Una noche con puros locos del pueblo

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 16 de marzo de 2015. ‘La Herida’ es un nuevo lugar cultural que se ubica en la calle de 5 de Mayo #23, en pleno Centro de la Ciudad de México y que se convirtió por un par de horas, en un manicomio musical. Platicando con la gente que atiende, el lugar lleva tres meses y justo el pasado viernes 13 los cumplió.

Y en este nuevo manicomio cultural, se dio una escena independiente con un par de bandas que iban del garage a un post punk con sólo batería y bajo eléctrico, pasando por el ska y reggae. El evento estuvo coordinado por la banda de Los Locos del Pueblo que se lucieron con el cartel.

Los primeros locos en abrir la noche fueron los Infierno Matamoros, un trío de garage, punk y un poco de suf, trio intenso y con buenas rolas. Sus letras están llenas de crítical social. Su canción ‘Muerto el policía se acabó la rabia’ es el sencillo de su ep llamado ‘Se acabó la rabia’. Moshe Avit, cantante y guitarrista del grupo comenta al público: “Pandilla la solución para cambiar este país es larga, pero se las resumimos en una canción: ‘Muerto el poli se acabó la rabia'”.

Luego vendrían los dementes de The Jamaicats, una agrupación de ska y reggae que amenizó la noche bastante bien. Entre temas originales, covers y piezas instrumentales que hiceron bailar a algunos perturbados y perturbadas que andaban por ahí loqueando.

Los Locos del Pueblo, fueron el tercer grupo de desequilibrados mentales que tocaron con un sonido skatero y balkánico. Con mucho material original, nos recetaron 40 minutos de música bailable y buena onda, cosa que agradecemos porque arman la fiesta bien. Los Locos del Pueblo es una banda de seis integrantes con formado por trombón, saxofón, guitarra-requinto, guitarra de acompañamiento, bajo, batería y voz.

Por último vendrían los maniáticos de la banda Hannal, un dueto loquísmo que anda en la onda de ‘rock en oposición’. Con sólo bajo y batería, ya han rolado durante seis años por algunos estados de la República. En esta ocasión nos brindaron un gran set de mucha energía que rompe la tonalidad de la noche. Intensos, su bajista se ponen máscaras tejidas que le da una especia de performance a su acto; mientras que el baterista, llena con su polirritmia los huecos que va denjando su compañero bajista. Hannal, sin duda, es un grupo que valdría la pena seguir por su propuesta arriesgada, instrumental y con un sentido crítico al ambiente político y social de nuestra cultura.

Una noche de locura, una noche con puro loco del pueblo.

 

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