Un solo de blues

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 1 de septiembre de 2018. La 9ª fiesta del 5º Aniversario de Música Híbrida se engalanó con cinco proyectos de blues; uno de poesía y blues; y uno más de slam poetry: todos con interesantes propuestas que se dieron cita en El Capitán Gallo en pleno centro histórico.

La noche comenzó con la propuesta de Lore Holly & Lobo Estepario, un dueto que emerge desde enero de este año y que toca en diferentes formatos: acústico o electrónico; pero en esta ocasión tocaron algunas canciones emparentadas con el blues que ellxs mismxs compusieron. Canciones de Lore como Desire y Ecos; y de El Lobo como como Niña, Amor salvaje y su estreno de un cover de una rola de Haynd Hernández llamada Por si acaso.

Vendría Víctor Guillén “Kivort”, joven compositor de rolas de Iztapalapa, con mucha influencia de blues pero que también deja fluir en su material, el son o la rumba, pero con temáticas citadinas como el sexo, la ciudad y la soledad. Nos deleitó con canciones como Doc, To night, ¿Y qué? y su magnífica canción Ciudad.Ano.

Como Música Híbrida, tuvimos la primicia del proyecto de poesía y blues de Oscar Molina & Ben Ávila, una mancuerna de un escritos (Oscar) y de música (Ben) que este día presentaron por primera vez. La combinación es una excelente propuesta con poemas oscuros, soledad y preocupaciones políticas de Oscar Molina; mientras en la música, el blues se torna melancólico, triste y lleno de penumbras, en don de Ben deja se deja fluir al utilizar recursos digitales como pedales de loop, teclados en su Ipad y de largos solo. Una buena revelación en esta noche.

Tere Estrada no podía quedar atrás. De las mujeres actuales que sigue empeñándose en seguir creando material nuevo, canciones nuevas, y además, de tener una nuevo libro sobre la vida de una chica rockera en los años sesentas. Tere vino acompañada de Luis Díaz en el cajón. Nos deleitó con canciones como Oye Chava, Sirena Hechicera, Florezco por dentro o Banda de rock and roll. Tere Estrada sigue siendo una propuesta de blues y rock and roll desde una perspectiva femenina y feminista.

Un “intruso”, como él se dijera, Adolfo Ramírez vino a confrontarnos con sus palabras sin acompañamiento de música, pero como él sabía que era una escena híbrida, se aventó un texto lleno de referencia musicales. Él se define como “un poetoide” y muy cercano a lo que se llama slam poetry. Divertido y fresco, con un juego de palabras que seducen, con un lenguaje popular, como de barrio altamente recomendable.

Desde Naucalpan, Estado de México, vendría Blues Boy, un compositor influido por el blues, con letras de soledad y desamor, que se hace acompañar con su guitarra de metal, un slade una armónica y unos lentes oscuros que lo hiciera parecer, un ciego de los años 40 allás en los barrios pobres de Estados Unidos. Inició con una pieza en armónica y a capella. Cantó canciones como Salida de Emergencia, Me quema, entre otras.

La noche esta casi en la recta final. Vendría Jonatan Díaz, que en esta ocasión tocó de manera solitaria, pues su compañero de viajes no anda por acá. Con rolas de blues, Jonatan nos cantó parte de su nuevo disco que grabó con Santiago Álvarez, armoniquista. Con su guitarra clara contó canciones como Los Tristes, Emit (rola inédita), Diáfana, Remolino entre otras.

La noche cerró con La Marquesa del Blues, Geko Wilbury que lamentablemente no pudo tocar con su grupo completa. Se hizo acompañar por su baterista Guillermo Guillén dándole un toque más bluesero a sus canciones de amor y desamor. Geko esta grabando su primer disco oficial con su proyecto llamado Trip & Blue y que hoy cantó parte de ese material con una entrega total.

Todos nos dejaron pintados de ese azul que invade el alma. Una muy buena noche de encuentros.

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