Una noche de Estrógenos

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 10 de agosto de 2017. “Estrógenos” fue un evento que mostró el trabajo de jóvenes mujeres en el bar Capitán Gallo, en la periferia del Centro Histórico de la Ciudad de México con un compendio de seis proyectos que iban de la música pop, pasando por el folk, el mexabum-chicabum y lo experimental.

El primer proyecto de la tarde/noche fue Amels, una joven de 25 años del municipio de Coacalco, Estado de México. Sentada en el centro del escenario, esperó pacientemente a que todo quedara en orden para comenzar a tocar su guitarra electroacústica y acompañar su voz dulce y aguda. Ella define su proyecto como “una onda alternativa pop”. Lleva tres años de componer, aunque a ella no le “gusta mucho escribir”, le gusta “mucho hacer melodías”, nos dice. Hoy presentó un set de cinco canciones de entre “miles” de melodías que ha creado.

Amels es muy risueña y perece un tanto tímida. Está emocionada y nerviosa al mismo tiempo, porque “tenía mucho tiempo que no tocaba”. Sus canciones hablan de amor, desamor y expresan “una parte muy secreta” de ella, porque no es fácil “admitir que fuiste utilizado por alguien”. Amels grabará el próximo mes un Ep con Raúl del proyecto Molinete Cinema.

El segundo proyecto de la noche fue Fausto Leonora, alter ego de Daniela Navarrete, un proyecto solista con bases electrónicas, ukulele, guitarra eléctrica y voz. Ella es cantante de ópera y se hizo acompañar por su hermana Fernanda Navarret (Jean Loup) en la batería. El proyecto lleva dos años de existencia y busca incluir a más músicos. Por lo pronto, nos dice Daniela, “la idea de Fausto Leonora es integrar a todo el mundo, todos somos iguales, aceptar nuestro bien y nuestro mal, nuestro masculino/femenino, nuestras diferencias”.

Daniela define a su música como “pop” aunque ella escucha muy diversos géneros musicales y le “gustaría que toda la gente se abriera a escuchar música de varias cosas (géneros musicales)”. Daniela compone su propia música. Tiene producido un demo, un ep y en estos momentos realiza uno más.

La tercera propuesta musical de esta noche fue Piaka Roela (Ex-Acidandali, Terr Monsta), la más arriesgada de todas. De manera solista ha tocado pocas veces ya que hace “más producción de rolas para piezas de danza”. Su música “es como ambientación sonora yendo hacia el ruido”, nos comenta. También intenta “crear camas de sonido y luego romperlo drásticamente” y “meter sonidos” que graba. Su música es como un paisaje sonoro “tratando de ejemplificar un poquito el ruido que nos rodea todo el tiempo”.

Piaka llegó con su portafolio donde carga sus procesadores de sonido y con su guitarra eléctrica. Un ligero zumbido agudo sirve de cama acústica para sonidos más graves que manipula en frecuencia. La voz de Piaka resuena como una melodía perdida entre tanto caos. Luego, toma su guitarra y comienza a improvisar pasajes largos llenos de reverberación y abstracción.

Andrea LP vendría después. Su estilo es más folk, más acústico. El proyecto tiene más o menos cuatro años de formación; es un dúo en donde Andrea es la vocalista, compositora y guitarrista; y la acompaña Walli en las percusiones. Andrea LP está a un mes de entrar al estudio para la grabación de su próximo disco que seguramente aparecerá a principios del año que viene. Su música es suave, suena bien; a veces delicada y a veces con rolas rítmicas bastante agradables.

Arroba Nat es un proyecto solista con tristeza en sus letras. Se acompaña con un ukulele y su voz es oscura. Arroba Nat lleva “menos de un año oficialmente” y nos comentó: “Solamente busco lo que me pasa día a día en mis relaciones fallidas”. Ella se define como una persona triste porque: “Me es mucho más fácil poder transmitir las cosas tristes que las cosas felices”.

Arroba Nat es de Zacatecas y desde hace un año reside en la Ciudad de México por el rumbo de la Narvarte. También es diseñadora y sus productos los ofreció esta tarde/noche. “Son productos ilustrados –me explica–, como tasas, stikers, posters, fundas para teléfono con frases que se relacionan con mi proyecto. Son frases cagadas, frases tristes, frases simples y la gente se relaciona muy bien con esas frases”.

Por último llegaría Ramona O’Farrill armada con Karen en la guitarra eléctrica y Nathalie en el bajo, ambas del proyecto Huma Guma de música surf instrumental y wenster. Queda decir que si el trabajo de O’Farril es intenso por sus canciones de humor, desparpajado y sarcástico, con estas dos chicas O’Farril imprime más energía a sus rolas que define ella misma de la siguiente manera: “Yo quiero aclarar algo, un punto: yo no soy country/folk. ¡Odio el folk! Todo mundo quiere tocar folk estos días. Todos son folk y yo no soy folk. ¿Escuchan esto? –O’Farril toca un rasgeo machacante, rápido y sordo–. Esto se llama… ¿cómo suena? –y vuelve a tocar–. Yo soy mexa… ¡Ay! ¡Ya me fui bien hipter! Para estar en onda, tampoco quiero ser tan radical. Para estar en onda. Pero esto se llama mexabum-chicabum y es lo que toco”.

O’Farrill es demencial con esta formación y sus rolas “Mala Copa”, “La canción de la verdad”, “Ridícula”, “Algo de olvido, nada de amor” entre otras, obtienen bastante energía gracias a los adornos, sonido de la guitarra y los buenos riff de Karen; y al bajo preciso de Natalhie.

La noche de “Estrógenos” fue un interesante evento al presentar diversos proyectos emergentes de chicas de diversos géneros musicales y diversos lados de la Ciudad y Estado de México. Música del más sencillo pop al más experimental sonido que reventaron en el Capitán Gallo. Esto sí estuvo de estrógenos.

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