerlo…

Alex Pozas viene al quite con un rico corrido: Yo tengo un primo aquel/tiene su troca mire usted/se ve perrona cuando va echando por vos./Con tanto calor/miras en su retrovisor/se rememora cuando fue tragando por vos… “Mi nombre es Alex, me apellido Pozas, vengo de Cuerna. Yo no soy tan rudo para esto de las rolas así como estos batos pero vamos a echar canciones. Ahí les va”.

Alex se escucha campirano, más folk, tal vez. Se avienta otra rola a manera de balada: Amor que entre las vías del tren me capturaba cometas/… (Una chica suelta un grito)… /en su boca la caricia con un beso pausado que formaba una grieta./Y si el mundo tropezaba en vida me bordaba belleza… Alex trae canciones de amor, más “románticas” por decirlo de alguna manera.

“¡Chido! Muchas gracias por acompañarnos banda. Yo estoy bien feliz –dice emocionado– creo que mis compas están bien felices”. “¡Todos!” le contestan por ahí. “¡Simón! ¡A huevo! ¡Pinche grito espontáneo!”, revira Alex. Para despedirse, Alex anuncia: “Hoy tenemos un invitado muy especial que es un carnal que también hace rolas. Viene desde Chiapas. A nosotros nos ha hecho un paro bien chido cuando vamos y queremos que aviente rock and roll. Quiero pedirles un gran aplauso para Fabián Moguel”.

Fabián Moguel tiene la mala suerte de que la guitarra que usa no está bien afinada y no se deje afinar. Después de un rato, Fabián dice: “Yo vengo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, de un pueblo de por ahí. Es un pueblo bien bonito. Ojalá que lo conozcan algún día”. Fabián comienza su acto con una rola dulce y amorosa a ritmo de bossa nova: Lo nuestro es/ay, corazón una canción para cantarse/muy despacito, muy despacito, muy quedita la voz./Lo nuestro es/¡ay! ¡corazón! una canción para bailarse/muy despacito, muy despacito, muy juntitos los dos./Tengo tu foto en mi habitación y a veces la uso de separador…

Vendría el plato fuerte de la noche: Markos Cadena: “¡Qué tal! Muy buena noches. ¿Cómo están?” dice dando unos buenos guitarrazos mientras el público dice en coro “¡Bien!”. “Ahí va”, anuncia y empiezan una serie de acordes para comenzar a cantar: Que se esfume la espera/que la hoja de paciencia caiga cuando muera el sol/que la luna se quede despierta/dando vida a la noche, luz de nuestra habitación/que esta vez el deseo haga a un lado el pudor/las palabras no cuadran se pierden en un rincón… Es ‘De encantamento’. El público aplaude recio cuando termina.

Markos cotorrea con la banda. Saluda a los medios que andan por ahí y presenta su segunda rola: “Esto se llama ‘Nubes rodando’ y es una de mis rolas favoritas”: Hay un montón de días olvidados/y no pasa nada, no,/nubes rodando./La gente tan ocupada con su tiempo/entre sus obligaciones, sus problemas de trabajo/y no pasa nada, no,/nubes rodando,/y no pasa nada, no,/nubes rodando./Es una vergüenza dijo el viento/asomado de una nube:… Markos utiliza su aliento para sugerir al viento, desliza su brazo derecho hacia arriba y continúa cantando: Haré algo que sacuda la rutina que los cubre…

‘Nubes rodando’ es una magnifica canción descriptiva que en su segunda parte deja sentir la intensidad del viento al irrumpir por la calles: Y se perfiló, desde muy lejos, el aire a gran velocidad/impactando en el concreto/contra la mancha gris de la ciudad./Un ventarrón enfurecido arrasando con la realidad/huracán desesperado por salvar el rumbo de la humanidad…

Luego vendría ‘La cita’, otra canción de crónica urbana acerca de una pareja que escapa de sus obligaciones cotidianas para disfrutar de su amor, canción emotiva por el grado de participación del público que la cantaba a más no poder. ‘Amor baldío’ llegó a ritmo de reggae, que Markos dedica a broma a los “maratonistas: o sea, para los despechados”. Otra rola que ya es clásica de su repertorio sería “El mercado”, una cumbia sabrosona que describe la dinámica de este lugar, muy al estilo de Chava Flores.

‘El bolero, tú y yo’ sería la última rola de la noche si no fuera porque todos le piden una rola más. Markos aprovecha para anunciar: “El día 16 (de octubre) voy a tener un toquín. Va a ser el último toquín con este disco. Y el día 13 de noviembre, viernes 13… ¡Ay, cabrón! El maestro Carlos Carreira hizo una remasterización de mis rolas y una mezcla del disco que ya supongo que varios tienen. Lo voy a volver presentar ahí con tres bonus tracks que va a venir: ‘Amor baldío’, ‘El bolero’ y ‘La fea’. Ojalá y vayan el 13 de noviembre”.

Markos se despide con la canción ‘La fea’ con ese humor tan característico. En ella va jugando con una base melódica cercana al jazz que introduce el tema: Tengo una canción que iba bien/y en esta parte salió fea…/fea./Mira que triste es/ya sé, ya sé/no hay nada que hacer/ y puedo jurar que me esforcé/lamentablemente esta canción/ya la terminé./Pudo ser un hit musical/en la radio ocupar el primer lugar…

La noche terminó entre el palomazo con muchos otros compositores jóvenes y no tan jóvenes. Cada uno con una rola. Sin embargo, y sin hacer de lado el trabajo de muchos de ellos, algunos con años de componer y cantar por lugares tan disímiles entre sí, he de rescatar mucho el trabajo de Víctor Guillén ‘Kivort’ y Markos Cadena por su constancia, por sus letras que no caen en lo cotidiano de la letra dulce, melosa y amorosa de la trova, por su visón de jóvenes de retratar esta ciudad, llena de rutina, ajetreo y soledad. Ellos van de subida.

Kivort acaba de maquilar lo que será su primer disco y eso nos pone contentos. Aunque ya tienen temas para un próximo disco. Por fin su música dejará huella en la historia de la canción mexicana. Por su parte, el trabajo de Markos se ha profesionalizado y es una buena noticia que Carlos Carreira, compositor con una larga carrera como músico, se haya interesado en hacer una nueva mezcla de sus primeras rolas y hacer la remasterización. Además de que esta producción traerá tres canciones nuevas.

En hora buena para este par de músicos desenfadados que refrescan, dibujan, ironizan a la canción mexicana, donde la ciudad, los personajes y hasta los objetos cotidianos obtienen otra dimensión y claridad que nuestra rutina citadina ya no nos deja ver.

 

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