“Un toque mágico”, disco imprescindible de Lalo y Tex Tex

LA REDACCIÓN. Para MH RADIO. 18 de enero de 2016. Para sorpresa de todos, esta madrugada Lalo Tex Tex falleció de manera repentina, noticia que corrió por la mañana en las redes sociales. MH RADIO, como homenaje a este músico surgido del ámbito subterráneo, ponemos a su disposición esta reseña del periodista Carlos A. Ramírez para acercase a la obra del grupo Tex Tex publicada en el libro “100 discos esenciales del rock mexicano. Antes de que nos olviden”, coordinado por David Cortés y Alejandro González Castillo, editorial Tomo Uno, 2012. La publicación de la nota es sin fines de lucro, sólo es como una forma de difusión cultural.

Tex Tex: Un toque mágico. Discos Gas, 1988 por Carlos A. Ramírez.

En este país ocurre un fenómeno, por decir lo menos, curioso: las cosas suelen no ser lo que parecen y la impostura se valora como una de las virtudes superlativas. Ladrones de alta escuela pasan por hombres respetables; degenerados de apetitos ignominiosos por líderes espirituales y analfabetos funcionales por estadistas brillantes. Y en el rock ando roll ocurre lo mismo. La escena esta plagada de sujetos que se ostentan como rockeros e interpretan cumbias o, lo que es peor, tipos con apariencia glam metalera que han obtenido éxito masivo ejecutando un pop paupérrimo, lamentable. Tex Tex podría ser también un ejemplo pero, afortunadamente, en sentido inverso. Tres sombrerudos a quienes, por su imagen, se les podría ubicar de manera perfectamente natural, encabezando el cartel de un baile grupero, pero que desde este Toque mágico, su primer disco, un compilado de diez canciones divertidas y ponedoras –la vena cómica que más adelante iba a volverse una de sus características aquí hace ya su aparición– hacen un rock and roll con todas las de la ley; imprimiéndole un estilo que toma elementos del rock urbano, el blues, la big band e incluso sonoridades tropicales al estilo Sonora Santanera –como en “Cantinero”, la canción que cierra el disco– para concretar algo que han ellos llamado jocosamente “rock ejidal”.

Originarios de Texcoco, Estado de México, cuenta la leyenda que un tal Fernando Arau, entonces programador de Rockotitlán, lugar clave para el desarrollo del rock mexicano, al verlos les preopuso usar sombreros porque “Texcoco sonaba como Texas y aquello podría venirles bien”. La anécdota no es gratuita porque cuando Lalo, guitarra y voz; Paco, batería; y Chuco, bajo y coros, los hermanos Tex, aceptaron a regañadientes la idea, nunca imaginaron que la imagen del sombrero enmarcando sus facciones aztecas iban a ser al rock mexicano, guardadas las debidas proporciones, lo que las barbas del ZZ Top al rock norteamericano. Porque desde aquellas lejanas primeras presentaciones, Los Muñecos, como también se conoce al trío, comenzaron a hacerse de un nutrido grupo de seguidores que atraídos en primer instancia por su estrafalaria pinta se topaban con tres músicos dotados y en perfecta armonía que, con una guitarra punzante y poderosa como punta de lanza, interpretaban canciones singulares que hablaban de la calle, el desempleo y la inexorabilidad del fracaso en las relaciones amorosas.

Así, en 1998, en pleno boom del rock en español, Discos Gas les edita en vinyl ésta, su ópera prima, bajo la dirección artística de Francisco Barrios El Matuerzo y con la participación de gente como El Sr. González, El Papayo (de El Tri), Alejandro Giacome (de Bon y Los Enemigos del Silencio) y Javier de la Cueva. El lado A inicia con “Un Toque Mágico”, una espléndida canción que con el tiempo se iba a convertir en clásico, que da cuenta del desamparo cósmico en que navegamos los seres humanos; de la inmensa soledad compartida de los habitantes de las grandes ciudades que entre humo del smog y los apretujones del transporte público se cuestionan sobre el sinsentido de la existencia. Interrogantes a las que la banda pretende responder, regocijándose en el doble sentido de la frase que titula el tema. El segundo corte es “Dinero y Amor”, una ambiciosa composición acerca de una mujer interesada únicamente en el dinero de su hombre, que emociona con un gran solo de guitarra intermedio y termina sorprendentemente, en un auténtico derroche de talento, al estilo de las big bang. Enseguida viene “San Francisco”, una especie de “bluesito” tex-mex de apenas 1:43 minutos que, de hecho, funciona como toda una declaración de principios: Yo nací en San Francisco Achicomula: el lugar donde se matan los hombres por el amor de una mujer, yo soy de ahí. Si me quieres encontrar, ya sabes dónde buscar”. “Déjame”, por su parte, es una extraña mezcla de nostalgia y chacoteo en donde Lalo se decanta abiertamente por la comedia (que alcanzara su cúspide en el otro lado del disco con “La Calle Dieciséis”) y al principio de la canción se lanza al ruedo a “recitar” frases del calibre de “Yo siempre he sido humillado y arrastrado, por todas la chicas lindas de este pueblo. Ellas saben que soy sabroso pero siempre me están desperdiciando”. Una joya. Este lado termina con “Rosa Lola”, la historia de una adolescente que sufre un embarazo no deseado, por lo demás es un tema recurrente en todos los grupos de la época.

El lado B con “Calle dieciséis”, un blues callejero en donde, como mencionamos anteriormente, El Muñecote se avienta ya de plano una rutina de stand-up comedy poco afortunada de la cual sale bastante magullado. Pero enseguida se reivindica con la espléndida “Devuélvelo”, acaso la mejor canción del disco: rock duro, sin desperdicio, en el cual el papel protagónico de la guitarra va in crescendo hasta alcanzar momentos verdaderamente sobresalientes, acompañados por una batería que sólo podríamos calificar de alucinante. “Ahora Ya no Te Quiero”, por su parte, es un rocanrolito sabroso, con tintes blueseros, en el cual incluso se deja oír un piano de verdad espléndido. “Regresa”, la penúltima rola, tiene una letra sencilla sobre traición y desamor, pero aquí el solo de guitarra es nuevamente notable y el bajo, espectacular. Finalmente, el disco termina con “Cantinero”, una lamentación con sonoridades tropicalosas del borracho que deja todo su dinero en la cantina y lloriquea porque teme lo que va a ocurrir cuando su mujer se entere que no quedó ni pa’ comer. Pero no hay de qué lamentarse porque la guitarra del tema transita del principio a fin por los territorios más exquisitos del rock and roll.

Únicamente restaría decir que ésta es una obra verdaderamente mágica: como la fantasía, como la yerba a la que hace referencia. Habría que valorarla en su justa dimensión.

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1 comment for ““Un toque mágico”, disco imprescindible de Lalo y Tex Tex

  1. 19 enero, 2016 at 3:29 am

    Se agradece la nota, ni idea de quién fué.

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